RELATOS EROTICOS #1
HISTORIA #69
BEBE
Petra Olson estaba ocupada preparando todo para la llegada de Laura. "Vamos a ver," dijo en voz alta, "pañales,
botella con papilla, juguetes de bebé, talco, y aceite, debe ser todo," continuó, colocando todo en el dormitorio,
en el que estaba dispuesto como una guardería. Petra estaba especialemente ansiosa por la sesión de hoy porque
habían pasado tres semanas desde la última visita de Laura y Petra era un manojo de nervios, así cuando sonó el
timbre de la puerta, Petra prácticamente corrió a la puerta, excitada con el juego que estaba a punto de empezar.
"Entra Laura," dijo Petra, mientras tornaba la pesada puerta de madera. "Gracias Petra," respondió Laura, "¿estás
preparada para jugar?" "Oh, si" exclamó Petra, "He estado contando los días" "Bien," dijo Laura, "Vamos arriba y
empezamos." Ambas mujeres subieron al piso superior a la bien preparada habitación infantil, ambas ansiosas por
entrar en el juego. Cuando llegaron, ambas mujeres inmediatamente empezaron a interpretar sus papeles bien definidos,
de una madre y su hija bebé. Petra, la solterona de cuarenta y ocho, interpretando a la madre, y Laura, la rubia de
veintidos años interpretando a la bebé. Petra tenía el aspecto de una matrona de mediana edad, pelo moreno estirado
hacia atrás en un moño, ligeramente rellenita, con un gran pecho que era imposible de ocultar, ni bajo el vestido
de estar por casa y el delantal que llevaba para parecerse a una ocupada ama de casa. Laura por el contrario, era
bajita y delgada, medía sobre un metro cuarenta y cinco y sólo cuarenta kilos con una corta melena rubia, y
un leve indicio de pechos. Por encima de todo, tenía la aparencia facial de una chica de trece años, haciéndola
parecer mucho más joven de lo que era. Petra inmediatamente sentó a Laura en la tabla cambiadora extra grande
que estaba situada al lado de la cama, y después de tumbarla, Petra empezó a desvestir a la joven rubia, haciéndole
cosquillas y arrullándole como si fuese un bebé real. Cuando la camisa de Laura fue quitada, dejándola desnuda de
la cintura hacia arriba, Petra masajeó el pecho de Laura, tomando especial atención en sus pezones. Sus vivaces
pezones se levantaron mientras Petra continuaba frotándolos entre sus dedos pulgar e índice, y después de varios
minutos de jugar con el pecho, Petro empezó a quitarle a Laura los pantalones y bragas, exponiendo la vagina
suavemente afeitada de Laura, que sólo resaltaba el efecto de hacerle parecer un bebé.
Petra cuidadosamente examinó la vagina de Laura con sus dedos y dijo, "El bebé parece un poco seco, mamá le hará
estar mejor con un poco de aceite." Petra se echó un chorrito de aceite en su mano y la frotó por la vagina de Laura,
tomando una atención extra en su pequeño clítoris. Si no estaba húmeda antes, ahora estaba totalmente empapada, con
su conejo goteando como un colador. Antes de que Laura se corriese, Petra dejó de frotar su conejo y le echó talco
en su conejo y su culo. A Laura siempre le divertía esta parte del juego, porque Petra estaba muy atenta en su
vagina y por el contrario siempre estaba un poco molesta cuando Petra levantaba su culo y ponía un pañal desechable
extra grande. No era que le disgustase el pañal, era que adoraba ser masturbada. Cuando estubo en pañales, Petra
dirigió a Laura a una cama de bebé y le dió una botella de papilla para chupar. "Eres un buen bebé ahora", le dijo
Petra, "y volveré en un momentito." Laura se tumbó en la cama y bebió su botella, mientras esperaba a que Petra
volviese y continuase el juego.
