RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #55

CHICA GRANDE

Lois Helmers era adorable. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que estubo con un hombre, dificilmente podía recordar cuando. No exactamente joven, algo mas de treita y seis, su problema real eran los cincuenta y nueve kilos que había engordado en los últimos diez años. Ahora estaba inclinando la balancia a cerca de ciento veinticinco kilos. Así como se fue engordando, su vida social se había hundido, y mientras ella había sido un mujer muy atractiva, su apetito por ricas comidas le había convertido en una vaca gorda. Sus tetas eran descomunales, pero también lo eran sus caderas y piernas y no había muchos hombres que estubiesen interesados en una chica de su talla. El amor de su vida consistía en su vibrador y una llamada mensual a un teléfono caliente, lo que no era exactamente satisfactorio o íntimo.

Aun sabiendo que no tenía esperanzas, había decidido que por la noche no iba a estar en casa. Iba a salir y tener una agradable cena y tomar algo en el bar. Su madre había estado detrás de ella durante meses para que saliese al mundo y al menos se pusiese en situación de conocer a alguien. Ella siempre decía, "¡Nunca lo encontrarás en tu cocina.!" Así que esta noche era la noche de salir por la ciudad. Mirandose en el espejo antes de irse, Lois sacudió la cabeza una última vez, y se dirigió a la puerta. Había leido sobre un nuevo restaurante italiano que acababa de abrir y decidió darle una oportunidad. Cuando entró por la puerta frontal, pudo ver que mucha gente estaba esperando en fila para conseguir una mesa, así que le dió su nombre al anfitrión del restaurante, y se fué al bar a matar la media hora de espera para su mesa. Tomando el último taburete, pidió un destornillador y miró un partido de fútbol universitario en la TV al fondo del bar. Sorbiendo su bebida y casualmente mirando a la pantalla, apenas notó cuando un hombre le dio un toque en el brazo y le preguntó que si alguien estaba usando el asiento vacío a su lado. Negando con su cabeza, ella dijo, "adelante, siéntese, nadie la está utilizando." Volviendo a mirar al partido, no prestó mucha atención cuando el hombre se sentó y pidió su bebida. Sólo cuando le preguntó, "¿Quién está ganando?" Se percató de él. "Oh, UCLA creo," respondió, girándose a mirarlo, "realmente no le estoy prestando mucha atención, solo estoy esperando a mi mesa en el restaurante, y todavía le falta media hora." "Dime," le ofreció el, "si vas a comer sola, ¿por qué no te unes a mi para no usar dos mesas en una noche tan ajetreada?" Dándole un vistazo rápido, Lois decidió, que porqué no, y dijo, "Si, podría ser agradable." Durante la siguiente media hora los dos hablaron sobre sus trabajos y todo lo demás que suelen hablar los recien cononcidos. La comida parecía pasar volando, y Lois sentía que su tarde con Cory, ese era su nombre, fuese a terminar. Cory cogió la cuenta y dijo, "Yo invito", saliendo hacia el aire frío de la noche, Lois esperaba que Cory se fuera, pero eso no pasó, en su lugar, él dijo, "Vamos a pasear un poco y dejar que esta cena se nos acomode un poco mas, ¿vale?" Ofreciéndole su brazo a Lois, ella lo cogió y respondió, "Un paseo suena bien". Caminando brazo con brazo, mirando a los escaparates, los dos se estaban divirtiendo sólo con la compañía del otro. Lois no quería ahuyentar a Cory, realmente le gustaba, pero decidió que era hora de arriesgarse. Entonces le preguntó, "¿Qué te parecería venir a mi casa para una última copa?" Lois estaba aguantando la respiración, durante lo que le parecieron horas, hasta que contestó, "Podría tomar una copa de vino si tienes" Veinte minutos después estaban subiendo en el ascensor al apartamento de Lois.

Mientras Lois preparaba las bebidas, Cory deambulaba por el comedor comprobando el lugar. Lois volvió y lo encontró jugando el stereo. "¿Qué tal algo de música?" preguntó él, "Buena idea," respondió, y puso un CD de Sinatra y presionó el Play. Ambos de ellos se sentaron en el sofá con Frank cantando dúlcemente de fondo. Si ubo alguna pareja que se pareciese a Mutt y Jeff, Cory y Lois tenían todas las papeletas, Lois, grande e imponente, mientras Cory era bajito y delgado. Lois ahora sentía el efecto de todo el licor que había consumido esa tarde, mientras su conejo se humedecía y su clítoris se endurecía en anticipación a un orgasmo. Hacía tanto tiempo para Lois que estaba sexualmente al borde de un acantilado y solo necesitaría un pequeño empujon para llegaar a él. Este empujón llegó cuando Cory, casualmente dejó su mano en su grueso muslo. Lois se giró hacia Cory inclinándose y le besó en la boca. Cory rapidamente le respondió y le devolvió el beso, deslizando su lengua en la boca abierta de Lois. Respirando entrecortadamente, Lois lo apartó y preguntó, "¿Te gustaría chupar estas?", mientras se abría la parte superior de su vestido, mostrando su pecho rebosando el sujetador. Cory, con manos temblorosas, sintió las grandes tetas a través del duro material del sujetador. "Me encantan las tetas grandes," susurró roncamente en su oido. Tras oir esto, Lois se levantó y se quitó el vestido y se puso ante el en sujetador, braga y medias. Cory nunca había visto una mujer tan grande en ropa interior, y estaba paralizado. Lois buscó por su espalda y soltó los enganches de su sujetador y éste cayó mostando su pecho haciendo que Cory dejase de respirar y clavase la mirada en las masivas ubres a sólo unos centímetros de su cara. "Ven con mamá" le ordenó Lois, mientras tomaba su cabeza y la empujaba hacia su pezón, "está bien, chupa los pezones de mamá, se un buen chico y haz que mamá se sienta bien." Cory lo intentó, pero solo pudo coger una pequeña porción de gran pezón en su boca. Estaba siendo ahogado por una montaña de carne de pecho, pero no le importaba, todo lo que podía pensar era en tener su boca en ese bonito pecho. Ahora el clítoris de Lois se estaba volviendo muy impaciente y ella sintió la increible necesidad de mostrarle a Cory su conejo. Apartándolo un minuto, Lois se quitó las medias y las bragas y ahora permanecía desnuda delante de un hombre por primera vez en años. Aún pensando que tenía rollos de grasa, podía sentir que Cory no estaba asqueado por su apariencia, y que realmente le gustaba su gran tamaño.

