RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #65

EMBARAZADA Y CALIENTE

Wanda se contoneaba en la cocina con una bandeja llena de platos sucios mientras pensaba en qué aburrida estaba todo el tiempo ahora, y todavía le quedaban dos meses hasta salir de cuentas. Se sentía como una vaca gorda, tras ganar trece kilos durante su primer embarazo y mientras normalmente tenía unos esbeltos 56 kilos, sus tetas se habían convertido en unos mini dirigibles Goodyear, y su barriga parecía como si hubiese robado una sandía de una tienda ocultándola bajo su vestido. No se extrañaba de que Dave pareciese haber perdido el interes en el sexo. Cuando se miraba en el espejo parecía ser cualquier cosa menos deseable, y encima de todo, sus pezones habían empezado a filtrar leche, dejando sus vestidos y blusas manchados y húmedos. Dios sería feliz cuando todo esto acabase. Un escalofrío le atravesó cuando miró por la ventana de la cocina a los treinta centímetros de nieve que había por todo el jardin trasero, mirando el mundo como una alfombra blanca perfecta. Mientras miraba la escena invernal, su mente volvió hasta su infancia, de montar en trineo, lanzar bolas de nieve, y construir fortalezas de nieve hasta que sus recuerdos fueron finalizados abruptamente por el fuerte sonido el timbre de la puerta principal. Vestida sólo con su vestido de ir por casa, Wanda normalmente se hubiese puesto una bata para cubrirse, pero por una vez sencillamente se olvidó de ello y fué directamente a la puerta y la abrió. De pie en el porche nevado había un joven repartidor de Express Parcel, sujetando un paquete y su carpeta. "Paquete para Wanda Perkins," dijo, mientras temblaba en el frío aire de Enero. "Yo soy Wanda Perkins, por favor, pasa dentro y líbrate del frio por unos minutos." "Gracias señora," respondió, "es realmente un día desagradable" mientras entraba en el salón. Firmó por el paquete y le preguntó si quería una taza de café para entrar en calor. "Muchas gracias, si que querría una, el calefactor del camión no funciona bien," respondió. "Ven a la cocina y siéntate unos minutos y entrarás en calor" le ofreció. "¿Sólo o con leche y azúcar?" preguntó ella, mientras vertía un par de tazas recien hechas. "Sólo esta bien, gracias," le respondió, tomando una larga bocanada de la preparación recién hecha, mientras echaba también un vistazo al gran pecho de Wanda. No podía evitar darse cuenta de las dos manchas húmedas en su vestido, en el mismpo punto donde apuntaban sus grandes pezones a través del fino material, y casi instantáneamente, sintió que su polla empezaba a endurecerse mirando las grandes tetas moverse libremente de lado a lado. "Dios mío," pensó, "no lleva sujetador" Wanda no le prestaba atención porque estaba ocupada abriendo el paquete que el le había entregado. "Bueno, finalmente está aquí" exclamó "¿Señora?" le preguntó "Mi bomba para el pecho, finalmente ha llegado," exclamó feliz, "si no lo has notado, estoy teniendo algunos problemas con mis pechos llenos de leche, y esta pequeña bomba evitará que goteen." El se puso rojo remolacha con la mención del término "pechos llenos de leche", y rápidamente se giró mientras Wanda dejaba el paquete abierto y estaba inmediatamente centrada con un montón de partes que tenían que ser ensambladas. Tras mirarlas un par de minutos, se giró hacia el repartidor y le preguntó, "¿Crees que podrías tomar un minuto para ayudarme a poner estas piezas juntas?, no soy del todo afín a la mecánica, y por cierto ¿cuál es tu nombre?, el mío es Wanda." "Uhhh, Al, es Al, uh, déjame ver qué tienes ahí," balbuceó mientras tomaba la bomba y las partes sueltas de ella.

