RELATOS EROTICOS #1
HISTORIA #95
EL CLUB DEL SEXO EN EL AVIÓN
Trent Boyd levantó su pequeño maletín hasta el compartimento que tenía sobre la cabeza y se sentó en el asiento del pasillo y esperó a que el 737 despegara. Dejar el frío que se cala en los huesos de Detroit para pasar un largo fin de semana en New Orleans era suficiente para traer una sonrisa a la cara de cualquier viajero experimentado. Una parada en Memphis, y será adiós a Woodward Avenue y hola a Bourbon Street. Esta sería la sexta visita de Trent a Nueva Orleans y era definitivamente su destino favorito, con toda la comida, alcohol y mujeres que tomar. Su ensoñación fué abruptamente interrumpida, no obstante, cuando vió una absolutamente asombrosa belleza de cabello negro arrastrando una maleta por el pasillo, obviamente buscando su asiento. Todos los ojos masculinos en el avión seguían cada paso suyo, el resultado de eso fué un leve zarandeo de su tremendo pecho bajo su sweater ajustado. Para mayor deleite de Trent, se paró en su fila, volvió a comprobar su resguardo, y levantó su bolsa hasta el compartimento de encima y se deslizó por delante de el hacia el asiento de ventana al lado del suyo. Normalmente en casos como estos, la experiencia normal de Trent habría sido que esta adorable criatura se habría convertido en una reina de hielo, pero para su feliz consternación, ella extendió su mano y dijo, "Soy Sonja, Sonja Fletcher" El tomó su mano, y respondió, "Mi nombre es Trent Boyd, encantado de conocerte, ¿vas a Nueva Orleans o Memphis?"
"Memphis," respondió, "nacida y crecida allí, voy a casa a visitar a la familia." "Eso está bien," respondió él, "yo voy a Nueva Orleans solo, una escapada de fin de semana" Justo entonces se encendieron las luces de no fumar y abrochar los cinturones, y el asistente de vuelo anunció que iban a despegar en unos dos minutos. "Creo que será mejor que nos preparemos," dijo Sonja, mientras buscaba su cinturón de seguridad. "Si," respondió Trent, "si nos caemos mejor que estemos atados, por lo que pueda pasar" "Por favor no digas eso, tengo un miedo tremendo a volar", dijo ella con voz nerviosa, "bromear sobre eso solo lo hace peor para mí". Al principio Trent creyó que ella podía estar bromeando, pero la mirada en su cara la dijo que realmente estaba aterrada por volar. "Lo siento, Sonja," dijo tranquilizadoramente, "tienes razón, era un mal chiste, mira, déjame sujetar tu mano durante el despegue, te hará sentirte mejor." Aferrándo su mano como una mordaza, Sonja estaba obviamente encantada de tener a alguien en quien apoyarse, y Trent fué compensado cuando ella sujetó su mano contra su pecho mientras esperaba a que el avión despegase.
"Dios mío," pensó él, "sus tetas son increibles," incluso aunque tenía una sensación limitada a través del sweater. "Lo siento, te estoy cogiendo demasiado fuerte, pero realmente estoy asustada," le dijo. Mientras intentaba maniobrar con sus dedos para sentirle mejor, le dijo, "Oh, esta bien, si te hace sentir mejor, esta bien por mi" Pronto el jet estaba deslizándose por la pista de despegue, la respiración de Sonja se convirtió en superficial e intermitente, una señal clara de hiperventilación. Decidiendo aprovechar la situación, estiró su mano derecha y sujetó su pierna, quince centímetros sobre su rodilla. Actuando como si solo estuviese intentando protegerla, la sujeto con fuerza, mientras disfrutaba de la sensación de tener una mano hundida en su gran pecho y la otra en el interior de su suave muslo desnudo. "Sujétate," le susurró al oido, "ahí vamos," mientras el avión se lanzaba por la pista, ganando velocidad con cada segundo. Sonja se sujetó a Trent con más fuerza, mientras cerraba sus ojos, esperando que estuviesen en el aire lo más rápido posible mientras Trent dejaba deslizar su mano un poco más lejos en su muslo, hasta que estuvo realmente bajo el ribete de su vestido. Cuando finalmente llegaron a la altitud de crucero, Sonja se reclinó en su asiento e intentó relajarse, pero con poco éxito. "Estás tan tensa," observó Trent, "tal vez si nos ponemos bajo una manta sientas mejor." Sin esperar una respuesta, Trent llamó a una azafata y le pidió una manta, treinta segundos más tarde Trent estaba cubriendo a ambos con una cálida colcha. "¿Mejor?," le preguntó, mientras se acomodaba más cerca de su cálido cuerpo. "Mucho," respondió ella, mientras se reclinaba contra él, "una manta era una buena idea." Por segunda vez, Trent aprovecho otra oportunidad, y dejó que su mano izquierda se deslizase dentro del cálido muslo de Sonja. Esperaba alguna resistencia, pero en su lugar, ella solo se acomodó más cerca, y dejó caer su cabeza sobre su hombro. Lentamente avanzó con su mano hacia arriba por el interior de su pierna, pausando a cada movimiento para asegurarse de que ella se daba cuenta de lo que él estaba haciendo. Sus piernas eran increiblemente cálidas y suaves, y ella parecía arrullar suavemente cuanto más lejos llegaba su mano. Unos pocos centímetros más y sus dedos estaban topando con su húmedo coño, o debería decir goteante coño, porque a lo largo de su raja estaba definitivamente mojado cada centímetro de ella. Levantó su cabeza y susurró en su oido, "Aunque tengo miedo a volar, casi tengo un orgasmo del miedo y la excitación que me causa, si tu me tocas, se que tendré uno aquí y ahora." Con cuidado con los movimientos, Trent tiró del fino panel de las bragas a un lado, y dejó que sus dedos vagasen por su viscoso conejo, hasta que finalmente pararon a descansar en su pequeño y duro clítoris. Dándole golpecitos suaves, sintió como su cuerpo se tensó y tembló en siliencio mientras un clímax brutal atravesó su goteante vagina, dejándola totalemente destrozada.
