RELATOS EROTICOS #1
HISTORIA #62
EL-DESPACHO-DEL-DIRECTOR
Miranda volvío a mirar por su mochila, "No está aquí," pensó, mientras barajaba las notas que había tomado en
clase de química esa tarde. Mirando al reloj, se levantó de un salto y se dirigió de vuelta a la escuela. Aún
pensando que eran las cinco y media, esperaba que tal vez Tom Hawkins, el conserje nocturno, estubiese allí para
dejarle entrar. Sin los resultados de laboratorio del experimento en el que había estado trabajando, sería
imposible escribir el informe que debía entregar mañana. Por qué siempre esperaba hasta el último minuto para
terminar sus trabajos, era sencillamente una perezosa. "Creo que esto es genético" dijo en voz alta, mientras
llegaba al parking de la escuela. Sin intentarlo en la puerta delantera, Miranda fue directamente a la entrada
de servicio e hizo sonar el timbre, y tras esperar unos treinta segundos, la pesada puerta se abrió y allí de
pie el conserje nocturno. Tom Hawkins. "¿Qué puedo hacer por ti jovencita?" preguntó "Por favor, Mr. Hawkins,
me dejé algunos papeles en mi casillero, solo tengo que tenerlos para un trabajo de química que vence mañana,
por favor, ¿puedo ir a mi casillero y cogerlos, POR FAVOR?" El la miró durante un segundo, asintió y le dejó
entrar. "Tengo que ir al segundo piso y trabajar con un lavabo roto en el aseo de los chicos," le dijo, "así
que no puedo estar esperando aquí abajo por ti, tendras que salir por el mismo sitio que entraste, solo
asegurate de que la puerta se cierra, ¿ok?" "Eres un cielo Mr. Hawkins, solo estaré unos minutos y me
aseguraré de cerrar bien la puerta," le respondió, mientras lo pasó corriendo camino de su casillero al otro
lado del edificio.
Siempre que estaba en la escuela fuera de horas, Miranda parecía tener un sentimiento divertido dentro. Era
como un lugar diferente sin estudiantes y profesores caminando por los pasillos hablando y riendo, así estaba
tan silencioso hasta daba escalofríos. Girando la última esquina, Miranda caminó a lo largo del gran banco
de casilleros de la entrada frontal. Casi estaba allí cuando se paró en seco, "¿Que es ese sonido?" dijo en
alto, forzando su oido mientras intentaba descifrar dónde se originaba. Otra vez lo oyó, venía del despacho del
director. Pudo ver una luz brillando a través de un agujero en la puerta del despacho recóndito detras del mostrador
frontal, y como las luces del despacho frontal estaban apagadas, era fácil ver el resplandor viniendo de la habitación
trasera. Miranda oyó lo que ella pensó que era un grito e intentó decidir si debía ir a buscar a Mr. Hawkins o
investigar por sí misma. Lo pensó un momento y se arrastró hacia la puerta de afuera y comprobó si estaba cerrada.
¡Estaba abierta! Otra vez oyó extraños sonidos que venían de dentro, y un escalofrío recorrió su columna, mientras
pensaba para sí misma, qué demonios podía estar pasando allí. Se alegró de que hubiese moqueta en el suelo del
despacho, porque hacía acercarse sigilosamente al despacho trasero mas facil. Ahora podía oir claramente el sonido
de voces tras la puerta cerrada, y en un susurro ronco propuso, "Un hombre y una mujer, ¿Quién podría ser?"
La puerta estaba entreabierta un centímetro y medio aproximadamente, y si era cuidadosa, sería capaz de ver qué
estaba pasando dentro, así que después de inclinarse lentamente con cuidado de no hacer ruido, cuidadosamente
miró a través de la pequeña apertura. Lo que vió le asombró absultamente, porque sentada en el escritorio del
Director Wilkins estaba la profesora de Ingles de decimo primer grado, la vieja señora Carruthers, probablemente
la bruja mas mezquina de toda la escuela. Que estubiera sentada en el escritorio era sorprendente, pero lo que
llevaba era incluso más chocante, porque la señorita Carruthers llevaba un corset de viuda alegre negro, con
medias de red negras y zapatos de tacon de agua, mientras sus grandes pechos se desparramaban sobre la parte
superior de su corset y colgaban hasta casi su cintura. ¿Qué estaba haciendo allí? Miranda no tenía una visión
directa de la habitación, y tenía que estirarse para ver si alguien más estaba allí, y aunque al principio no
pudo ver a nadie, cuando Miss Carruthers se tumbó, como si fuese a estirarse, Miranda tuvo una visión perfecta
del Director Wilkins arrodillado en frente de Miss Carruthers. No podía verle entero, pero estaba claro que estaba
desnudo de cintura hacia arriba y tenía un collar de cuero negro alrededor de su cuello con una correa sujeta a él.