Diez minutos después Petra volvió al dormitorio y dirigió a Laura a una gran silla donde Petra se sentó y puso a
Laura enroscada en su regazo. Meciéndola suavemente hacia detrás y delante, Petra canturreba una melodía suave,
como si intentase que el "bebé" Laura se durmiese. Lo que hacía con su mano libre era continuar pellizcando los
pezones de Laura. Era muy excitante para ambas estar sentadas juntas mientras Petra jugaba con las tetas de Laura,
y después de un rato, Petra le dijo a Laura en voz de falsete, "¿Quiere Laura un poco de leche? Mamá tiene leche
fresca aquí para ella," mientras hablaba, se habíra la parte superior de su vestido para revelar sus grandes pechos,
y como no llevaba sujetador, era facil guiar el gran pezón hacia la hambrienta boca de Laura. Laura arrullaba como
un bebé mientras ansiosamente cogía con la boca el duro pezón, mientras los sonidos de succión y el constante
mordisqueo, hizo que la vagina de Petra se humedeciese instantáneamente. Esta era una de sus partes favoritas del
juego, amamantar al bebé y mientras Laura se instalaba e inclinaba su cara contra su gran pecho, se deleitaba
con su suavidad, a la vez su vejiga llena de la papilla que había bebido, dejó escapar un chorro de pis en su
pañal, mojándolas a ambas. Cuando Petra sintió el calor húmedo en su pierna, comentó. "Mmmm, el bebé necesita ser
cambiado" Quitando su pezón de la boca del bebé Laura, volvió a poner a Laura en la mesa de cambiar y le quitó
el pañal húmedo. Usando un paño, Petra limpió la zona genital de Laura, mientras tomaba especial atención en su
húmeda raja. Petra aplicó mas aceite en los labios vaginales de Laura, mientras decía. "Esto evitará que los
labios del bebé tengan una erupción, ¿no sienta bien?" Laura estaba ahora gimiendo ligeramente, cuando el dedo
de Petra penetraba en sus labios externos, y cuando los grandes pechos de Petra estaban todavía colgando fuera
de su vestido, Laura guió un pezón a su boca. La combinación del dedo de Petra en su vagina y su pezón en su boca,
hizo que Laura tuviese un orgasmo muy agradable, ella sencillamente amaba la sensación de ser mimada por su
dueña regordita, y su orgasmo, era sólo una extensión de ese amor.
Petra sujetó su pequeño bebé hacia su pecho, arrullandole y acurrucándole con su siguiente orgasmo. "¿Ha tenido
el bebé una buena corrida?" preguntó, mientras Laura continuaba chupando su gran pezón. "Volvamos a la silla
y relajémonos, ¿ok?" Cuando estaba sentada otra vez en la gran silla, Petra dejó que Laura levantase su vestido
y apartase sus piernas. Naturalmente Petra no llevaba bragas, así que su peluda vagina estaba expuesta a la
hambrienta boca de Laura, permitiendo que su lengua serpentease y empezase a mamar el húmedo órgano sexual de Petra.
"Mmmm, el bebé chupa a mamá tan bien," arrulló Petra, "haces que mamá se ponga tán húmeda, que se va a correr en la
boca del bebé" Solo oir ese modo de hablar de Petra hizo que Laura chupase el gordo conejo más fuerte. El clítoris
de Petra estaba erecto y duro entre los labios de Laura y lo mordisquease y chupase como un bebé con un mordedor
para bebés. "Dios mío," penso Petra, "este pequeño chocho es la mejor lamedora que haya tenido." Ahora pellizcando
y tirando sus propios pezones, Petra sintió que sus músculos vaginales empezaban a tensarse, mientras su orgasmo
inundaba su coño, cubriendo la cara de Laura con dulce zumo vaginal.
Mientras Laura se vestía para irse, Petra dijo, "Eres la mejor bebé que una madre pudiera pedir" Laura se rió y
preguntó, "¿A la mismá hora la semana que viene, mamá?"
FIN
RELATOS EROTICOS
Prohibida su reproduccion total o parcial
Copyright © LS Interactiva Tele media S.L. 2003 - 2007 -
chat porno videochat sexo