Después de un rápido vistazo, sólo le costó cinco minutos unir todas las partes y tubos a la unidad base. "Aquí tienes" dijo triunfal, "debería funcionar bien ahora". Mientras miraba su trabajo, Wanda se percató de lo atractivo que este joven era, y sólo el hecho de tenerlo sentado en su cocina hacía que su conejo se mojase. Hacía tanto tiempo desde que ella había tenido algo de sexo significativo con su marido, que solo la mera presencia de un hombre extraño en su propia casa era suficiente para que se pusiese. Mientras le tendía la bomba, tomó una rápida decisión preguntando, "¿Cómo funciona?, parece tan complicado con todos esos tubos y botones, se que nunca sería capaz de pensarlo, ¿crees que podrías enseñarme como funciona?" "Bien señora, no creo que esté en situación de, ya sabe, ayudarle con......" "Oh, por favor" le rogó ella, "es tan incómodo, y se que tu podrías enseñarme cómo usarlo, por favoooor" Antes de que pudiera responder, Wanda deslizó sus brazos fuera de las mangas tiró de la parte de arriba de su vestido hacia su cintura, exponiendo las dos tetas más grandes que Al hubiese visto en su vida. La respiración se le entrecortaba al mirar a los dos monstruos zarandeándose en el pecho de la joven señora, y otra gran sorpresa fueron sus pezones. Al nunca había visto los pechos de una mujer embarazada antes, y el color oscuro y la apariencia elástica, realmente le asombraron, y aún pensando que sabía que estaba con la mirada fija, no podía evitarlo, eran absolutamente magníficos. "Ok, Al," dijo ella, "aquí está, muéstrame como funciona," mientras le pasaba la bomba y se quedaba de pie esperando pacientemente que él conectase el aparato a sus pezones. Con manos temblorosas él conectó el cable al desagüe y puso la copa de succión sobre su pezón derecho, y después de comprobarlo otra vez para asegurarse de que todo estaba bien, presionó el interruptor y el pequeño motor empezó a zumbar. Casi inmediatamente leche fresca del pecho empezó a manar a través del tubo de plástico al receptáculo que estaba en la mesa. Ahora Al tenía toda la frente sudorosa y buscaba su pañuelo para secarse la frente. "Al," le preguntó suavemente, "¿me harías otro favor?" "¿Qué?" preguntó el con la voz entrecortada. "Estoy vaciando de leche uno de mis pechos, pero el otro está todavía lleno y necesita ser vaciado ahora, ¿Crees que podrías hacerlo por mí?" "Uh, ¿cómo podría hacer eso, señora?" tartamudeó, "Bien, tonto," canturreó, "con tu boca, por supuesto, de qué otro modo lo harías?" Al se ruborizó mientras intentaba evitar la mirada firme de Wanda Perkins, pero otra vez, antes de que pudiese responder, Wanda hizo el primer movimiento deslizando habilmente su mano bajo la mesa y sintiendo la gran protuberancia en los pantalones de Al. El dió un respingo, pero no se movió para escapar de sus suaves caricias, y después de levantarse, ella inclinó su pecho hacia su boca ahora abierta. Estaba pasando todo tan rápido. Casi parecía como una bola de bolos yendo hacia él, con el gran pezón distendido apuntando directamente a su boca. No tuvo la boca abierta en el momento, así que la gran teta rebotó contra su cara, permitiendo que la leche goteara en su barbilla. "Vamos, nene," le arrulló, "abre para mamá, chupa su gran pezón" Era todo lo que necesitó decir, Al abrió la boca y pronto estubo chupando el dulce nectar que se derramaba del grifo natural. Tan bueno como le sabía a Al, le sentaba diez veces mejor a Wanda. Oh, cómo necesitaba una buena mamada en las tetas, y este chico le estaba dando exactamente eso.