Cuando se hubo calmado, Trent le susurró al oido, "¿Te sientes mejor ahora?" "Oh si, muchas gracias, no se si podría haberlo hecho sin ti," respondió, "pero tengo un favor más que pedirte" "Claro, lo que sea," respondió él. "¿Podrías por favor poner un dedo dentro de mí? realmente necesito sentir que estas cerca de mí y contigo en mi vagina, se que me sentiré más segura." "Por supuesto," respondió Trent ansiosamente, "tus deseos son órdenes," mientras procedía a deslizar su dedo corazón hasta el fondo de la humedad de su cálido conejo. Un leve gemido se escapó de sus labios, pero a pesar de eso, nadie sabría que estaban masturbando su coño. "Tengo una petición para tí," le ofreció él, mientras suavemente deslizaba su dedo dentro y fuera de su coño, "Puedo decirte que eres una persona muy sexual, y me gustaría preguntarte sobre tu vida sexual y tu cuerpo, si te parece bien." Le dió a su conejo un par de golpecitos rápidos haciendo que perdiese la concentración, pero respondió, "Claro, pregúntame lo que quieras" "Me gustaría saber si tienes novio," preguntó, "Si, en Detroit," dijo, "es contable." "¿Tiene una gran polla?" preguntó Trent "Muy grande" dijo como en sueños, "de unos veinte centímetros de larga y muy gruesa" "Cuando se la chupas," continuó él, "¿te tragas su semen?" Su respiración ahora se estaba volviendo más trabajosa, pero continuó, "Oh si, siempre me la bebo toda, es un eyaculador muy fuerte" "Tienes un pecho muy grande" dijo, "¿qué talla es, y vas alguna vez sin sujetador?" "Oh, mi," siseó, "¿sabes lo que me estás haciendo?" "Responde a la pregunta Sonja, ¿qué hay de tu precioso pecho?" le demandó. "Vamos a ver, mi talla de pecho es una 95, ¿y cuál era la otra pregunta?" dijo ella, "¿Vas alguna vez sin sujetador?" repitió él, "Uh, siempre por el apartamento y a veces en verano si hace calor," balbuceó, la mirada de su cara le dijo que estaba a punto de tener otro orgasmo, entonces él le dijo, "Estírate y siente mi entrepierna" Cuando su mano encontró la dura polla oculta bajo sus pantalones, casi tuvo un clímas allí y en ese momento. "Sácala," le ordenó, "y sacúdemela". Ella se dirigió a liberar su polla e inmediatamente empezó a tirar de ella hacia arriba y abajo. Una pequeña línea de saliva recorría su mejilla, sus ojos parecían perder la visión y era obvio para Trent que ella estaba en medio de un gran episodio sexual. Él mismo estaba muy cerca de correrse, así que para ponerla al borde del precipicio, le susurró, "Sonja, ¿Sabías que tu cuerpo podría provocar a cualquier hombre una gran erección?" Oir la palabra erección fue todo lo que la pobre chica podía soportar, cuando su conejo se contrajo con fuerza, enviando una carrera de orgasmos por todo su cuerpo. Su mano estaba ahora volando arriba y abajo de la polla de Trent, y cuando él sintió que el cuerpo de ella se tensaba su polla dio su semen en un torrente. La mano de ella estaba ahora cubierta de su sustancia y él dijo, "Ten cuidado, pero lámelo todo" Obedientemente, llevó su mano llena de semen a su boca y codiciosa la lamió hasta que estuvo limpia.
"Les habla el capitán," una voz vino del altavoz, "estaremos aterrizando en Memphis en diez minutos, por favor, abróchense sus cinturones." "Bien," dijo Trent, "creo que te bajas en unos minutos." Ella se acurrucó contra él y dijo, "No lo creas, tenemos otro despegue que hacer, creo que volaré contigo todo el viaje hasta Nueva Orleans" Trent se abrochó el cinturón, sonrió y dijo, "creo que vamos a pasar un gran fin de semana juntos."
FIN
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