Con las piernas de ella abiertas, Mr. Wilkins esta lamiendo furiosamente el coño de Miss Carruthers, y si Miranda
se hubiese podido verse a sí misma en un espejo, hubiese visto su boca abierta, totalmente conmocionada por la
escena que se desarrollaba frente a ella.
Deduciendo por sí misma, Miranda escuchó para oir lo que Miss Carruthers estaba diciéndole al director, y lo que
oyó era casi chocante. "Cómeme tu cabron pieza de mierda, chupa mi coño seco, tu puta lamedora de coños". Miranda
no podía creer lo que estaba oyendo. Mr. Wilkins parecía ser el esclavo de Miss Carruthers. Estuvo segura de ello
cuando él respondió, "Si ama, lameré tu dulce conejo por tí" Miss Carruthers estiró su cabeza con la correa
sujeta a su collar y tiró de su cabeza hacia sus pezones mientras exigió, "Chupa mis tetas, gusano, chupa los
grandes pezones de mamá". Como un perro atacando a una pieza de carne, Mr. Wilkins hundió su cara en la gran masa
de carne de tetas, y el sonido de sus mamadas podía ser oido claro por toda la habitación. "Se un buen esclavo y
mamá no tendrá que fustigar a su pequeño gusano," le ordenó, tumbándose, obviamente disfrutando la mamada que
estaban recibiendo sus pechos. Miranda pudo sentir que su propio coño empezaba a gotear mientras miraba la increible
escena ante ella, y mientras miraba boquiabierta a través del agujero en la puerta, levantó su falda y ausentemente
empezó a jugar con su ahora erecto clítoris. Dios, eso era jodidamente caliente, la profesora más zorra de toda la
escuela, era aún mas zorra fuera de horas de clase. "Vuelve a mi raja, estúpido" le dijo con firmeza, empujándolo
de su pecho de vuelta a su baboseante conejo, "ahora se un buen chico, chupa el clítoris de mamá". Sólo oyendo a una
de sus profesorar hablar tan guarro como eso todavía encendió a Miranda mas, y si Miss Carruthers iba a tener
un duro orgasmo, no iba a ser sola, dado que el conejo de la joven estudiante estaba ahora siendo empujado con mucha
frecuencia. Intentando ahogar un gemido, Miranda se reclinó contra el marco de la puerta para evitar caerse, y mientras
sus piernas se volvieron débiles, su vagina cargada sexualmente parecía haber tomado toda la fuerza del resto de
su cuerpo, usándola toda para sí misma.
Miss Carruthers estaba ahora tirando con fuerza de la correa que estaba sujeta al collar de Mr. Wilkins, forzando
su boca con fuerza hacia su raja caliente, y Miranda podía decir por el modo en que molía sus caderas que la
profesora estaba a punto de tener un orgasmo. Estubo segura de ello cuando le oyó susurrar, "Chúpame con fuerza y
rápido pequeña pieza de mierda, me voy a correr por toda tu jodida cara" Gimió con fuerza, el orgasmo de Miss
Carruthers hizo que todo su cuerpo se estremeciese, mientras la hipnotizada estudiante tenía su propio clímax
desgarrándole a través de su coño como un tren cargado descarrilando. Su propio cuerpo se estremeció mientras
intentaba suprimir el grito que salía por su garganta, y desafortunadamente fue en ese momento que Miranda perdió
el equilibrio y calló a través de la puerta en el suelo del despacho de Mr. Wilkins haciendo que Miss Carruthers
girase su cabeza para ver qué era lo que pasaba.
Sorprendentemente, en lugar de actuar con miedo o nervios por ser descubierta, Miss Carruthers empujó a Mr. Wilkins
fuera de su coño, saltó del escritorio y caminó hacia la joven caída y gritó, "¿Qué demonios estas haciendo aquí tu
pequeña puta?" Una temblorosa Miranda era incapaz de juntar su ingenio lo suficientemente rápido, porque fué
agarrada por el pelo y tirada sobre sus pies antes de poder responder mientras Mr. Wilkins intentaba ocultarse
detrás del escritorio, acobardado en el suelo, intentando mantenerse fuera de la vista de Miranda. Miss Carruthers
arrastró a Miranda sobre el escritorio y la tiró a una silla cercana y dijo "Excitándote mirándonos, ¿no, zorra?"
