RELATOS EROTICOS #1
HISTORIA #109
CUOTA DEL HOMBRE GATO
Para Dean era solo otra aventura. Sus ricos padres habían muerto en un accidente de coche hacía unos pocos años. Dean era feliz de dejar a su hermano mayor que llevase los negocios de la familia. Vivía felizmente con su parte de los dividendos e intereses de la fortuna familiar. Tenía veinticinco y no tenía planes de sentar la cabeza pronto. ¿Porqué debería hacerlo? Era rico. Podía hacer lo que quisiese y si caía, bien, el dinero es un modo de asegurarte que siempre haya tierra bajo tus pies. Dean era un hombre gato y lo sabía, de hecho se deleitaba con ello.
Cogió el vuelo a Lukla por capricho. Había estado en Katmandú y decidió explorar un poco. Dean sabía que no estaba en forma para subir el Monte Everest o cualquier otro monstruo del Himalaya pero imaginó que sería divertido fisgonear por las estribaciones. Le dio a una chica hippie en Katmandú un Franklin tras acostarse con ella y ella le dio el nombre de un guía llamado Dorjee que trabajaba en el Namche Bazaar. Dijo que sería perfecto para las necesidades de Dean.
El viaje en taxi del primitivo aeropuerto de Lukla a Namche Bazaar, fue lleno de baches e intrépido. Dean salió del taxi agarrotado y lleno de moratones. Afortunadamente, no le llevó mucho encontrar a Dorjee, todos parecían conocerle y sus indicaciones eran buenas, aunque su inglés era un poco flojo. El chico no era mucho mayor que Dean y parecía horrorizado por la total falta de preparación de Dean. Dean extendió cinco Franklins y Dorjee se limitó a mirarlo. Cuando añadió cinco más Dorjee, asintió. Cuando Dean preguntó por un hotel para pasar la noche, Dorjee solo negó con la cabeza.
"Estarás conmigo esta noche. Debemos empezar temprano. Debo comprar tu equipación antes de irnos. No vivo lejos podemos ir andando. El ejercicio te irá bien".
Dean encontró la casa de Dorjee primitiva pero limpia. Conoció a la mujer de Dorjee, Sanguru, casi la cosita más atractiva que hubiese visto. Sus grandes ojos marrones miraban en una cara que combinaba las mejores características de su sangre tibetana e india. Sus bonitos ojos estaban ligeramente sesgados, su perfecta piel era ligeramente morena, y su largo pelo negro estaba recogido. Un colorido sari que no hacía nada para disimular sus maduras curvas redondeadas estaba enrollado alrededor de su cuerpo sexy. Dean no podía mantener sus ojos fuera de ella cuando se movía preparando la cena. Ella le reía los chistes. Dorjee solo gruñía.
Se acostaron pronto, Dorjee le recordó que tendrían que levantarse antes que el sol. Dean normalmente no se levantaba hasta el mediodía, pero imaginó que no tenía sentido discutir con chico de aspecto rudo. Estuvo dando vueltas en la cama durante una hora. Imágenes del cuerpo desnudo de Sanguru flotaban en su cerebro, endureciendo su polla. Acababa de alcanzar dentro de sus calzoncillos para sacudírsela cuando oyó el suelo crujir. Miró para ver a Sanguru al lado de su cama. Su largo pelo negro estaba colgando sobre sus hombros. Dean miró asombrado como su camisón flotaba hacia el suelo. Su belleza desnuda era incluso más de lo que había fantaseado.
Ella puso sus dedos en los labios de él.
"Se silencioso," susurró ella, "Dorjee está dormido. No queremos despertarle".
Dean no iba a discutir eso, con ese pequeño cuerpo moreno desnudo inclinándose sobre él. Tomó uno de sus pequeños pero firmes pechos en su mano y empezó a chupar el pezón marrón oscuro. La mano de ella estaba en sus calzoncillos bombeando su dura polla. Su suave piel olía a patchouli, era cálida y suave en sus manos. Ella le quitó la ropa interior y lo montó. Con su pequeña mano morena agarró su gruesa polla blanca y la guió hacia su húmedo conejo. Dean suspiró cuando la sensacional calidez envolvió su erección. Ella empezó a jugar con los pezones de él, haciendo que se erigiesen mientras lo follaba, sus uñas los golpeaban enviando pequeñas ráfagas de placer a través de su pecho para unirse a las olas de lujuria que surgían de su entrepierna. El agarró sus balanceantes tetas sujetando una con cada mano mientras jugaba con los pezones.
Sanguru se mordía el labio inferior para contener los pequeños gemidos de placer que él oía en lo profundo de su garganta. Se vigorizaba con las manos a cada lado de la cabeza de él mientras se concentraba en follar, su pequeño culo se balanceaba adelante y detrás contra sus bolas mientras los músculos de su conejo hacían cosas mágicas a su pulsante polla. Dejó de sujetar sus tetas juguetonas y agarró su fino culito. Sus nalgas eran suaves pero firmes, pudo sentir sus músculos trabajando mientras le follaba más fuerte y rápido. Pudo oír suaves sonidos de golpeteo cuando su carne ligeramente morena golpeaba contra su cuerpo blanco en la habitación oscura. Estaba perdido en una roja neblina de lujuria, empujando contra el estrecho conejo nepalí que estaba sacudiendo su polla ocmo si tuviese pequeños dedos de terciopelo y, de algún modo, simultáneamente chupándosela, como si fuese una caliente y fragante boca. Dean mordió su propio labio para evitar gritar de placer. No tenía idea de qué haría ese pequeño chico rudo, Dorjee, si le pillaba follándose a su caliente esposa pero imaginó que no sería agradable.
Den no podía haber estado más acertado. Estaba a punto de correrse cuando vio a Dorjee en el umbral de la puerta, apuntando un arma automática en su dirección.
"¡Fuera!" gritó el chico rudo.
Sanguru saltó fuera de él pero el orgasmo de Dean era imparable. Lanzó a borbotones montones de esperma caliente sobre su abdomen pálido mientras la boca del AK-47 apuntaba hacia sus bolas. Todavía sujetando el arma, Dorjee lanzó a Dean sus ropas.
Dean se vistió rápidamente mientras tropezaba por la casa, intentando desesperadamente llegar a la puerta antes de que el chico decidiese empezar a disparar. Estaba casi llorando cuando empezó a correr hacia el bazaar.
Dentro de la casa, Dorjee estaba sonriendo a su sudorosa mujer desnuda.
"Gracias por tu ayuda," dijo, "intentar guiar a un idiota fuera de forma como ese, aunque fuese por los alrededores, hubiese sido una pesadilla. Tus servicios sólo merecen el dinero y más".
"¿Has disfrutado con el espectáculo?" preguntó Sanguru seductivamente. Sabía que él había estado mirando por un agujero en la puerta. Eso la había excitado.
Dorjee apoyó el rifle contra la pared y la tomó en sus fuertes brazos. Sanguru pudo sentir su erección presionando contra su húmeda entrepierna. Iba a ser una tarde divertida.
FIN
chat sexo
telefono erotico
relatos eroticos
chat porno
chat con webcam
videochat en directo
intercambio de links
Ayuda
Prohibida su reproduccion total o parcial
Copyright © LS Interactiva Tele media S.L. 2003 - 2006 -