RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #110

AMOR DE CHOCOLATE

Bill se sentó en la garita de seguridad y pasó la tarde viendo a los representantes del servicio al cliente salir. De las 200 mujeres que trabajaban allí, pocas escapaban a sus fantasías sexuales. A las 7.30 todos se habían ido. Leyó el periódico hasta las 8.15 cuando el teléfono sonó.

"Seguridad, Bill al habla".

"Soy Mae, cielo," dijo ella con un ligero acento sureño. "Todos los demás se han ido ¿Por qué no te aseguras de cerrar la pureta principal y vienes para escoltarme a mi coche?".

"¿Dónde estás?" preguntó. Su gran voz sexy le ponía caliente. Mae era una mujer negra grande con un gran culo, grandes tetas y una gran sonrisa y gran risa. Siempre etaba lanzando pequeñas insinuaciones sexuales cuando hablaban, pero nada sucedía. Bill se empalmó solo con oir su voz en el teléfono. Fantaseó sobre sus gruesos labios jugosos sobre él, sus cálidas manos eléctricas acariciando su cuerpo. Sabía que ya estaba rezumando una pre-eyaculación.

"Estoy en la sala de conferencias ejecutiva del fondo."

"Llegaré en un momento." Se levanto de su mesa y comprobó la puerta para asegurarse de que estaba cerrada. Caminó rápidamente hacia el fondo sur del edificio hacia el área de servicio al cliente y entre las filas de despachos. Finalmente llegó a la sala de conferencias. Desde fuera la habitación ocupaba la mitad de la pared. La pared que la separaba de los representantes de servicio era cristal, pero dentro una pesada cortina estaba corrida. Por la puerta se veía una tenue luz. Bill entró.

Entre los grandes sillones de cuero y madera oscura y la mesa a juego estaba Mae. Sentada en el borde de la mesa de conferencias, sin sus zapatos, sus pies sobre una silla. Le enseñó a Bill una sonrisa seductora y lo llamó con su dedo índice.

El se puso delante de ella, sin pretensiones, dejando que ella tomase la iniciativa.

"He de admitir, Billy, que no he estado haciendo mucho en las últimas horas."

"¿Por qué ha sido?"

"Porque he estado pensando, preguntándome cómo sería tu polla y cómo sabría cuando la chupase, cómo se sentirá cuando me la folle."

Bill tembló. Su ropa interior hería, estaba tan apretada sobre su polla. Había algo sexual completamente irresistible sobre Mae. Era todo actitud. De las doscientas mujeres que trabajaban allí, muchas tenían mejor aspecto, pero Mae tenía algo. "Es divertido," dijo él. Porque no podría decirte cuántas veces me he masturbado pensando en tener mi cara dentro de tu gran coño chupando tu conejo rosado."

Mae dejó escapar un fuerte suspiro. "Es una buena cosa que pensemos igual sobre esto."

"Si," dijo Bill.

Mae estiró el brazo, le agarró por la hebilla del pantalón y lo atrajo. Puso sus brazos alrededor de su cuello, atrajo su cara hacia la suya y le dio un largo, profundo y apasionado beso.

Bill sintió como si la electricidad estuviese inundando su sangre. La lengua de ella suavemente exploró su boca, mientas sus manos empezaron a desnudarle. Mientras se besaban sus pantalones cayeron al suelo, después sus calzoncillos. Su polla se elevó atenta mientras ella jugaba con sus bolas después empezó a desabrochar su camisa.

Bill hizo caso omiso de su camisa y fue a por la cremallera. Suavemente tiró desde la nuca hasta mitad de su espalda. Momentos después el vestido de ella estaba alrededor de su cintura.

"Cielo, solo un minuto." Mae se levantó y cuidadosamente se quitó el vestido. La polla de Bill dolía de dura que estaba cuando vio a Mae mostrando su faja negra con las medias. Los tirantes del sujetador eran grandes y acolchados; los seis tirantes de las medias eran igualmente anchos. El corpiño y las copas del sujetador parecían a prueba de balas; Mae parecía una modelo de lencería de catálogo Sears.

Bill casi se cae al quitarse los zapatos y salir fuera de sus pantalones.

Mae se sentó en la mesa en ropa interior; Bill se mantuvo delante de ella en calcetines. Alargó los brazos, deslizó los tirantes del sujetador de sus hombros y liberó sus masivas tetas. Eran como gemelas, enormes jarras de helado de chocolate. Bill se inclinó y empezó a chupar su pezón fervientemente.

Mae dejó escapar un largo gemido. Entrelazó sus dedos en su pelo y atrajo más su cara, silenciosamente urgiéndole por más. "Si cielo, oh, eso es"

Aunque no estaba exactamente seguro de lo que quería, Bill probó. Plantó una mano en el pecho que no estaba chupando y retorció su pezón, deslizó la otra mano entre sus suaves muslos. Ella no llevaba bragas; y su conejo estaba húmedo y suavemente afeitado. Bill humedeció su dedo medio en sus jugos y lentamente lo deslizó entre sus pliegues. Sintió que Mae se estremecía y supo que iba en la dirección correcta. Con su pulgar frotó su clítoris mientras movía su dedo medio en su coño.

El culo de Mae empezó a levantarse sobre la mesa. "Oh cielo, esto es tan bueno. Quiero que me folles, por favor. Suavemente lo desconectó de sus tetas y conejo antes de subirse a la mesa y girarse. Estaba sobre sus manos y rodillas, sus pies colgando de la mesa, y su conejo expuesto para ser tomado.

