RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #53

EXHIBIENDOLO

Jeffery tenía un problema y lo sabía. Desde que el podía recordar había tenido una incontrolable urgencia de exhibir su pene a desconocidos, y sería cuestión de tiempo que fuese cogido y castigado. El mes anterior tubo un susto cuando le enseñaba su erección a una señora de mediana edad en el parking de un supermercado. Ella gritó y tuvo el tiempo justo para saltar una valla y escapar a través del parking de una estación de servicio. Era lo mas cerca que había estado de ser capturado y le preocupaba que le puediera pasar en una zona tan transitada. Jeff no solo tenía una urgencia de exhibirse, también era altamente sexual y tenía erecciones muy amenudo, así que normalmente tenía que sacudirse la polla al menos una vez al día detrás de la puerta cerrada de su oficina. Aunque no tenía la polla mas larga que hubiese visto, su polla era inusualmente gruesa y venosa, de 20 centímetros de largura y 15 de contorno, la suya era una impresionante pieza de virilidad seguro.

Mas tarde, esa semana Jeff estaba en unos baños públicos en un centro comercial céntrico cuando sintió la necesidad de mostar su erección a cualquiera. Normalmente reservaba su 'show' para mujeres que no lo esperasen, pero hoy por alguna razón sentía que quería enseñársela a otro hombre. Un hombre joven de unos veiticinco años justo salía de una cabina cuando Jeff se giró hacia él con su dura polla clavada orgullosamente recta en el aire. El extraño le dió a la polla de Jeff una larga ojeada y lentamente se desabrochó sus propios pantalones y se sacó su polla. Era obvio que este era un gran aparejo colgando de los pantalones del joven. Silenciosamente le indicó a Jeff que le siguiese a una cabina vacía donde ellos podrían comparar sus erecciones en privado. Aunque Jeff no se consideraba gay, el realmente quería ver esas dos grandes pollas lado a lado. El chico, que se presentó como Tom, se arrodilló y le chupó la polla hasta el fondo de su garganta, y en segundos, el estaba corriéndose en la garganta del joven desconocido, gimiendo mientras vaciaba sus bolas de su esperma caliente.

En este punto Jeff no estaba seguro de que iba a pasar después, no pretendía chupar una polla y se preguntaba qué tenía Tom en mente. Antes de que puedise decir nada, Tom rápidamente le bajó los pantalones y calzoncillos a Jeff y giró en torno a él y de repente empujó su enorme polla contra su culo. Jeff forcejeó, pero sin resultados porque Tom lo sujetaba firmemente en el lugar mientras empezaba a moverse dentro y fuera del virgen agujero de Jeff. Tras un rato, Jeff empezó a tener esa sensación familiar en su polla, estaba recibiendo la sodomía de su vida. No podía creer cuanto le gustaba ser tomado por detras por este total extraño. Cuando Tom bombeaba su orgasmo, Jeff, sacudió fuertemente su propio mástil y mientras Tom empezaba a estremecerse en el ansia de su fuerte corrida, Jeff hizo saltar una carga por toda la pared del servicio. Mientras se deslizaba por el suelo, Tom le forzó a abrir su boca y hacerle una limpieza del semen que le cubría la polla. En unos pocos minutos, él disparó otra carga en la garganta de Jeff, y lo dejó cubierto de esperma en el suelo del aseo. Aturdido, Jeff se levantó y lentamente caminó hacia su coche, pero por primera vez en largo tiempo no quería enseñarle su polla a nadie.

El agujero de su culo todavía ardía de la fuerte follada que le había dado el desconocido, y caminaba cautelosamente de vuelta a su apartamento con un dolor obvio. Se dió un baño caliente y dejó su culo en remojo, lentamente dejando que el dolor abandonase su cuerpo dolorido. Después pidió una pizza, y se sentó a ver un partido de fútbol en TV. El timbre de la puerta sonó, y Jeff respondió, buscando su dinero mientras abría la puerta. El repartidor de pizza era una chica joven de unos dieciocho años, que se quedó en el pasillo esperando a que Jeff le pagase. Jeff no tenía el cambio exacto, y tenía que ir al dormitorio a buscar algo mas, así que la invitó a entrar y se fué a por más dinero. Cuando volvió, notó lo atractiva que era, y decidió dejarle ver casualmente un poco de su polla. El llevaba sólo un albornoz, así que era fácil que accidentalmente lo dejase un poco abierto para mostrar su ahora completa erección, y un vistazo a su cara le dijo inmediatamente que ella no le daba repulsión ni le disgustaba su comportamiento. Ella miró desde su entrepierna a sus ojos y volvió a bajar, y entonces él le ofreció, "¿Te gustaría garnar una propina extra de cien dólares?" Ella asintió con la cabeza y se arrodilló, tomando la gruesa erección hasta el fondo de su boca, chupándola como si fuese la última polla de la tierra. Mientras chupaba, se quitaba la camisa y el sujetador, revelando un par de alegres tetas respingonas, firmes y deliciosas, justo el tipo que un hombre mayor querría saborear. Ella le chupó con fuerza durante uno o dos minutos mas, y cuando sintió su polla a punto de disparar, rápidamente la quitó de su boca y la sacudió con fuerza sobre su joven pecho. Su semen se disparó sobre sus pechos chorreando por sus pezones y por el suelo. Ella se levantó, cogió la esquina de su bata, se limpió las tetas, se puso la ropa y le dijo, "Esto serán 114.55 dólares, por favor". Jeff se rió, sacó un fajo de dinero, y le dió ciento veinte y la mandó a seguir su camino.

Se sentó a comer su pizza y pensó, "Ahora es un poco más cómodo en el culo."

FIN

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