RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #72

BOTAS ROJAS DE COWBOY

Christy entornó sus ojos en su armario intentando decidir qué ropa llevar para su habitual salida nocturna del sábado, y como era de Ft. Worth, Texas, su destino era seguro uno de los muchos bares de vaqueros que salpicaban el paisaje de Metroplex. Finalmente se decidió por un vestido largo de estilo country escotado, suficientemente olgado para permitirle libertad de movimiento en la pista de baile. Dejó la prenda en la cama y se sentó frente al espejo del tocador para cepillar su largo pelo rubio. No había errores, Christy tenía un cuerpo abrumador. Piernas largas delgadas, abdomen plano, un trasero estrecho, grandes pechos con sus pezones rojos, y una bonita si no preciosa cara. Mientras el cepillo tiraba de sus mechones, sus tetas se zarandeaban de atras hacia delante, haciendo que sus pezones se pusiesen erectos. Christy tenía que admitir que era un imán para los hombres. Su conejo estaba ya húmedo, y tenía una entrepierna suavemente afeitada que elevaba su despertar. Christy había sido bendecida con unos labios vaginales anormalmente hinchados, que parecía que siempre estaban abultados y húmedos. "Dios," pensó, "espero tener suerte esta noche, hace casi una semana". Después del decimoquinto tiron de su cepillo, se levantó, puso el vestido sobre su cabeza y se lo deslizó encima. "Nada de sujetador ni bragas esta noche," dijo en voz alta, "no tiene sentido llevarlas". Para completar su conjunto, se puso un par de botas rojas brillantes de cowboy, un sombrero rojo de cowboy y una pañoleta roja alrededor de su cuello, y tras un último vistazo en el espejo, salió por la puerta.

La Herradura estaba llena como siempre, con casi todos vestidos como vaqueros o vaqueras, y aunque muchos de ellos eran cowboys de ciudad, realmente intentaban parecer y actuar como vaqueros de verdad. La historia se desenmascaraba en que muchos de ellos eran embaucadores de ciudad por la cantidad de vino blanco que consumían, no había tanta cerveza y tragos en ese sitio. Christy se acercó a la barra y pidió un margarita, mientras en una esquina lejana el toro mecánico estaba en el proceso de derrocar a otro "cowboy". Christy estaba mirando el toro cuando detrás de ella sintió dos grandes manos en sus caderas y una dura polla presionando contra su trasero, y aunque su inclinación natural era irse, en el apretujón de cuerpos alrededor de ellos, era incapaz de moverse en ninguna dirección, así que tensó su cuerpo, insegura de lo que pasaría después. Sintió una respiración caliente en su hombro, y una suave voz masculina en su oido dijo, "He estado mirándote desde el momento en que entraste en el bar, no sabes cómo me pones" Continuó, "Estoy tan duro como el acero, y haré lo que sea para clavarla en tu conejo caliente, puedo ver que no llevas sujetador y puedo sentir que no llevas bragas" "Solo quiero que sepas que no soy un pervertido, y tampoco soy feo, así que si quieres que me vaya solo inclinate y seguiré mi camino, si no, y estas tan caliente como yo, empuja tu espalda contra mí ahora." La cabeza de Christy estaba dando vueltas, totalmente tomada por sorpresa por este asalto por la retaguardia, pero el único problema era eso también le ponía totalmente a ella, así que impotente hundió su espalda en su anónimo admirador, sintiendo mas la presión de su cuerpo contra el suyo.

Reteniendo la respiración cuando su brazo derecho recorrió su cuerpo hasta que su gran mano cubrió su pesado pecho, se quedó sin aliento y pensó para sí misma, "Dios mío, no puedo soportar esto mucho más, necesito sentirle dentro de mí ahora". Notando su urgencia, le dijo al oido, "Tómalo con tranquilidad nena, tenemos toda la noche, vamos a conocernos un poco, ya sabes, como yo sintiendo tus tetas como ahora". Christy sintió que sus dedos encontraron el pezón, y segundos después la gran protuberancia era pellizcada a través de su vestido. "Oh, Jesus," gimió suavemente, "lo haces tan bieeeeen". Él se rió suavemente en su oido, y entonces le mordisqueó el hombro mientras continuaba tocándola, sus manos ahora recorrían todo su cuerpo. "Tienes un culo tremendo," susurró, entre mordisqueos en su cuello y su oreja. Las piernas de Christy ahora se estaban volviendo gelatina, pero él no parecía tener ninguna prisa por moverse a un lugar más privado. Cuando otro jinete era tirado del toro mecánico, él susurró, "sígueme, ahora" mientras tomaba su mano y tiraba de ella a través de la masa de gente hacia los servicios. Mientras avanzaban lentamente, Christy solo pudo ver la espalda de su amante, pero definitivamente le gustaba lo que podía ver, llevaba una camisa de cowboy de manga larga y Levis azules estrechos, con botas de cowboy y un gran Stetson blanco en su cabeza. Parecía medir un metro ochenta mas o menos y tenía un aspecto delgado y duro que hacía que el coño de Christy hirviese con anticipación. Cuando más se alejaban de la esquina del toro mecánico, menos gente había, hasta que llegaron a las puertas de entrada a los servicios que estaba casi desierto.

