RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #56

LA AVENTURA

El maldito teléfono no había dejado de sonar en toda la mañana. Linda estaba en medio de mecanografiar una pila de cartas, cuando sonó por lo que parecía la vez número cincuenta. Cogíendolo y respondiendo, "Departamento de préstamos hipotecarios, ¿en qué puedo ayudarle?" El interlocutor del otro lado de la línea habló durante treinta segundos antes de que Linda volviese a decir una palabra. Cuando ella finalmente habló, todo lo que dijo fue, "A las 12.30 detrás del banco," y colgó. A las 12.25, Linda metió la cabeza en la oficina de su jefe y le dijo que iba a salir a comer y que volvería en una hora. Parándose en el servicio, entró en una cabina, se sentó y se quitó las medias y la ropa interior y lo metió en su bolso, salió del servicio y tomó el ascensor hacia la planta calle donde salió por la entrada trasera y saltó a un Oldsmobile del 98 que le estaba esperando. "Hola," dijo ella cuando se deslizaba en el asiento delantero suntuoso hacia el asiento al lado del conductor. "Hola," le respondió, dándole un rápido beso en la boca. Separándose del bordillo, hizo un giro a la derecha y se dirigió hacia el este. Antes de que hubiese conducido media manzana, Dan, el conductor del coche, había deslizado su mano bajo la falda de Linda y arrastraba su dedo en su ya chorreante raja. "El bebé quiere algo de azucar hoy," dijo él en voz medio bromeando medio seria. Linda, abriendo sus piernas un poco más, se recostó contra él y dijo, "Oh Dan, lo necesito, por favor date prisa." Cinco minutos después estaban aparcados en un área semi desierta frente al lago de Chicago no lejos del centro. Con el horizonte tras ellos, Dan empezó a desabrochar la blusa de Linda revelando un sujetador de media copa de encaje que ocultaba sus pechos talla 36C. Todos los días, ella llevaba ropa interior sexy por si Dan la llamaba y la quería, y ahora mientras el desabrochaba la apertura frontal de su sujetador, las tetas firmes se desparramaban en sus manos y dijo, "Oh, baby, sabes cómo me gustan." Sus pezones se endurecían bajo su persistente tacto, y ella se retorcía sobre su culo, intentando poner algo de presión en su ardiente clítoris. Estaba tan caliente por Dan que dificilmente podía aguantar. Lo raro sobre esto, es que Linda estaba felizmente casada desde hacía tres años y amaba a su marido mucho, y aunque no quería empezar esta aventura, sencillamente pasó. Tenemos que volver al principio para saber cómo una joven felizmente casada podría atender una llamada telefónica, quitarse la ropa interior, montarse en un coche y dejar que otro hombre clavase su dedo en su vagina.

Todo empezó cuando Linda estaba visitando a una amiga un sábado por la tarde. Linda y su amiga Connie, estaban tomando el sol en la piscina en el complejo de apartamentos de Connie, y mientras Linda solía ser muy reservada sobre su vida privada, Connie era justo lo contrario. No había nada que le gustase mas que cotillear sobre la vida sexual de los demás. Fue esa vez cuando ella sometió a Linda a un tercer grado sobre ella y su marido Greg. "Greg está fuera de la ciudad otra vez, ¿eh?" preguntó Connie, "¿Durante cuanto tiempo esta vez?" "Oh, sobre dos semanas" respondió Linda, "Estará de vuelta el veintitres" "Chico, es mucho tiempo para estar sin eso, ¿cómo lo haras?" inquirió Connie, "CONNIE," increpó Linda, "no es tanto tiempo, y en cualquier caso, cuando estamos juntos es muy bueno." "Si, seguro," rió Connie. "No podría aguantar dos semanas si mi vida dependiese de ello." Linda solo rió y sacudió su cabeza. "¿Qué me dices de ir a ver una película hoy por la noche e ir a esquiar con Vinnie mañana?" preguntó Connie, "si, se que se acaba de comprar una nueva barca, y la está preparando para la Cadena para intentarlo" Linda pensó sobre eso durante un segundo y decidió que un día en el agua sería divertido, a fin de cuentas, le gustaba el novio de Connie, Vinnie, y no había practicado ski acuatico en años. "Vale," dijo Linda, "suena bien."

