RELATOS EROTICOS #1
HISTORIA #3
EL JUGO
Cuando Clara terminó de hacer su último ejercicio aeróbico, observó a una mujer
muy muscular de pelo moreno trabajando en una bicicleta estática en la sala de
fuerza y mantenimiento. La mujer estaba a su rollo, olvidada del mundo debido a
los auriculares del Walkman que llevaba cogido en el cinturón de levantar pesas.
Clara recogió la toalla, caminó directamente hacia la forzuda y sudorosa mujer
y, cuando se acercó más, vio que la morena tenía un cuerpo realmente bien
formado y más músculos de los que había visto en cualquier otra mujer en la
vida. Los músculos de las piernas tensaban los leotardos ajustados de gimnasia
cuando pedaleó aún a un ritmo constante, mientras que sus bíceps se hincharon a
pesar de que en ese momento sus brazos estaban descansando. Era difícil decir
cuánto mediría ya que estaba sentada, pero Clara dedujo que su altura sería de
entre 1,55 y 1,56, aunque su peso era probablemente más de lo que parecía dada
la gran musculatura y con su pelo atado en un moño, Clara dedujo que una larga
melena de pelo oscuro le haría una cara muy bonita.
Cuando se sentó en la bicicleta a su lado, la morena saludo a Clara con un
movimiento de cabeza a lo que Clara contestó con igual gesto presentándose a sí
misma. Sacándose los auriculares la mujer se presentó a sí misma como Samantha,
o Sam, como diminutivo, al tiempo que le tendía una mano pequeña pero enérgica.
Tras una pequeña conversación en la que Clara pudo averiguar que Sam era
soltera, vivía sola, trabajaba en el Loop como abogada y conducía un Mazda Miata
rojo brillante, Clara fue consciente del tremendo físico que tenía Sam; le contó
a Clara que cuando era pequeña tuvo un problema terrible de peso y que sus
compañeros de clase se burlaron de ella hasta cumplir los 15 años; fue entonces
cuando decidió hacer algo para solucionarlo: vio un anuncio en la TV sobre un
programa de control de peso mediante el cual consiguió ponerse en forma, y
cuantos más kilos perdía más se metía en ello. En la escuela secundaria el
entrenamiento era sólo para su propia satisfacción física y salud mental pero,
sin embargo, en la universidad participó en competiciones de levantamiento y
triatlón compitiendo con atletas muy experimentados y desde entonces estaba
enganchada.
Ambas mujeres decidieron abandonar sus rutinas del día e ir a las duchas.
Mientras se desnudaban, Clara le habló a Sam sobre su familia y que Francisco se
pasaba en la carretera mucho tiempo, sin perder de vista, mientras tanto, el
magnífico cuerpo de Sam ahora sin la ropa de trabajo. Decir que ella era
espectacular habría sido una exageración. Una musculación increíble con unas
tetas para morirse y unos pezones grandes que permanecían como campanillas
alrededor de unas aureolas rosas -una talla D pensó Clara. La pequeña selva de
Sam también era digna de contemplar, un camino grueso de piel cubría su conejito
mientras que una hilera de pelo oscuro corría hacía su ombligo. Habiendo
decidido de inmediato que deseaba poseerla, Clara se envolvió con una toalla
camino a las duchas, mientras que Sam por otra parte, se había quedado
completamente desnuda conociendo muy bien el impacto que había causado en su
nueva amiga.
Bajo un chorro de agua caliente, las dos mujeres dejaron que sus músculos y
mentes se relajaran, y fue en ese momento cuando Clara observó algo que nunca
había visto antes: estaba entre las piernas de Sam - ¿Qué era aquello? Intentó
mirar mejor sin ser obviamente descarada, cuando finalmente pudo distinguir lo
que había visto, se trataba del clítoris de Sam; sobresalía del denso vello
púbico que intentaba esconderlo. Era mucho más grande de lo que había visto en
su vida y eso incluía cuatro años de universidad y una hermandad de mujeres.
Cuando miró hacia otro lado, Sam dijo: "Se puso así por el Zumo". Clara se
sintió en un aprieto por haber sido descubierta mirándola, pero no pudo evitar
el volver a mirar el enorme órgano. Sam explicó que cuando estaba en la
universidad tomó hormonas para desarrollar masa muscular y uno de los efectos
secundarios fue el alargamiento del clítoris. Cuando dejó de tomar drogas su
clítoris se quedó en su estado actual: ¡supergrande y en constante erección! Le
explicó a Clara cómo algunas veces tenía violentos orgasmos sólo con rozarse con
el sillín de una bicicleta, un aparato de levantamiento de pesas, o cualquier
otra media docena de cosas existentes, y no sólo era grande sino que era súper
sensible. Sólo para mostrar a Clara lo que quería decir, Sam acercó la alcachofa
de la ducha a su coño, y cuando un chorro de agua caliente se derramó
directamente sobre su clítoris, Sam comenzó a respirar y a temblar fuertemente y
en cuestión de unos minutos se encontró bajo los efectos de un clímax
estremecedor. Sin nadie más en la ducha, Clara con audacia extendió la mano y
comenzó a palpar el pecho de Sam - era lo único suave en su cuerpo, y Sam
comenzó inmediatamente a responder a este hábil tocamiento y cuando se giró,
Clara pudo mirar directamente a esta magnífica criatura. Su duro clítoris estaba
aún empujando para hacerse un camino a través del bosque húmedo de pelo y Clara
se puso de rodillas y comenzó a chuparle el órgano erecto mientras que dirigía
su mano a su propio clítoris para frotar y friccionar furiosamente su raja
caliente. Cuando ella estaba chupando, Clara miró hacia arriba y vio que Sam
estaba chupando uno de sus propios pezones, cuando se dio cuenta de que ola tras
ola de orgasmo estaba endulzando su estremecido cuerpo. Al comenzar ella a
temblar, también sintió que el conejito de Sam comenzaba a contraerse
violentamente mientras que las chupadas eran más intensas, llevando a la
musculosa mujer a su propio clímax también.
Las dos mujeres resbalaron hacia el suelo aturdidas por el placer sexual
experimentado y Sam amablemente se tendió y dio un beso dando las gracias a
Clara. Clara miró hacia abajo para ver si el clítoris de Sam se había relajado
algo, pero como hace un soldado, éste seguía todavía sin perder la guardia. Todo
lo que Sam dijo fue: "Siempre así". Mientras se vestía, Clara le sugirió: ¿a la
misma hora la semana que viene? Sam replicó, "No me lo perdería por nada del
mundo"
FIN
RELATOS EROTICOS
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Prohibida su reproduccion total o parcial
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