"Lámeme, cielo, ¿lo harías? Quiero tu lengua en mi conejo."

"Si, quieres una mamada ¿eh?"

Mae meneó su culo. "Oh baby, si. Quiero que lamas mi conejo antes de follarme. Si me haces una mamada, puedo prometerte que nunca te arrepentirás mientras trabajes aquí."

"¿Si? Suena bien. ¿Qué tal si tu me la chupas a la vez?"

"Oh, si. No he hecho un 69 con nadie durante mucho tiempo. Ven."

Bill se subió a la mesa de conferencias y tras algunas maniobras y cambios ambos estuvieron cómodos. Su gran culo negro eclipsaba la luz del techo. Puso sus brazos alrededor de su extenso culo y separó sus mejillas. Lentamente la fue moviendo, así su cálida barriga estaba sobre su pecho y su suave, conejo carnoso estaba sobre su boca. Lamió su caliente coño húmedo, deslizando su lengua profundamente entre sus labios vaginales y recorriéndolos hasta su clítoris. La oyó gemir fuertemente mientras agarraba su polla y la metía dentro de su cálida boca aterciopelada.

Mae jugó con sus bolas mientras bordeaba la cabeza de su polla. Mantuvo su lengua flotando sobre la rajita, alrededor del final de la cabeza. Lo acariciaba con la presión perfecta en la base y movía sus dedos desde la base de su polla.

Sintió su cuerpo temblar y sus muslos se cerraron alrededor de su cabeza. Mae le chupaba más fuerte y más rápido. Estaba claro que se iba a correr y no le importaba si le hacía correrse también a él. Bill se puso a ello y la lamió también más rápido. Usó sus uñas y suavemente arañó el interior de las mejillas de su culo mientras lamía su clítoris y hocicaba su conejo empapado con toda su cara. El cuerpo de Mae se estremeció y agarrotó. Con su polla todavía en su boca, continuó chupándola. Bill lamió su clítoris cinco veces más.

Finalmente Mae gritó, "Oh sí"

Bill siguió dándole pequeñas lamidas esporádicas en el clítoris, cada una hacía que ella se estremeciese.

Mae hizo saltar la cabeza de su polla en su boca y chupó la punta mientras masajeaba con ambas manos el mástil y las bolas. Él supo en ese momento que se la iba a mamar hasta que tuviese un orgasmo. Se relajó y continuó acariciando su culo con sus manos y uñas. Ella lentamente giró sus caderas y empujó su culo hacia sus manos para hacerle saber que le gustaba.

Bill sintió el calor formándose en sus bolas. Mientras le chupaba la polla, cada caricia con la lengua le mandaba una sacudida de placer por su cuerpo. Mae le tocaba las bolas mientras chupaba la cabeza como si su semen fuese el helado al fondo de un batido. De repente, sintió el temblor, su cuerpo se tensó y Mae le chupó con fuerza. Tembló con el orgasmo mientras ella tiraba de él. Cuando hubo acabado, él lamió su clítoris, dándole otro estremecimiento para ella misma.

Mae se levanto así que Bill pudo salir. Se sentó y se besaron apasionadamente. Ella lamió su propio jugo de los labios de él; el pudo saborear su semen en la lengua de ella.

"Cielo, han sido unos buenos preliminares. ¿Estás preparado para lo serio?"

"Puedes apostar," respondió Bill.

Mae se puso sobre sus manos y rodillas de Nuevo, sus pies colgando del borde de la mesa de la sala de conferencias. Bill se acercó por detrás frotó su conejo con su mano, se humedeció su polla con ella. Oyó a Mae tomar un fuerte aliento. Lentamente movió con cuidado la cabeza de su polla hacia su estrecho conejo. Se quedó así un momento y después empezó pequeños movimientos bombeantes. No podía creer lo increíblemente estrecho que estaba.

Mae gimió. Cuanto más bombeaba su polla dentro y fuera, más alto lo hacía. Se sentía tan bien tener a un hombre dentro. "Oh si, oh, si, oh, si, oh, si, oh, si, " era todo lo que podía decir.

Bill agarró sus carnosas caderas y empezó a tirar de ella mientras empujaba. Siguió con una mano y le dio a su gran culo negro una palmada. Sabía que funcionaría, pero no sabía cuando hasta que su estrecho conejo se estrechó aún más. Empujó más fuerte tanto que sus bolas estaban húmedas por golpear su clítoris. No iba a aguantar mucho más. "Me voy a correr," dijo.

"Oh si, oh si, Cielo, yo también, uh, uh, uh"

"Uh" gruñó Bill entrando hasta el fondo. Movió sus caderas dejando que el estrecho conejo sacase su semen. Después, se abrazaron y besaron. Sus cálidos pechos masivos, empujaron contra su pecho mientras el seguía desnudo y ella en su faja-liguero.

Mientras Bill acompañaba a Mae a su coche, ella dijo, "Espera a que se lo diga a las hermanas"

"¿Decirles qué? ¿Sobre qué?" Preguntó Bill, asustado.

"Que la historia de las viejas sobre chicos blancos serviciales," Mae lo besó apasionadamente en los labios, " y muy capaces de lamer conejos es cierta. Tendrás a las hermanas haciendo fila todas las noches para algo de esto."

"Por favor, no se lo digas a nadie," respondió Bill.

"Cielo, está más allá de mi control. Solo piensa en ello como un extra del trabajo.

Se que lo haré."

FIN


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