Al estaba asombrado de la cantidad de leche que estaba brotando hacia su boca hambrienta y él agradecido chupaba la gran protuberancia, intentando desesperadamente vaciar el gran pecho de ese precioso líquido. Wanda estaba en el séptimo cielo, hacía tanto tiempo desde la última vez que había sentido la boca de un hombre en sus doloridos pezones, así solo por que se los estubiesen chupando, estaba avivando una explosion caliente como un horno que quemaba fuera de control entre sus piernas. Con cada pellizco y succión a su pezón, un voltio de electricidad se disparaba a través de su ahora inundado clítoris, y sin pensarlo, puso su mano bajo su vestido y empezó a masturbar furiosamente su excitado conejo. Cuando Al se dió cuenta de lo que ella estaba haciendo, gimió y sacó su polla de sus calzoncillos y lentamente la sacudió arriba y abajo. Aunque él no era el chico mejor dotado de la ciudad, Wanda no podía esperar para probar el suculento órgano que se levantaba orgulloso a solo pocos centímetros de su caliente cuerpo. Un poco de mala gana se apartó de la boca de Al y se arrodilló y tomó una profunda inspiración para probar el olor de su caliente entrepierna masculina, y en un susurro suspiró, "Dios, necesito esto," mientras la tomaba hasta el fondo de su boca caliente mientras recorría con su lengua de arriba a abajo de la gorda lanza. Al le sujetó la cabeza suavemente en sus manos mientras procedía a aspirar su polla, y aunque él pensaba que era un chico bien parecido, nada remotamente parecido a esto le había pasado antes. A pesar de que estaba embarazada, Al no podía recordar haber tenido nunca una mujer tan bonita que quisiese tanto su polla, y lo que es más, y más increible era la habilidad que tenía para hacer mamadas. Era la mejor chupada que hubiese tenido, en solo cuestión de segundos estaba seguro de que se dipararía su pistola en la bonita boquita de la mamadora embarazada. Cuando Wanda sintió los primeros espasmos de la gran polla, intensificó sus succiones, forzando que los testículos llenos de esperma liberasen su carga en torrentes calientes por su garganta. "Dios mío, eres la mejor" gimió, mientras los últimos chorros de semen se disparaban desde la raja al final de su pene. Cuando terminó, ella le miró con una mirada de absoluta satisfacción en su cara, como un niño que acaba de conseguir lo que quería por su cumpleaños.

"Oh, gracias, Al," dijo, "Lo necesitaba tanto, hace tanto tiempo para mí" Al no podía creer lo que estaba oyendo, ella le estaba agradeciendo por dejar que se la chupase. Increible. "Levántate, nena," le ordenó, ayudándole a levantarse. "Déjame ver si puedo ayudarte ahora," dijo, mientras levantaba su vestido, exponiendo su abultada barriga y sus coño cubierto con las bragas. Después de quitarle las bragas y rápidamente tocarle su entrepierna peluda, suavemente la empujó sobre la mesa de la cocina, y cuando estaba finalmente en posición con sus piernas abiertas, él se inclinó, empujando su cara en la masiva jungla de pelo púbico mientras lengüeteaba su caliente rajita roja. "Dios mío," pensó, "la pobre está chorreando" Su coño era resbaladizo como la mantequilla, y muy dulce. Trabajó con su lengua arriba y abajo en su raja, hasta que su clítoris estaba erecto y expuesto, y después de sentir su tensión creciente, dió unos golpecitos con su lengua sobre la pequeña cabeza, gradualmente incrementando la presión hasta que ella estaba retorciéndose sobre la mesa y suplicándole que no parase. Ahora las mejillas de él estaban saturadas con sus jugos mientras que ella estaba casi saltando en la mesa. Su respiración se volvía más trabajosa mientras se acercaba al clímax, jadeando y balbuceando mientras le rogaba que terminase. Cuando lo agarró por el pelo y le empujó contra su coño, él supo que había llegado al límite y que su orgasmo se propagaba a través de su conejo como un salvaje fuego fuera de control. En una voz tensa, balbuceó, "Oh dios mío, me estoy corriendo tan jodidamente fuerte" mientras todo su cuerpo se tensaba cuando la primera ola le pasó. Parecía que fuese a durar para siempre, un clímax tras otro, exprimiéndola como un viejo trapo, hasta que finalmente se corrió, ninguno de los dos se movió, ambos estaban totalmente gastados.

Wanda se levantó sobre sus codos y sonrió a Al y dijo, "Bueno, gracias por montar mi bomba para el pecho, no lo podría haber hecho sin ti" Levantándose y poniendo su polla de vuelta en sus calzoncillos, Al respondió, "Sin problema, somos una empresa de reparto con un servicio completo, y hoy realmente repartido, pero ahora debo irme, pero buena suerte con el bebé, ¡nos vemos!" Con estas palabras, salió por la puerta y se fué hacia su siguiente entrega, sobre media hora fuera de horario. Wanda se puso su ropa y sujetó la bomba a sus todavía llenos pechos, y mientras estaba sentada solo podía sonreir pensando en la mejor entrega que haya recibido.

FIN


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