RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #100

ENTRENAMIENTO PRIVADO

Freshman deberían saber su lugar. Tío, he escuchado esa mierda, todos los días de todas las formas. Una vez que empecé a conseguir algunos minutos y algunos toques, Dawson termina en mi cara. No necesito esta mierda de nadie. Primera ronda de la NBA, mi brillante derrote. He conseguido un mejor salto y movimientos más suaves que ese bicho raro. No tiene derecho a faltarme al respeto, hablando sobre que no trabajo lo suficientemente duro. Me rompo el culo en la cancha. Cuando empecé a responder a Dawson, el maldito asistente del entrenador me cortó a la cara. El imbecil me apartó y me dio esa charla sobre Dawson que era el que más duro trabajaba en el baloncesto de la universidad, blah, blah, blah. Me dice que Dawson tiene una llave del gimnasio y hace entrenamientos privados a las tres de la mañana la mayoría de nuestros días de prácticas. Me golpea con tonterías sobre Dawson teniendo la mitad de mi talento pero tres veces mi motivación. Si, si, si, ellos quieren ver motivación, les enseñaré motivación.

Imagino que si golpeo la puerta lo suficientemente fuerte Dawson o seguridad me dejarán entrar. No le digo a nadie a donde voy porque quiero sacudir esa fea cara de Dawson. No más entrenamientos privados para ese gilipollas consentido. Voy a hacerle sentir algo de la presión que me ha estado golpeando este año.

Me dirigí al gimnasio y el tonto del culo había dejado la puerta abierta. El estúpido bicho raro va a aprender la lección de un modo u otro. Algo sucio vino de la puerta, iba a dejar perplejo a ese idiota. Por supuesto, eso era lo que estaba planeando hacerle en la cancha. Un uno a uno, mano a mano, iba a enseñarle movimientos que nunca habría soñado que existiesen. Iba a ganar respeto y cerrarle la boca. Al menos ese era el plan. Lo que no ví venir iba a dejarme con la boca abierta.

En silencio cerré y bloqueé la puerta del gimnasio y me dirigí a los vestuarios para cambiarme. Estaba a punto de hacerlo cuando escuché una risita de mujer. Eso me paró en seco. Me paré un momento y me asomé un poco a la puerta. Cuando miré dentro empezó mi asombramiento.

Dawson tenía sus pantalones y calzoncillos a la altura de sus rodillas. Una mona cabeza, un poco rizada que había visto por el campus estaba arrodillada en un banco, sus perfectas tetas marrones colgaban fuera de su camiseta levantada y estaba chupando la polla de Dawson tanto como era capaz. Dawson tenía ambas manos en la cabeza de ella y solo la oscilaba hacia atrás y adelante, haciendo que ella lo tuviese todo dentro. El bicho raro sabía algunos movimientos después de todo.

Me moví un poco hacia atrás en las sombras pero todavía tenía una muy buena perspectiva del banco. La nena llevaba un par de bragas rosas que contrastaba agradablemente con su suave piel oscura. Estaba sujetando la dura polla de Dawson y dándole golpecitos con la lengua alrededor de la cabeza haciéndole gemir bien. La mujer realmente parecía saber bien como hacer una mamada.

Mi propia polla dura salió de mis calzoncillos cuando la ví levantarse y quitarse esas bonitas bragas. Tenía una bonita mata negra que ella había recortado por detrás de la línea del bikini. Se encontraba en un orgulloso montículo. Sus labios vaginales estaban hinchados. Sus pezones parecían hinchados también. Esta nena parecía que estaba preparada para la acción y no dejó dudas cuando se agachó. Situó sus manos en el banco y levantó su fino culo en el aire hacia Dawson. El estaba allí sujetando su polla, inspeccionando su pequeña parcela de mujer real en frente de sus ojos. No le llevó mucho al bicho raro decidir lo que iba a hacer con la erección que estaba sujetando. La guió entre esos dulces glúteos y encontró su húmedo conejo hambriento. Ahora, era el turno de ella de gemir un poco mientras el clavaba la longitud total de aquel chico mal hasta el fondo de ella y la mantenía ahí un rato. Ella estaba empalada en aquella gran polla y parecía que estaba disfrutando la experiencia. Intentó empezar a mover sus caderas pero Dawson la sujetó un rato más, empujando su polla dentro de ella tan lejos como podía llegar. Entonces él empezó a deslizarla lentamente dentro y fuera de su deliciosa humedad. El tiraba de ella hasta que casi caía fuera de ella y entonces volvía a clavarla dentro. Ella estaba gimiendo con la salida y suspirando cuando la volvía a empujar dentro de ella.

Lo que empezó despacio comenzó a coger velocidad. Dawson movió sus grandes manos a sus firmes tetas, dejándola libre para empezar a golpear con su culo contra él, trabajando su conejo arriba y abajo por su gran polla dura. Encontraron un movimiento compatible y empezaron a seguirlo, el duro culo de él y el dulce y redondo de ella se balanceaban juntos. Ella empezó a gemir mientras él empezaba a bombearla un poco más profundo, un poco más rápido, todo mientras acariciaba unas bonitas, redondas tetas negras con cada mano y las frotaba en círculos. Toda esta acción caliente me hizo sacudírmela como un loco.

Empezaron a follar con mas fuerza y yo masturbé mi polla más fuerte a la vez que ellos. Ella estaba gimiendo y respirando tan fuerte que estaba seguro de que no me iban a oir machacarme la polla en la oscuridad. Dawson estaba emitiendo algunos gruñidos en su garganta mientras trabajaba aquel culo contorneado, bombeando aquel caliente conejo marrón.

El que trabajaba más duro en baloncesto de la universidad, ciertamente. El apestoso estaba realmente trabajando duro ahora, golpeando su pelvis en esa adorable por detrás haciendo que sus pieles se golpeasen una y otra vez. Ella estaba gritando, “¡¡¡Más rápido…Más fuerte… Ohhh....Hasta el fondo... Ohhh... fóllame bien... fóllame...fóllame!!!”

Estaba claro, el bien entrenado cachorro del entrenador era bueno obedeciendo instrucciones. La estaba follando más rápido, más fuerte y hasta el fondo. Si no era suficiente cambió a superdirecta. Sus mejillas del culo estaban desdibujadas cuando él entró en un puro frenesí follador. Ella estaba gritando sobre correrse y el seguía golpeando como loco antes de oírle gruñir fuerte. Su cuerpo se agarrotó y la clavó una vez más. Sus caderas se sacudieron y temblaron mientras él disparaba su corrida en el fondo de ella. Yo disparé la mí en una toalla que llevaba en la bolsa del gimnasio. Por un momento, solo les escuché jadear mientras intentaba recuperar mi respiración.

Me moví en silencio en la oscuridad hacia la puerta de salida. Escapando en la oscuridad de la madrugada, lo dejé sin cerrar. Para no crear sospechas en Dawson o su bonita nena. Todavía planeo robarle puntos y al año que viene, voy a empezar a hacer que la gente alrededor de aquí olvide que existió, pero debo admitirlo, el bicho raro realmente tenía una buena colección de movimientos.

FIN

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