RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #68

LA FIESTA DEL BRIDGE

"Todavía no puedo creer que Joe todavía la levante tres veces a la semana," exclamó Kimberly Farlow a su compañera de Bridge Marion Hart, "dios mío todavía lo haceis como los recien casados" "de ningún modo," respondió Marion, "cuando estábamos recien caados lo hacíamos dos veces diarias todos los días." Las cuatro mujeres de la mesa bramaron unas risotadas a la vez, y Barb Knox añadió, "Daría cualquier cosa si mi Tom lo hiciera una vez a la semana," lo que causó otra ronda de carcajadas. Billie Harris, la anfitriona de la fiesta de hoy, apagó su cigarrillo y replicó, "En serio chicas, creo que todas echamos de menos la sensación de ver y tocar una una gran polla por o la excitación de ver a un hombre joven quitarse la ropa y mostrar su duro pene así como su cuerpo musculoso." "Aquí, aquí," se unió Marion, "solo recuerda lo excitante que era ver la polla de tu amado toda grande y dura sólo para tí, dios añoro eso" Todas estubieron calladas por un momento, mientras Barb barajaba la baraja y repartía una nueva mano. Mientras las mujeres jugaban al bridge, la conversación casi siempre terminaba siendo sobre el sexo, o la falta de él. Una fiesta de hombres sería presionada al máximo por esas cuatro mujeres en el departamento de conversaciones calientes, y mientas la mayor parte de ellas eran bonachonas, mas de una vez las observaciones mordaces con las que trataban dejaban sangre. Billie había escuchado y, si, contribuido en muchos cotilleos a lo largo de los años, pero ahora estaba a punto de decir y hacer algo que iba a cambiar el grupo para siempre.

"Señoras," dijo Billie, "¿os gustaría encontrar un hombre joven con un gran pene a quien le encantase mostrarlo?" "¿Hablas en serio?" preguntó incrédula Marion. "Absolutamente," respondió Billie, "es joven y le cuelga como a un caballo" "Y mejor aún," continuó, "hará cualquier cosa que yo le pida" Las otras tres mujeres intercambiaron miradas, y Barb fue quien habló y dijo, "claro, nos gustaría verlo, pero ¿es seguro?, después de todo, has dicho que es joven" "Como te he dicho, hace lo que yo le digo, y no mas ni menos, es totalmente cumplidor," respondió Billie. "¿Cuándo podemos ver a este 'superman'?" preguntó Kimberly, "Espero que no tengamos que esperar demasiado" "Solo esperad aquí," ordenó Billie, "e iré a buscarlo, está en el estudio esperando a conoceros"

Billie se levantó y abandonó la habitación durante unos minutos, pero pronto volvió con un joven siguiendola. "Dios mio, Billie," exclamó Marion, "es solo un niño, ¿estás loca?" Billie sonrió, ignorando el arrebato de Marion, diciendo, "Chicas, este es Bobby, ha sido mi cortacésped este verano, y nos hemos hecho muy amigos, ¿no es eso, Boby?" "Si, señora," respondió suavemente. Marion, sin dejarlo, volvió a preguntar, "¿Cuántos años tiene, Billie?, no parece que tenga ni los dieciseis" Billie miró a Boby y le preguntó, "¿Cuántos años tienes, Bobby?" Otra vez en una suave y dificilmente audible voz respondió, "Tengo dieciocho, señora" "Dieciocho," ridiculizó Marion, "estás loco". Bobby permaneció de pie, mirando a la mesa, aparentando evitar el contacto visual con cada una de la habitación. Era un joven muy atractivo, pelo oscuro rizado, un fuerte bronceado, no muy alto y con una estructura fina, todo esto le hacía parecer más joven que sus dieciocho años. "Antes de que alguna de vosotras emita un juicio, dadme un minuto para mostraros mi punto de vista" dijo Billie. "¿Como cuál?" preguntó incrédula Barbara. "Como éste," respondió Billie, "bien Bobby, por favor, quítate los pantalones y los calzoncillos." "Si señora" respondió en la misma vocecilla. Enganchando sus pulgares en la goma de la cintura, con un rápido tirón, empujó sus pantalones y calzoncillos a sus tobillos. "Dios mío," dijo Marion en una temerosa voz contundente, "no puedo creer lo que estoy viendo" Barbara y Kimberly estaban ambas asombradas en silencio, mientras observaban la gigantesca polla que colgaba entre las piernas larguiruchas de Bobby. Finalmente Kimberly recuperó su compostura y preguntó, "¿Cu-cuanto mide?" "Respóndele, Bobby," le ordenó Billie. "Son veintiocho centímetros cuando se pone dura, señora," susurró. Billie se agachó y agarró el gran órgano y empezó lentamente a levantarlo y, ante sus propios ojos, el gran pene creció hasta que estaba en su erección completa. En la mesa de cartas había tres mujeres de unos cincuenta años que empezaban a respirar superficialmente, y Kimberly incluso dejó su mano sosteniendo su propio pecho y pellizcando el duro pezón a través de su blusa y sujetador. "Bien señoras," dijo una triunfante Billie, "estos son mis argumentos"

