RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #119

DOS EN EL ARBUSTO

Aburrida y caliente, Amy dejó su apartamento. Empezó a recorrer las dos manzanas hasta la casa de Renee. Amy habría preferido pasar la tarde con un hombre, pero era lunes y muchos de los clubs estaban cerrados. El paseo era relajante; la tarde la envolvía como una bata de seda. La casa de Renee era un bonito bungalow con un jardín trasero privado que era perfecto para sentarse fuera en las cálidas noches de verano. Amy esperaba que Renee estuviese en casa e interesada en partirnos una botella de vino, cotillear y tal vez jugar a las cartas. Amy llegó a la casa en la puesta de sol. Aunque el coche de Renee estaba aparcado en la rampa, las habitaciones frontales del bungalow estaban a oscuras. Amy dejó escapar un suspiro de fastidio. Era posible que Renee tuviese una cita, pero no lo había mencionado. Amy bajó la rampa que iba al lado de la casa, esperando que Renee estuviese en el jardín. Imaginó a Renee cenando o leyendo un libro, ajena a lo que la rodeaba. Miró sobre la valla. A unos tres metros vio a Renee de pie frente al banco, su falda estaba subida hacia su cintura y casi mostraba su culo. Amy decidió no decir hola. Entonces vio las peludas rodillas entre las suaves piernas de Renee. "Oh Baby," Oyó decir a Renee. Amy se agachó para quedar oculta por un alto seto. Asomándose sobre la valla, miró. Las rodillas peludas se deslizaron hacia delante y unas manos peludas masculinas coparon los glúteos de Renee. Su amiga empujó sus caderas hacia delante y echó la cabeza hacia atrás; Amy sabía que le estaban haciendo una mamada. Hipnotizada, Amy sintió su propio conejo arder mientras miraba. Renee gruñía y gemía. Vio las manos del hombre amasando la carne del culo de su amiga, sus dedos explorando el barranco entre sus glúteos. "Oh, baby, si," dijo Renee. Amy vio florecer la polla del hombre; pasó de semi rígida a totalmente erecta y entonces se estaba engordando. Tragó saliva. Oh, tener un hombre que se empalme mientras lame mi coño, pensó. Vió como su amiga movía su culo mientras el hombre la lamía. Amy no podía esperar más. Silenciosamente se movió a un espacio entre la casa y el seto. Mientras Renee recibía su deliciosa lengua, Amy se levantó la parte de delante de su falda y apartar sus medias. Puso su dedo corazón en su entrepierna lentamente lo llevó adelante. Su dedo suavemente apartó sus labios vaginales introduciéndose en su 'tarro de miel'. Un suspiro de satisfacción escapó de sus labios. Imaginó que la estaban chupando o estando en lugar de Renee, y que el dedo dentro no era el suyo, sino el del hombre. Giró su dedo en su coño mientras lo deslizaba dentro y fuera varias veces. Amy inhaló con fuerza. Oh, eso sienta bien, pensó. Sacó su dedo goteante y rápidamente empezó a masajear su hinchado clítoris. Amy vio como la mano del hombre fue hacia la entrepierna de Renee. Su boca parecía estar unida a su clítoris, pero ahora tenía sus dedos trabajando su coño. Amy imaginó lo que Renee debía estar sintiendo. Una lengua caliente masculina en su clítoris y sus dedos follando su conejo, debía estar en el borde. Amy apenas podría aguantar más. Momentáneamente, dejó de tocarse. Con ambas manos buscó bajo su falda, cogió con los pulgares la cinturilla de sus panties y se los quitó, dejándolos caer alrededor de sus tobillos. Amy sabía que no sería capaz de explicar los panties alrededor de los tobillos si la pillaban. Sabía que la posibilidad de escapar si la pillaban era nula si dejaba sus panties alrededor de sus tobillos. Mirando sobre la valla de Renee viéndola tener sexo, mientras ella estaba medio oculta en la oscuridad masturbándose sin la posibilidad real de escapar lo hacía más excitante. Su conejo completamente abierto a la brisa, Amy fue a ello con ambas manos. Con una mano, follaba su coño, con la otra masajeaba y jugueteaba con su propio clítoris. La movía de detrás hacia delante entre creando su propio orgasmo y distraída por Renee y su hombre. Amy miraba mientras Renee agarraba su falda y tiraba de ella sobre la cabeza para quedarse completamente desnuda bajo la cintura a excepción de las sandalias. Amy tragó saliva cuando Renee rotó sus caderas en las manos y la boca del hombre. Lentamente se desabotonó la blusa. Para sopresa de Amy, cuando Renee se quitó la blusa completamente, no tenía nada más. Amy notó que su respiración se aceleraba y sintió la presión de un orgasmos serio a la vista. Ya no tenía que sujetar su falda, Renee miró hacia abajo al hombre y puso sus manos frente a ella. Amy solo podía imaginar que estaba pasando sus dedos por el pelo de él, acariciando su cuero cabelludo las puntas de los dedos y susurrando sexys palabras caliente para animarlo mientras la llevaba a un momentáneo Nirvana. "¡Oh, si!" Amy oyó exclamar a Renee. Renee estaba sacudiéndose y temblando como la gelatina en una montaña rusa. Las fuertes inhalaciones de Renee y pesada respiración eran claramente audibles. Amy no estaba en el ritmo en que estaba Renee, pero tampoco tenía la ventaja de una lengua en su clítoris. Con seis gruñidos cortos, Renee se corrió y suavemente apartó la cara del hombre de su chocho. Amy se quedó helada, esperando solo haber presenciado los previos y no el show completo. Estaba muy cerca de correrse, pero podría usar unos minutos más de este excelente show porno en vivo. Sus miedos se disiparon rápidamente cuando vio a Renee inclinarse y poner su cara en la entrepierna de él. Amy solo podía imaginar lo que parecía, Renee haciéndole una mamada al hombre que se la acababa de hacer. Todo lo que Amy podía ver era el firme culo de Renee y su coño empapado sobresaliendo Tan rápidamente como se inclinó sobre él, Renee se levantó, separó sus piernas y se acercó a su cuerpo. Agarró su gorda polla, le dio tres firmes jalones y la guió a su interior. Lentamente empezó a mover sus caderas atrás y delante sobre su polla. Renee arqueó su espalda empujando sus pechos hacia su cara, su cabeza rodó por sus hombres y entoncó, "mmmm, mmmm, mmmm," como si fuese una encantación mágica inductora del orgasmo. Amy estaba en el borde. Su eyaculación caía por su mano y babeando en el interior de los muslos. Una suave brisa de la tarde golpeó su falda, como si un amable amante hubiese besado su culo. Se estaba moviendo hacia detrás y delante sobre sus propio dedo y jugueteando con su clítoris con su otra mano. La presión, el calor creó un fuego en su ingle. Por primera vez, oyó al hombre gemir mientras Renee lo montaba. Entonces había un gorgojo masculino en su garganta y duros gemidos. Amy podía decir por su falta de movimiento que se estaba corriendo. Eso la llevó al borde. Amy jadeó y se estremeció con un temblor en las rodillas, el orgasmo fue tan intenso que tuvo que sujetarse a la valla para calmarse. Ni Renee ni el hombre parecieron oirla. Silenciosamente se quitó los panties, limpió su entrepierna y su mano y los puso en su bolsillo para volver a casa. .

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