RELATOS EROTICOS #1
HISTORIA #120
ACTUACION ESTELAR
Algunos días me levanto sin estar seguro de en qué ciudad estoy. No es inusual cuando vas de gira con una banda de rock and roll, pero como director de gira era mi trabajo saberlo. Era mi trabajo saber muchas cosas, los hoteles, los estadios, los catering, la lista VIP, el departamento de policía y personal de seguridad y en ocasiones desagradables, la gente que nos podía hacer favores especiales. Normalmente sabía a qué hora se comprobaba el sonido en cada sitio que tocábamos. Pero, como aprendí, a veces un ocasional puteo era lo que necesitas.
Esta hundido en mierda esa mañana. El hotel de Cleveland había cancelado nuestras reservas porque nuestro guitarrista había destrozado su habitación la última vez que estuvimos allí. El catering de Chicago estaba teniendo problemas en encontrar el pescado exótico que nuestra cantante insistía que tenía que comer cada Viernes para su extraña dieta. Para rematarlo, me acababa de enterar de que nuestro batería estaba bajo una demanda de paternidad de alguna niña que decía habérselo follado la última vez que estuvimos en Búffalo. Era poco después de mediodía y mi cabeza daba vuelta. Tal vez eso es por lo que pensé teníamos que comprobar el sonido a mediodía hoy. Ya había decidido dejarlo, si me necesitaban que llamasen. Siempre lo hacían, de día o noche.
Cuando nos registrábamos en un hotel, siempre me quedaba una llave para cada habitación. En este mundo, tienes que ser capaz de levantar la cabeza, el comatoso y el cerebro-frito. No iré a la habitación destrozada u otros espectáculos de horror que me tienen corriendo a todas horas de la noche. Solo digo, necesito una llave de cada una de las habitaciones de los miembros de la gira para tener las cosas arregladas antes de que se vayan de las manos. Barajo las tarjetas-llave mientras reviso mi lista de tareas. Había un puñado de material promocional para nuestra cantante. Decidí que empezaría por llevarlo a su habitación. Poco sabía cómo esa decisión iba a joder mis planes.
Estaba a punto de dejar el material en una mesa en su suite cuando oí el gemido. Mi primera reacción fue de pánico. ¿Por qué demonios no estaba en la prueba de sonido, estaba enferma, severamente colocada o peor? Me apresuré hacia el dormitorio y frené en seco. La prueba de sonido en Buffalo era a las dos. En Clevelan era a mediodía. Entonces vi un espejo de pared a pared en su dormitorio. Estaba mirando uno de los más famosos culos en el negocio del espectáculo y estaba desnudo. La rubia propietaria de ese increíble culo tenía su cabeza hundida entre las piernas de una pelirroja; al menos recé por que fuera una mujer. Tenía pequeñas tetas con pezones rosas. Estaban firmes sobre su pecho, sus pezones estaban duros. Su cara estaba contorsionada de lujuria. No podía adivinar su edad. Sus rodillas estaban arriba, sus pies plantados en la cama. Las largas, formadas piernas me hacían esperar que fuese legal. Un extraño pensamiento atravesó mi cabeza, la dieta del martes debía ser coño. Si era así, nuestra estrella estaba realmente disfrutando la comida. Su famoso culo con forma de pera estaba rotando y hundiéndose, el flequillo de su conejo moreno se asomaba entre las mejillas de su culo. No me sorprendió el color de su pubis. La conocía desde que era morena. Sabía que era bisexual, es solo que no la había visto comer conejos antes. Por los movimientos de cadera y los apasionados gemidos de la pelirroja, parecía que estaba haciendo un buen trabajo.
Me di cuenta de que si la pelirroja miraba al espejo podría verme pero, en ese momento, sus ojos estaban cerrados y su cabeza tirada hacia atrás sobre la almohada. Decidí aprovechar la oportunidad. Las groupies que se encontraban con el mundo del rock rápidamente descubrían que en nuestro mundo funcionaban reglas diferentes. Cuando su ídolo sacó el consolador de dos cabezas, sus ojos estaban centrados en el plástico con forma de polla de cuarenta centímetros. Hice lo posible por camuflarme en el mobiliario. Esto tenía que verlo.
Se sentaron cara a cara en la gran cama con sus piernas separadas. Ahora las estaba viendo de perfil. Los pechos de mi cantante hacían que las pequeñas tetas de la pelirroja pareciesen incluso más pequeñas, pero su cara me daba la esperanza de que ella tuviese unos dieciocho. Tal vez no mayor, pero lo suficientemente cerca para que tuviesen que salir de la ciudad perseguidos por abogados. Con esa preocupación fuera de mi mente, pude calmarme y disfrutar de la vista de nuestra estrella insertando suavemente un extremo del consolador en un coño en que la mitad de los adolescentes de América habrán pensado mientras se masturbaban. La pelirroja deslizó el otro extremo en su conejo y se inclinó para abrazar a su nueva amiga. La 'rubia' también se inclinó, llevando el consolador un poco más adentro de ella y devolviendo el abrazo. Se besaron apasionadamente mientas suavemente movían el consolador entre ellas. Sus manos empezaron a explorar mutuamente sus cuerpos, acariciando tetas, frotando espaldas y culos, sintiendo al suave cálida piel de la otra mientras el consolador se introducía más dentro de ellas y sus caderas empezaban a molerse y empujar. Aguantaron el beso algunos minutos. Estaban acompasando cada golpe por golpe, empujando a la otra con profundos empujones. El juguete deslizante estaba haciendo su magia obviamente dentro de ellas, la habitación estaba llena del dulce sonido de mujeres con respiración dificultosa gimiendo apasionadamente. Ellas debían tener el consolador muy adentro porque podía oír sus cuerpos golpearse.
Acaricié mi polla dura a través de mis vaqueros estrechos. Ellas estaban abrazadas, sus sudorosas tetas aplastadas juntas. Cada una tenía su cabeza sobre el hombro de la otra. Estaban empujando sus pubis juntos, deslizándose sobre el consolador enterrado dentro de sus coños, follándose con fuerza y gritando a la otra que le follase con más fuerza. Sus largas, formadas y bien musculadas piernas estaban desbaratando la cama, mientas su pelvis se volvían pistones en una máquina que funcionaba por caliente lujuria femenina. Oí la famosa voz gimiendo y jadeando mientras gritaba.
"Oh, dios, me estoy corriendo, tienes que, follar, oh follar..."
"Vamos," jadeo la pelirroja, "Estoy contigo, follándote, fóllame, Ohhh..."
Sus combinados gritos de pasión se volvieron galimatías gemidos mientas empujaban sus coños juntos y empujaban el consolador profundamente en sus conejos espásticos. Ola tras ola parecía golpearlas con poder orgásmico. Sus cuerpos desnudos estaban temblando con la fuerza de los espasmos en su interior.
Volví hacia la puerta y silenciosamente salí. Imaginé que probablemente tendría tiempo suficiente para masturbarme, ducharme y cambiarme antes de que la banda terminase la prueba de sonido. No necesitaba oírlos tocar. Ya había presenciado dos actuaciones estelares hoy.
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