Barbara fue la primera en estirar la mano y acariciar la asombrosa pieza, recorriendo sus dedos ligeramente sobre la suave cabeza, haciéndola contraerse y saltar en su mano. "Bobby," le dijo Billie, "¿Qué te gusta hacer más que nada en el mundo?" "Satisfacer a las mujeres, señora," respondió rápidamente. "¿Y cómo lo haces, Bobby?" continuó, "Con mi pene, señora," respondió. "¿Y cómo lo haces, Bobby?" le presionó Billie. "Poniéndolo en sus vaginas o en sus bocas," volvió a responder. "¿Te gustaría satisfacer a estas mujeres, Bobby?" preguntó Billy. "Mucho, señora," dijo, esta vez con un toque de entusiasmo. Barbara no pidió permiso, solo tiró de él con su polla y deslizó su boca húmeda sobre la gran cabeza redonda mientras un ligero suspiro salía de los labios de Bobby cuando la mujer de mediana edad mordisqueaba su erección, "¿Cómo sabe, Barb?" preguntó Kimberly muy excitada, sin quitar su boca del duro pene, hizo mas de un sonido arrullador de complacencia que transmitió su deleite al tener esta gran polla en su boca. Tras unos cinco minutos de la mamada de Barbara, las otras dos mujeres se estaban inquietando esperando su turno y rogaron a Barbara que les diese una oportunidad con la dura polla de joven. A regañadientes Barbará dejó su "mamada diaria" y se lo entregó a Marion. "No puedo esperar a ponerlo en mi coño," exclamó una encendida Marion, mientras se levantaba y buscaba bajo su vestido para quitarse las bragas. Tras hacer que Bobby se sentase en una de las sillas que estaban fijadas a la mesa de cartas, ella habilmente pasó su pierna sobre su regazo y se agachó para dirigir la gran polla bajo su empapada vagina, mientras lentamente se bajaba sobre él, gimiendo cada centímetro que penetraba en su caliente conejo. Cuando finalmente bajó hasta el fondo, tuvo el primero de varios orgasmos incontrolables. "Dios mío, es jodidamente grande" gimió Marion, mientras se mecía atrás y delante sobre la gran polla que surgía de la entrepierna de Bobby como un grueso tronco de árbol. Casi incapaz de moverse por el gran tamaño, Marion todavía podía conseguir algunos orgasmos más solo tensando y destensando sus musculos vaginas. Cuando estaba totalmente gastada, se deslizó fuera del joven semental y se desplomó en el sofá, con el vestido arriba, el coño expuesto y boqueando, completamente atravesada por el pene mas increible que haya tenido nunca.

Ahora era el turno de Kimberly, y ella sabía exactamente que era lo que quería que Bobby le hiciese. Habiéndose quitado toda su ropa, puso sus rodillas en el sofá y se inclinó, dejando su culo arriba en el aire, indefenso contra un asalto desde atrás. "Bobby, por favor, tómame desde detrás," le rogó Kimberly, "follamé desde detrás" El joven, sin decir una palabra, se puso detrás de Kimberly y recorrió su pene arriba y abajo de su goteante raja. Kimberly estaba gimiendo incluso antes de que él empujase su polla en su coño. Kimberly también tuvo los mismos resultados que Marion, cuando Bobby hundió su polla hasta el final, tuvo un orgasmo que casi hizo temblar la casa. Cuando su clímax llegó, y empezó a gritar, una pequeña sonrisa se cruzó en los labios de Bobby, y esta era la única pista que dió de sus emociones. Kimberly quería ser tomada desde detrás y eso era exactamente lo que Bobby le iba a dar. Después de que su orgasmo aminorase, él golpeó su temblorosa vagina con una viciosa acometida que le dejó tan flácida como un trapo. Cuando finalmente sacó su polla de su conejo, hizo un audible sonido de succión mientras el aire reemplazaba su polla en su vagina abierta, mientras Kimberly no podía mover un músculo, y sólo se quedó donde estaba, con el culo en el aire y temblando como una hoja.

Durante esta mini orgía, Barbara había deslizado su mano bajo su falda y se estaba masturbando furiosamente el clítoris, pero lo que quería hacer ahora era tener la gran polla corriéndose en su boca. Bobby la vió frotándose el clítoris y volvió a llevar su polla a su boca, y como Barbara era una experta en mamadas, era todo lo que podía hacer para correrse en su boca caliente. Miró hacia Billie con una mirada suplicante en sus ojos, como si preguntase si ahora podía correrse por favor, y después de que ella asintiese, solo unos segundos después la boca de Barbara estaba siendo inundada con el semen de este niño prodigio de dieciocho años mientras su propio orgasmo le desgarraba a través de su vagina cuando el primer chorro de semen golpeaba el fondo de su garganta. Billie examinó los "despojos" para hablar, y preguntó, "¿Hay alguna otra pregunta, señoras?" Cuando ninguna le respondió, se rió y le dió a Bobby un beso en la mejilla y dijo, "La semana que viene, Bobby, tenemos otra fiesta de Bridge" y Bobby dijo, "Si, señora, otra fiesta de Bridge."

FIN

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