RELATOS EROTICOS #1
HISTORIA # 50
EL AGUJERO DE GLORIA
Josh iba deprisa caminando la Séptima Avenida en su camino hacia casa después de salir del entrenamiento. Hacía frío y el viento de Diciembre pasaba a través de su corta vientos haciéndo que todo su cuerpo temblase, pero no solo tenía frío, también estaba incómodo por la gran erección que se estiraba contra sus vaqueros. "Demonios," pensó, "todavía no me he corrido hoy" Josh, parecía como, siempre estaba duro. Toda su familia era promiscua, desde su hermano mayor Brian, que se había follado a todas las chicas en el pequeño instituto de la ciudad, a su propio padre que se follaba a su madre al menos tres noches por semana tras veinticinco años de matrimonio. Así que a Josh le daba igual tener sexo con una pareja o sacudir su gran polla al menos una vez al día.
Así como se acercaba a la calle 53, vió que una nueva librería de adultos acaba de abrir el negocio, y como no tenía nada que le apremiase, decidió entrar a mirar. Había una señal dentro que apuntaba a una habitación trasera que decía "BAILARINES EN VIVO" así que Josh caminó hacia la habitación del fondo, entró en una cabina y cerró la puerta detrás de él. Puso cinco dólares en monedas en la rendija y la pantalla que cubría el cristal se deslizó revelando a dos hombres jovenes bailando al son de la música que salía de dos grandes altavoces en las esquinas. Ambos parecía tener unos 19 años y estaban totalmente desnudos y brillando por el sudor. Ellos eran obviamente fanáticos del ejercicio físico tal y como mostraban ambos unos cuerpos perfectamente musculados y ambos lucían grandes y gruesas erecciones. Moviéndose de una cabina a otra, animaban a los hombres tras las pantallas de cristal a deslizar mas monedas de dolar a través de las rendijas que indicaban al suelo de la pista donde podían ir los chicos a retirar su dinero. Cuando uno de los chicos se paró delante de la cabina de Josh, el deslizó cinco dólares a través de la apertura al joven semental que esperaba, y por esto, Josh fue invitado a un pequeño show privado que incluía algo de masturbación. En este momento Josh había empujado su propio pene y estaba dándole algunas caricias agradables mientras veía el show.
Mientras Josh sacudía su polla con mas fervor, de repente oyó un golpe en la pared izquierda de su cabina, y tras mirar hacia abajo, para su absoluta sorpresa había una polla dura introducida a través de un agujero hasta la altura de la entrepierna. Ahora alcanzado por una gran tensión sexual, Josh se arrodilló y tomó el miembro erecto en su boca y empezó a chuparlo como un bebé con un pezón. La cabeza era lisa y resbaladiza con su saliva y Josh lamió el precisoso mástil de arriba a abajo, hasta que varios minutos después Josh oyó un gemido venido de la siguiente casilla que fué rapidamente seguido por su boca siendo inundada con un denso chorro de esperma caliente. Tragándose cada gota, Josh lamió y chupó la cabeza limpia y le dió una última chupada cariñosa antes de que fuese estirada de su boca y desapareciese en el agujero de la pared.
En ese lugar Josh pudo ver parte de la cara de otra persona al otro lado del agujero, así después de ponerse de pie, el metió su propio pene a través de la pequeña apertura, y en un segundo, la cabeza de su polla estaba siendo lamida y chupada por un total extraño. Quien fuese que le estubiese haciendo la mamada sabía como hacerlo, porque Josh no podía recordar haber tenido nunca una mamada igual. Sintió el escroto tenso cuando llegaba al orgasmo y mientras miraba hacia la ventana de su cabina y vió a los dos chicos que habían estado bailando unos minutos antes, ahora estaban en el suelo haciéndose un 69. Era demasiado para Josh y estalló toda su carga en la garganta de su anónimo mamador, mientras los dos chicos del show estaban también en el proceso de correrse en la cara del otro. ¡Había gays calientes corriéndose en todos sitios! El mamador de Josh estaba lamiendo su carne limpia gentilmente con
suaves besos aterciopelados, de mala gana recogió su polla y la metió de otra vez en sus calzoncillos. Cuando dejaba la
cabina, chocó con otro hombre mientras ambos dejaban la habitación trasera haciendo que Josh se preguntase si era él
su compañero de mamada desconocido. Le echó un vistazo al hombre mayor mas prolongado de lo que hubiese hecho normalmente,
y una pequeña sonrisa aparecio en la cara del hombre, y Josh inmediatamente supo que este era el hombre que había hecho
que su pene explotase en éxtasis. Arriesgándose, Josh extendió su mano y se presentó, el extraño la tomó firmemente y
dijo, "Mi nombre es Mark, ¿que puedo hacer por ti?" Josh miró alrededor de la oscura habitación y encontró un pequeño
escondite tras la máquina de cambio y le dijo, "Sígueme, tengo un plan"
Mark siguió a Josh al fondo de la habitación y se deslizó por la esquina y fuera de las miradas, cuando Josh se arrodilló
y desabrochó los pantalones del hombre y sacó su pene. Ya olía a esperma fresco y Josh con ganas lo puso en su cálida boca,
ansiosa por recibir otra carga de esperma de la gran polla extraña. Mark no había dicho mucho hasta entonces, pero así como
empezó a chupar le dijo, "Esta bien chico, chupa mi gran polla, hazla disparar su sustancia en tu boquita de zorra" Oyendo
esa forma de hablar lasciva hizo a Josh trabajar con mas fuerza sobre el grueso miembro, y en unos pocos minutos fue
recomensado con un torrente de semen caliente cayendo por su ansiosa garganta. Mark lo atrajo hacia sus pies y le besó
fuertemente en la boca y le dijo que se sacase la polla. Mark tomó su propia polla cubierta de semen y la de Josh en su
mano y empezó a sacudirlas juntas, ambas cabezas deslizando y resbalando juntas, su aterciopelada suavidad combinada con la
saliva y semen de la polla de Mark, llevándo a los dos hombres al borde de la eyaculación. Josh solo estubo parado, su
erección frotandose atrás y adelante contra la de Mark, su orgasmo ahora acercándose rápidamente. Josh no pudo aguantar
más, y balbuceó, "Oh, Dios mío, voy a explotar" Ambas pollas se combulsionarion en el mismo instante, lanzando chorros de
semen al puño de Mark que se movía con velocidad, su semen se entremezcló mientras las cabezas de sus pollas se frotaban
lado a lado.
Mark sacó su pañuelo y limpió ambos penes y su mano llena de semen, y mientras salían hacia el sol de la tarde, se saludaron
con la cabeza y cada uno tomó su propio camino.
FIN
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