"Wow, Vinnie, que preciosidad de barco," exclamó Linda, mientras caminaba por el lateral del brillante Bayliner de casi nueve metros. Era realmente casi abrumador, Vinnie tenía su propio negocio, y solo compraba lo mejor. Connie y Linda subieron a bordo, pero Vinnie se quedó en el muelle y dijo, "Tenemos que esperar unos minutos, Dan va a venir y ha ido a la tienda a comprar algo de comida y bebida." "¿Quién es Dan?", preguntó Linda a Connie, "Oh, solo el socio de Vinnie, sólo lo he visto un par de veces, pero parece bastante agradable," respondió Connie. Las dos mujeres deambularon por el barco, comprobando sus muchas características, mientras esperaban a Dan. Diez minutos después, un hombre alto y atractivo bajó al muelle, llevando tres bolsas de comestibles. "Creo que lo tengo todo," dijo Dan, "hasta me he acordado de traer nachos" Vinnie agarró una bolsa y los dos hombres subieron a bordo. "Dan, esta es Linda, una amiga de Connie del trabajo," dijo Vinnie, "y Linda, este es Dan, mi mejor amigo y socio." "Encantada de conocerte," dijo Linda, extendiendo su mano, "El placer es mío," respondió sonriendo Dan, mientras aceptaba el apretón de manos. ¿Era solo su imaginación o él había sujetado su mano un porción de segundo más de lo necesario? Su pensamiento fue rápidamente olvidado, en cualquier caso, mientras Dan se apartaba y Vinnie guiaba el gran barco hacia el canal que le dirigía al lago.

Era un precioso día para estar en el agua, y todos lo pasaron bien esquiando, nadando, comiendo y bebiendo, pero a veces, Linda estaba segura de sentir que Dan le miraba fijamente. A pesar de que llevaba un bikini y que tenía una buena figura, creía que su mirada era más que una simple apreciadión de su forma femenina. Esa noche, cuando cenaron en el barco bajo el cielo estrellado, Linda estaba mas alerta que nunca sobre la personalidad magnética de Dan. En cuanto tenía oportunidad, él dejaba descansar su mano en el brazo de Linda cuando hablaban entre ellos, ella temblaba como si fuese algo que no hubiese experimentado durante mucho mucho tiempo. Parecía que cuando el le hablaba, ella era la única persona en el mundo en su mente, y mezclado con la cerveza y el vino, Linda estaba sintiendo cosas que una mujer casada no debería haber sentido. Sobre las diez, Connie tiró de linda y le dijo, "Voy a pasar la noche con Vinnie aquí en el barco, podrías volver con Dan a mi apartamento, pararé por la mañana y te recogeré para ir al trabajo, ¿vale?" Antes de que Linda pudiese responder, Connie la besó en la barbilla y dijo, "Gracias, te veré por la mañana". Linda miró hacia Dan y dijo, "Bien, creo que estas pegado a mi, ¿nos vamos?" Caminaron juntos hasta el coche Dan y se dirigieron de vuelta a la ciuidad.

Había unos cuarenta y cinco minutos de vuelta al apartamento de Connie y Linda sentía los efectos del licor y de las ocho horas bajo el sol. Se recostó en el asiento y dejó que sus pensamientos derivasen con el Jazz que Dan había puesto en el stereo. No ofreció resistencia cuando sintió la mano de Dan en su muslo desnudo, sabía que estaba mal, pero en ese momento, sencillamente no le importaba. Gentilmente la acercó para que se sentase junto a el y puso su brazo alrededor de su hombro y la siguió acercando más. Ella se acurrucó y otra vez no ofreció resistencia cuando el cogió con la mano su pecho y empezó a darle vueltas a su pezón, de hecho, ella se movió incluso más cerca y descansó su cabeza en su hombro. Durante varias millas conducieron en silencio, con Dan tocando el pecho de Linda a traves de su blusa y su sujetador. "Es un tacto maravilloso," pensó Linda, y sintió un sentimiento tormentoso entre sus piernas debido al persistente juego con sus tetas. Dan, sintiendo que ella estaba ahora bajo su control, acercó su boca a su oido y susurró, "Sácalo de mis calzoncillos, ahora". Ahora su excitación crecía, las manos temblorosas de Linda palparon el cinturón y la cremallera de sus pantalones. Finalmente, dejándolos sueltos, deslizó su mano dentro para descubrir que él no llevaba ropa interior. Buscando más abajo, sus dedos encontraron la polla mas grande que ella hubiese sentido. Su conejo se tambaleaba mientras envolvía con su mano el masivo órgano mientras su respiración se convería en poco profunda intentando pescar el monstruo fuera de su prisión de algodón. Su pene se sentía vivo en su mano, y ella tenía un abrumador deseo de ponerlo en su boca, el único problema es que no podía sacarlo, Dan, sintiendo su frustración, rió y le ayudó a resolver el problema, cuando finalmente salió, Linda dejó escapar un gemido sólo con la visión del miembro de Dan. Sin ninguna palabra, Linda bajó su cabeza a su regazo y dejó que la cabeza se deslizase en su boca. Doblegándola con deseo, su cabeza se movía arriba y abajo en el rígido mástil mientras cada pocos segundos Dan le urgía con las palabras, "Chúpala, chúpala", Linda sólo feliz de complacerle, se estiraba para conseguir en su boca todo lo posible. A Dan le habían hecho muchas mamadas, pero nunca había experimientado un trabajo como el que Linda le estaba haciendo. Sólo le costó unos minutos hasta que explotó en su boca caliente, mientras ella gemía cuando el semen chorreó en su garganta y luchó para tragárselo todo. Aún cuando él se hubo corrido, Linda no quería dejar el gran pene fuera de su boca hasta que finalmente Dan la apartó y le dijo que ya estaban en el apartamento de Connie.

