RELATOS EROTICOS

HISTORIA #4

18 CON A LA TALLA D

Desde que Amber tenía memoria, sus tetas habían sido siempre más grandes que las de cualquier otra chica en su clase y ya en 8º curso usaba una talla C, mientras que ahora siendo una jovencita ya usaba una 36D. Esto pasaba en toda la familia ya que sus hermanas mayores tenían una D y su madre y dos tías tenían una doble D. No es que ellas sean gordas como vacas, las chicas Wilson si bien no son delgadas están sanas y robustas, así es como se refiere su papá a su mamá, y así es como Amber lo ha descrito.

Dados estos atributos, Amber recibe mucha y especial atención de la especie masculina, y no sólo de los chicos de su misma edad. Los profesores siempre se fijan un poco más en ella que en cualquier otra chica menos dotada, y a Amber le gusta pasar delante de los chicos y hombres y hacer alarde de sus senos maduros. Su victima favorita era el Sr. Fields, profesor público. Amber disfrutaba abrié ndose los dos botones superiores de la blusa y, acercándose a donde el Sr. Fields se sentaba, se inclinaba hacia él preguntándole cualquier cosa con el único propósito de que éste tuviera que mirarle sus enormes tetas. Lo hacía en broma, realmente no quería causar ningún problema, pero sin darse cuenta se estaba metiendo en uno. A dos semanas para concluir el semestre, todos los profesores andan repartiendo informes de progreso para hacer saber a los alumnos su grado de conocimiento en las materias. Amber siempre había ido bien en la escuela, y sus padres esperaban que al menos sacara matrícula de honor en sus notas.

Todo iba bien hasta que el Sr. Fields le entregó el informe aquel fatídico viernes por la tarde. A, D. había sacado una D en administración estatal. Esto no era malo, era un desastre. En casa le tolerarían una C en su informe escolar, pero una D, eso significaría un mes castigada. ¡Un mes sin vida social! Amber decidió ir a hablar con el Sr. Fields el último día de clases, quizá si lo intentaba podría conseguir una C después de todo.

Cuando finalmente sonó el timbre, los alumnos empezaron a salir de la escuela como esos lemmings que se arrojan al mar, hasta que el lugar se fue quedando sin gente, siendo Amber una de las pocas estudiantes que quedaban en el edificio. Esperaba que el Sr. Fields estuviera solo cuando se acercó a la clase de administración estatal, Amber inclinó su cabeza para mirar por una esquina de la puerta y vio al Sr. Fields solo, calificando algunos papeles. Rápidamente se desabrochó los dos botones superiores de la blusa y entró en el aula. Cuando se estaba acercando, el Sr. Fields levantó la mirada y le preguntó que qué quería. Amber fingiendo estar disgustada, comentó al Sr. Fields su grave situación y aunque él se sintió comprensivo, le dijo que no había nada que él pudiera hacer al respecto. Después de oír esto Amber rompió a llorar provocando que el Sr. Fields la estrechara en sus brazos para ayudarla a sentarse y rozando, sin querer, sus enormes pechos. Llegando a este punto, ella tenía que tomar una rápida decisión y con un pequeño movimiento, le dijo al Sr. Fields que en realidad había algo más que le molestaba mucho. "Son mis pechos", dijo. Me siento como una vaca con estas dos enormes cosas sobre mí, todo el mundo me mira, me siento como un monstruo, y rompió a llorar cada vez con más fuerza mientras se restregaba las lágrimas de los ojos.

Obviamente disgustado, el profesor intentó consolarla diciéndole que estaba estupenda y que no se preocupase por lo que pensaran los demás, a lo cual Amber replicó, "Claro eso es fácil para ti, porque tú no tienes estas dos cosas horribles sobre tu peso". Era ahora o nunca, o sea que después de un profundo respiro, con su blusa desabrochada y sus pechos en dirección al Sr. Fields dijo - mira qué feas que son, te apuesto a que no has visto en tu vida algo peor. El profesor totalmente aturdido dirigió su vista hacia el par de tetas más espectacular que había visto nunca. Los pezones de Amber se veían claramente a través del material transparente del sujetador. La mujer del Sr. Fields parecía una muchacha adolescente a su lado. Viendo lo confuso que estaba, Amber tomó la iniciativa y le puso la mano en una de sus enormes tetas. Ella sintió como él intentaba quitarla, por eso se la sujetó y la apretó contra ella, haciéndole creer que él la repudiaba y no quería tocárselas, comenzando a llorar de nuevo. Él le aseguró que eso no era verdad en absoluto y que él disfrutaba tocándola, ella le dijo que no le creía y se volvió como si quisiera esconderse de él. Cuando él volvió a intentarlo, Amber se giró y esta vez sus pechos estaban totalmente libres.

Amber, al principio, pensó que se moriría de la impresión. Su cabeza se había girado. Intentó hablar, pero las palabras no le salían y entonces, Amber dio un paso hacia él y dijo: "La única manera que me puedes probar de que mis tetas no son horribles es chupándomelas", y de esa manera le puso un gordo pezón en la boca. Era demasiado para comer, y después de un momento de duda, se hundió y comenzó a chupar y a lamer por todos los lados que pudo. Aunque estaba siendo un poco salvaje, Amber tenía que admitir que era un buen chupador de tetas, cuanto más chupaba él, más mojada estaba. Ella miró hacia abajo y vio una gran mancha formada en la parte delantera de los pantalones del Sr. Fields así que, calmadamente, bajó y comenzó a frotarle por encima de los pantalones hasta que una gran mancha mojada cubrió toda la zona. Hábilmente le bajó la cremallera y tirando hacia fuera sacó una gran polla y a la vista de esto, Amber se puso de rodillas y comenzó a chupar el gran miembro, mientras que el Sr. Fields se volvió hacia la pared sin poder creerse todo lo que le estaba pasando. Justo cuando se iba a correr, Amber alzó la vista y preguntó si de verdad se merecía una D. Él sacudió la cabeza y balbuceó la letra A. Acto seguido ella se la empezó a mamar con ganas hasta que le soltó una gran andanada en su ansiosa garganta. Poco a poco, su aparato se reducía de tamaño en su boca y su respiración volvía a la normalidad; Amber se puso de pie, se cogió las tetas y comenzó a pellizcarse los pezones, logrando que se levantaran como dos dedales. Inmediatamente la polla del Sr. Fields comenzó a endurecerse de nuevo con lo que Amber se subió el vestido, se quitó las braguitas en un instante y, tras sentarse en el borde de la mesa con las piernas totalmente abiertas y con su conejito húmedo en todo su esplendor, se humedeció los labios y le indicó con la cabeza que había llegado el momento de clavarle esa enorme polla ¡¡¡hasta el fondo!!! Ella se corrió por primera vez tan sólo con el empujón inicial y, a continuación, le machacó el conejito con rápidos golpes de pistón haciéndola correrse una y otra vez hasta acabar gimiendo y vaciando su carga caliente dentro de su hirviente conejito.

"Acabas de ganarte una A para el siguiente trimestre", le dijo, ¡¡¡mientras ella permanecía sentada con leche aún goteándole por el conejito!!! Se le acababa de ocurrir una idea para obtener un sobresaliente pero esa es otra historia!!!

FIN

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