Volvíendose a sentar en el sofá le dijo, "Me he desnudado para ti, ahora desnúdate para mi, ¿vale?" Ahora era Cory quien lentamente se quitaba su ropa frente a una total extraña. Cuando estaba sólo con los boxers, Lois pudo ver el perfil de su pene atrapado dentro. "Déjame," dijo ella y se acercó y le bajó los calzoncillos. Para su absoluto asombro, Cory tenía la polla mas grande que ella hubiera visto en su vida. Al menos veinte centímetros de larga y muy gruesa, sobresalía en un ángulo de cuarenta y cinco grados, una gota de fluido pre-eyaculatorio colgaba del pequeño orificio al final de su polla, y Lois involuntariamente se inclinó y la lamió. Habiendo probado el gran pene, Lois ahora quería comerlo, y abrió su boca y dejó la suave cabeza deslizarse dentro de su boca hambrienta. "Dios, esta sabe bien," pensó mientras movía su cabeza arriba y abajo, lamiendo y chupando todo el mástil. Cory sólo se mantuvo con calma frente a ella, permitiéndole que se llenase su polla. Lois nunca había dejado que nadie se corriese en su boca, pero ahora estaba en un frenesí sexual, y todo lo que podía pensar era en ordeñar la gran polla en su garganta hambrienta. Casi sin avisar, su boca estaba inundada con un torrente de semen caliente que Lois codiciosamente bebió. Cory dió un gemido mientras su pene eyaculaba en la boca de la chica gorda.

"Gracias, gracias," es todo lo que Lois dijo mientras lamía y chupaba su polla limpia de semen. "Ahora es mi turno," dijo Cory, mientras se arrodillaba entre los muslos gigantes de Lois. Amablemente ella apartó sus piernas, Cory vió el gran pastel peludo húmedo por toda la largura de su raja, y justo en el medio de esta jungla púbica, una pequeña cabeza rosa se levantaba aparentemente pidiendo atención. El clítoris de Lois, ahora estaba palpitando con lujuria, y Cory lo excitó aún mas cuando pasó su lengua sobre la pequeña cabeza resbaladiza. Lois gimió alto y largamente mientras el trabajaba con su lengua arriba y abajo de sus labios calientes. "Haz mi clítoris," le pidió, "por favor, haz mi clítoris" Cory se rió y se lo tomó con renovado fervor. La gran mujer estaba ahora completamente bajo su control, y esto quería decir que podía hacer lo que quisiese con ella. Mientras esa lengua estubiese en su clítoris, a Lois no le habíra importado si los Rusos invadiesen Times Square, era su primer orgasmo de sexo oral en unos ocho años y era como un Tsunami azotando la playa. Como una ola se arrastró a través de sus caderas haciendo que sujetase sus piernas alrededor de la cabeza de Cory, y mientras aguantaba la respiración, Cory terminó con ella con una serie de lamidas directamente al final de su clítoris. Cuando su orgasmo se desvaneció, liberó su sujeción sobre el, mientras se tumbaba exhausta, totalmente gastada.

Habían pasado algunos minutos y Lois estaba volviendo a la realidad, cuando sintió algo duro contra la apertura de su vagina. Cory se estaba preparando para follarla. Ella cambió su posición para darle a Cory un ángulo mejor de entrada, cuando él lentamente deslizó su gran miembro en su caja del amor. Cuando finalmente él lo tuvo todo dentro, Lois tuvo otro orgasmo ya que su coño nunca se había expandido así antes, y se sintió maravillosamente llena de fluidos. Cory miró hacia abajo para ver el gran pecho bajo él, y su erección parecía volverse incluso más dura, y mientras se movía dentro y fuera de su conejo, se inclinó y tomó un gran pezón en su boca. Lois no podía creer el arrebato que recorría su cuerpo. Su conejo estaba indefenso contra el ataque masivo que Cory había desatado en él. Era una invasión total, pero en este caso era bienvenida. Ambos estaban llegando al punto de no retorno, y a través de los dientes prietos Lois le rogó que le follase más rápido. Al oir esto, Cory azotó su conejo mas fuerte todavía, y en unos segundos la gran polla estaba chorreando otra vez su semen dentro de la chica gorda mientras Cory dejaba salir un fuerte gemido cuando su semen llenó el húmedo conejo y el coño de Lois aferraba la gran polla y de ella brotaba otro tremendo clímax. Cory balbuceó, "Eres el mejor polvo que he tenido nunca, y no estoy bromeando." "Tu también", dijo Lois, mientras acariciaba su cabeza, sujetándola a su pecho.

Se tumbaron juntos en silencio, savoreando el momento, Lois pensó que ahora tenía algo que contarle a su madre, bueno, no TODO!!!

FIN

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