Miranda ahora temblando con verdadero terror, no dijo una palabra mientras la rabiosa profesora tomó su mano,
la puso en su nariz y riñó, "Justo como pensaba, jugo de conejo" Mientras Miss Carruthers se enfurecía, Miranda
tuvo la oportunidad de mirar a Mr. Wilkins, estaba totalmente desnudo, excepto por su collar y correa, y su pene
estaba erecto, obviamente en necesidad de eyacular. Él interrumpió a Miss Carruthers y en voz lamentosa preguntó,
"¿Qué vamos a hacer con ella? no podemos dejar que se lo cuente a nadie, estaremos arruinados" "Cierra tu jodida
boca pequeño estúpido" le ordenó, "este pequeño coño no va a decir nada a nadie, ¿vas a hacerlo querida?" Miranda
sacudió su cabeza de lado a lado y dijo, "No madam" "Ves," se jactó Miss Carruthers, "te dije que mantendría
su boca cerrada, ahora levántate y ponte delante de ella," mientras daba un fuerte tirón de su correa, haciendo
que el desnudo director se tambolease sobre sus pies hasta que estubo directamente en frente de Miranda con su
duro pene apuntando directamente a su cara. "Bien cielo, ya sabes qué hacer," dijo Miss Carruthers, "chúpale,
chúpale, y quiero decir ahora mismo" Todavía aterrorizada, Miranda lentamente se inclinó, cuidadosamente
lamiendo la hichada cabeza de la erección de Mr. Wilkins, hasta que sintió un duro cachete en su cabeza y el
regaño, "He dicho chuparla, no lamerla," con el fuerte cachete y su miedo a la alta ama, Miranda tomó la cabeza
del gran pene en su boca caliente y empezó a chuparla delicadamente. Aun pensando que era relativamente
inexperimentada, Mr. Wilkins dejó salir un fuerte gemido mientras la suave boca absorbía su órgano, y sólo
oir su gemido hizo que la vagina de Miranda empezase a gotear incontroladamente. "Vamos a hacer que nos lo haga
a los dos," entonó Miss Carruthers, "así que cuando termine contigo, puede limpiar mi coño", Mr. Wilkins se mareaba
de placer, y no podía creer que su polla estaba siendo mamada por una bonita jovencita de dieciocho años del
instituto, y mirando hacia abajo y viendo su polla en su boca hizo que sus testículos se tensasen y su polla
lanzase un gran chorro de semen en su bonita boca. Miranda luchó para coger todo su semen pero algo de él deslizó
por el lateral de su boca y goteó en el suelo. Cuando finalmente expulsó el final del semen, Mr. Wilkins se
tambaleó y se dejó caer en el suelo, esperando las siguientes órdenes de su ama.
Miss Carruthers se sentó en el borde del escritorio y llamó por señas a Miranda hacia ella. Sus piernas estaban
abiertas, y su coño estaba cubierto con una gruesa capa de pelo púbico oscuro que era mas grueso y denso que ninguno
que Miranda hubiese visto en su vida. "Ven con mamá," ordenó Miss Carruthers, "haz a mamá feliz, chúpale su clítoris"
Miranda se arrodilló y movió su cara hacia el gran coño goteante, respirando el aroma intoxicante del babeante órgano.
Miranda nunca había estado con otra mujer antes, y la visión de su masivo órgano sexual era casi más de lo que podía
tomar, así cuando Miss Carruthers estiró la mano alrededor de la nuca de Miranda y le empujó hacia su sexo
boqueante, su lengua inmediatamente encontró la dura protuberancia enterrada en la junga de pelo púbico. "Esa es
la pequeña zorra de mamá," arrulló Miss Carruthers, "lame el dulce clítoris de mamá" Miranda, ahora en piloto
automático, hundió su boca y lengua en el arbusto peludo de la profesora, mientras unos escasos diez minutos
después, ella estaba emitiendo jugo por toda la cara de Miranda mientras su orgasmo atormentaba su vagina caliente.
Miss Carruthers, miró a Mr. Wilkins riñó, "Ella es mejor que tu, gusano, podría intercambiarte y mantenerla a ella"
"¿Te gustaría eso pequeño coño?", preguntó Miss Carruthers a Miranda, Miranda ahora completamente esclava de la
ama amazoniana, solo asintío con la cabeza, ¡si!, "Ves, estúpido" le dijo al director, "ella me aprecia"
Mirando al reloj de la pared, Miranda se dió cuenta de lo tarde que se había hecho y que todavía debía coger esos
resultados de laboratorio de su casillero. Levantándose, preguntó si se podía ir ahora. "Ok, pequeño coño,"
respondió Miss Carruthers, "pero ven a mi despacho mañana después de clase, tenemos cosas que discutir."
Miranda dejó el despacho, preguntándose qué estaba por venir de su nueva relación con Mr. Wilkins y Miss Carruthers,
pero tras sonreirse, sabía que estaba destinado a ser bueno.
FIN
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