Cuando el se giró hacia ella por Christy sintió que su coño se tensaba aún más, era un bollito semental de primer orden. En una voz temblorosa, ella dijo, "Mi nombre es Christy, ¿cuál es el tuyo?" Con una gran sonrisa, la acercó, su boca a unos centímetros de la de ella y respondió, "Encantado de conocerte, Christy, mi nombre el Clint" Sin decir más, presionó su boca contra la de ella y le dió un profundo beso, y naturalmente el cuerpo de Christy respondió como un Ferrary bien preparado en la pista de carrera, rapidamente derritiéndose en sus brazos y rogando por más atención. Cuando él estubo seguro de que no había moros en la costa, guió a Christy al servicio de hombres y la dirigió a la última cabina. Ella debería haber protestado, pero el estado de su conejo requería atención inmediata. Lo primero que hizo Clint después de cerrar la puerta de la cabina fué tirar la parte de arriba del vestido de Christy, exponiendo sus pechos. Se sentó en el retrete y hundió su cara en la temblorosa masa de tetas, y tras encontrar un pezón, lo atrajo hacia su boca y lo pellizcó y lamió implacablemente. Bajo su imparable atención creció duro y rígido en su boca, haciendo que ella suspirase y gimiese al mismo tiempo, "Dios, eres un buen chupador," meciendo la cabeza de él en sus brazos. El pasó de un pezón a otro, haciendo que su clítoris se contrajese con cada mordisco y pellizco hasta que no pudo aguantar más, apartándolo de su pecho y levantándolo mientras jadeaba, "Vamos a cambiar lugares," y después se sentó enfrente de él y le desabrochó el cinturón, todo en un movimiento. El permaneció de pié con calma mientras ella desabrochaba sus pantalones, abriendo la cremallera y buscaba dentro de sus calzoncillos para sacar su duro pene. "Mmmmmm," canturreó, "grande y dura, justo como me gustan" mientras no perdía tiempo en poner su lengua y labios alrededor de la cabeza de la dura polla. Cuando estaba brillante con su saliba, la chupó profundamente hasta la garganta, haciéndole jadear con las atenciones orales hacia su gran polla que hicieron que sus testículos se contrajesen en anticipo a una gran corrida. "Chúpala con mas fuerza, nena" gimió a través de los dientes, "dios mío, ¿eres una jodida cazadora de pollas, no?" Solo con oirle hablar tan sucio hizo que ella se excitase aún más, y oyendo un par de hombres entrar al servicio que les pudiesen descubrir hizo que todos sus sentidos se alzaran con miedo y con lujuria. Solo la idea de ser descubierta haciendo una mamada en el servicio masculino era increiblemente caliente.

Quería que se corriese en su boca, pero todavía quería mas ser follada, así que liberó el pene de su boca y lo sentó en el retrete mientras se levantaba el vestido mostrando su conejo afeitado. Sus labios estaban hinchados con deseo, y tenía una fina raya de humedad por toda su raja caliente y su clítoris sobresalía de su funda, esa pequeña cabeza rosada se estiraba para ser lamida o chupada. El se inclinó y dejó que su lengua golpease la pequeña protuberancia, haciendo que todo su cuerpo se tensase. Antes de que pudiera darse cuenta, su lengua y boca estaban sobre su vagina, lamiendo y chupando, haciendo que lo inevitable pasase con una precipitación de sangre por sus genitales. Su orgasmo le desgarró como un tren expreso, y aunque intentaba reprimir sus gemidos, no había esperanza de hacerlo ya que el sonido gutural que escapaba de sus labios era obviamente el sonido de una mujer tenidendo un increible clímax, y en ese momento tampoco le importaba una mierda quién le escuchase correrse. Mientras su orgasmo decaía, él tiró de ella, separando sus piernas y haciendo bajar su coño hacia su palpitante virilidad. Estaba tan húmeda y receptiva, se deslizó sin dificultad, y cuando estaba solo a un centímetro o dos, él puso sus manos en sus hombros y empujó hacia abajo con fuerza, metiendo toda su polla hasta el fondo de su caliente vagina. Ella gritó cuando bajó, ahora totalmente llena de su polla, dificilmente pudo oir a varios hombres fuera de la cabina riendo mientras ellos follaban llevándose a un mutuo clímax. Sus paredes vaginas intentaron sujetar desesperadamente al monstruo invasor pero sin éxito, mientras finalmente se rindió al masivo ataque que le golpeaba hasta el sometimiento. Christy estaba ahora en estado de calor femenino y en una voz jadeante le rogó a Clint que siguiese unido, adoraba la sensación que el gran pene le daba a su estrecha vagina. Ambos estaban ahora respirando con dificultad, jadeando mientras se acercaban a su nirvana, cuando Christy oyó un rugido venido de la garganta de Clint, una señal segura de que estaba a punto de correrse en ella, osciló con fuerza su coño sobre su erección, y juntos ambos se corrieron, sus orgasmos mezclándose en un frenesí sexual.

Se sentaron juntos más de cinco minutos, ambos intentando encontrar la fuerza para moverse cuando finalmente él hablo y le preguntó, "¿Sabes qué me atrajo de ti?" Ella negó con la cabeza, y él respondió, "Fueron esas botas rojas, realmente me gustan esas botas rojas" Ella se inclinó, le besó y le preguntó, "¿Ahora qué te atrae de mí?" El solo rió y dijo con énfasis, "Bien, ¡seguro que no son las botas!"

FIN

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