Tras aparcar, Dan se giró y besó a Linda en la boca, causando otra vez que su conejo palpitase. Mirándole a los ojos, él le dijo, "Vamos a subir," ella simplemente asintió y ambos subieron las escaleras. Una vez dentro del apartamento, Linda se arrodilló intentando quitarle los pantalones a Dan. "Déjame ver tu polla, por favor," le imploró, mientras él juguetonamente no le dejaba llegar a su pene. Empujándole a sus pies, le preguntó, "¿Harías lo que fuera para tener mi polla?" "Si, si, cualquier cosa," le rogó, "sólo déjame tenerla, por favor" Dejándole seguir, ella estaba justo en su ingle, sacándola hacia su boca. Otra vez, Linda se convertía en una puta mamadora, solo que esta vez, Dan no quería correrse en su boca, quería un poco de conejo. Empujó a Linda a sus pies, la dirigió al dormitorio, y le ordenó que se desnudase mientras el se tumbaba de espaldas en la cama, mirando a Linda quitarse la ropa. Viendo la gran polla erecta sobre su tripa, Linda se inclinó y volvió a intentar ponerla en su boca, pero Dan solo la empujó y rió, "¿Así que quieres más de ella?," mientras la cogía con su mano y le daba unas rápidas sacudidas. Linda se inclinó hacia ella otra vez y dijo, "Por favor déjamet tenerla". Negándole con la cabeza, Dan le ofreció, "Siéntate en ella un momento y te dejaré que la chupes después. Linda prácticamente saltó encima de él, rogándole que se la clavase. Posicionándose bien por si misma, la gran polla lentamente entró en el estrecho pequeño coño mientras Linda bajaba su coño centímetro a centímetro hasta que el monstruo entero estaba enterrado hasta dentro de ella. Su excitación ahora se tornaba en delirio. En toda su vida nunca se había sentido tan llena de polla. Su culo se movía adelante y atrás, introduciendo más la gran polla en su tensa raja, y aún pensando que casi no se movían, Linda se deshizo con un tremendo orgasmo con su conejo convulsionándose alrededor del gran semental que tenía hasta el fondo de su vagina. Dan tiró de ella hacia abajo y sus pezones descansaron en su pecho cuando se estiró hacia su espalda, y sujetó y con un rápido movimiento le hizo rodar sobre su espalda, dejándose el encima de ella. "Ahora voy a mostrarte lo que es follar de verdad," susurró con los dientes prietos. Al principio empezó a mover lentamente su pene dentro y fuera de la tensa vagina, gradualmente fue ganando velocidad hasta que literalmente golpeaba su coño sometido. Linda gimió en extasis mientras su coño estaba siendo destrozado por el tremendo intruso, y mintras le follaba, Dan le susurró al oido, "Ahora eres mía, cada vez que te llame, vendrás, ¿lo entiendes?" Casi incapaz de hablar, Linda tartamudeó, "Cuando sea que llames, yo......oh dios," gritó, "me estoy corriendo, fóllame mas fuerte" El pene de Dan estaba ahora casi borroso buceando dentro y fuera de su conejo, y oyendo su grito, le mando al borde y ambos alcanzaron el clímax como animales calientes. Sobre su pecho, Dan luchó por recuperar su respiración hasta que finalmente rodó fuera de ella con ambos jadeando como perros con mucho calor.

Eso nos lleva de vuelta al coche enfrente del lago. Cuando quiera que Dan le llame, Linda se encuentra con el y le hace una mamada o le folla, o a veces ambas cosas. Ella es adicta a la gran polla entre sus piernas, y no tiene capacidad de salvarse. Su marido no sabe nada de su aventura extramatrimonial, pero parece que es sólo cuestión de tiempo que se entere. Linda no le quiere herir, pero nunca dejará su gran polla, ni siquiera para salvar su matrimonio. Aún, pellizcándole los pezones, Dan le da la señal y Linda saca el gran "juguete". Cuando está erecto en su mano, Dan le pregunta, "¿Esto es lo que quieres, zorra?" Nunca tiene respuesta excepto por el ruido de sorbos viniendo de la boca de Linda. "Sólo recuerda," le dice él, "Cuando yo te llame, te corres"

FIN


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