RELATOS EROTICOS #1
HISTORIA #51
LA IRRUPCIÓN
"Esto era demasiado fácil," pensó Vic Tabor, mientras abría cuidadosamente la ventana abierta del primer piso de la
granja aislada. Trepando en silencio hacia la habitación oscura, encendió una pequeña pero poderosa luz de flash
y examinó los alrededores y sacó una vieja funda de almohada de su abrigo. Moviéndose rápidamente al aparador, encontró
un cajón lleno de caros utensilios de plata antiguos, que el rápidamente pilló para su botín. Sobre el escritorio, una
billetera era vaciada de todas las tarjetas de crédito y doscientos dólares en efectivo. "No está mal por cinco minutos
de trabajo," dijo en voz medio alta, mientras se preparaba para salir del mismo modo que había entrado. De repente, Vic
fue interrumpido por una repentino destello de una linterna encendida y el sonido de una voz masculina. "¿Quién está ahi?"
gritó el hombre, paralizado por un segundo, Vic miró sobre su hombro para ver a un hombre de unos cuarenta y cinco años
de pie en el camino hacia la puerta. "Hey," grito el hombre, "¿Qué estas haciendo aquí?". Ahora girándose para enfrentarse
a él, Vic alcanzó su bolsillo y arrugó la nariz. 38. "Mantente ahí amigo," dijo con un gruñido, "no te muevas y nadie
resultará herido". Surgiendo detrás del hombre, Vic pudo ver la silueta de una mujer que preguntaba, "¿Qué esta pasando
Howard?" mientras se asomaba sobre su hombro. "Larguese de aquí señora," le ordenó Vic a la mujer, "los dos" dijo, "y
mantened esas manos arriba". Faye y Howard Wells lentamente levantaron sus brazos y caminaron hacia el centro del ahora
brillante comedor. "¿Que vas a hacer con nosostros?" preguntó visiblemente tembloroso Howard Wells. Ignorando la pregunta,
Vic preguntó, "¿Hay alguien mas en la casa?" "No," respondió Faye rápidamente. Vic miró a los dos durante un minuto,
tratando de decidir que hacer con ellos cuando Faye suplicó, "Solo vete, no diremos nada" "Si, seguro, señora", respondió
un más que escéptico Vic. Cómo podría asegurarse de que ellos nunca lo señalasen, ese era el problema. Justo entonces
otra voz resonó por la habitación, "Mama, ¿qué pasa?", de pie en la puerta había una chica de unos dieciocho años. Mirando
a Faye, el sonrió y se volvió hacia la chica y dijo, "Ven y únete a la fiesta". Chelsea Wells, ahora comprendiendo la
situación, se unió a sus padres en el centro del comedor. "¿Alguna sorpresa mas?" pregunto Vic. "No, ella es nuestra única
hija, por favor déjala fuera," lloró Faye, mientras sujetaba a su hija con fuerza. Mirando a los tres, Vic sonrió, porque
se había encontrado con un plan.
"¿Teneis una cámara?" preguntó Vic, "Una 35 mm y una video cámara, ¿por qué?" preguntó Howard Wells, "Coje la video cámara"
le dijo a Faye, "ahora y sin trucos". Faye prácticamente corrió a la habitación familiar volviendo con la cámara y la
batería. Tomando la cámara, Vick la encendió y presionó el botón de rebobinar. Mientras esperaba a que la cinta se
rebobinase apuntó la .38 hacia ellos y dijo, "Todo el mundo desnudo, toda vuestra ropa, fuera, ¡ahora!". Los tres Wells
se miraban entre ellos y lentamentente se quitaban los pijamas. "P-p-por qué quieres que nos quitemos la ropa?" preguntó
Faye temiéndose lo peor, "¡Solo hacedlo!," gritó Vic. Cuando los tres estaban desnudos, Vic tomo su tiempo en comprobar
sus cuerpos. Faye, aunque estaba en torno a los cuarenta, se mantenía en buena forma, con pelo castaño oscuro, gordas tetas,
culo rellenito y agradable, piernas esbeltas con una bonita cara que le hacía una mujer muy atractiva ciertamente. Howard,
siendo un granjero, tenía uno de esos tipos estúpidos granjeros bronceados que parecían ridículos cuando estaban sin
camiseta, sin embargo el era muy musculoso con solo una ligera barriga colgando sobre una bien dotada polla. Lo mejor era
lo último. Chelsea, la chica de dieciocho años era una maravilla. Delgada con grandes tetas, una cara preciosa enmarcada
por un pelo rubio, una capa fina rubia de pelo que no podía ocultar su coño malhumorado, un culo prieto pequeño, y unas
largas piernas delgadas que eran suficiente para causar a cualquier hombre una erección instantánea. "Puedo ver en las
fotografías de la pared que todos vosotros sois asiduos a la iglesia, ¿tengo razón?" preguntó Vic. "Si, lo somos," respondió
Howard. "Bien, como podeis ver tenemos un problema aquí, no puedo irme sencillamente esperando que no llameis a la policía,
habeis visto mi cara y no puedo permitírmelo. Por otro lado, no quiero mataros, no por un pésimo manojo de utensilios de
plata, la pregunta del día es, ¿Cómo puedo asegurarme de que no ireis a la policía tan pronto como me vaya? La respuesta
está justo aquí en mi mano. Voy a grabar algo como, cómo lo diría, películas caseras explícitas de vosotros tres en acción.
Si soy detenido por la policía y acusado de este robo, copias de este video serán enviadas a todos los miembros de vuesta
iglesia." "No te atreverás," gritó Chelsea Wells "Es eso o una bala," respondió Vic, "toma tu decisión".
Chelsea, intentando cubrirse, se escondió detrás de su madre y su padre, mientras los dos adultos se miraban titubeantes,
ambos comprendieron que no había forma de salir de este lío, salvo hacer lo que les había dicho. "Vamos a la sala de estar
a ponernos cómodos," ordenó Vic. Los tres cautivos caminaron lentamente hacia la siguiente habitación, con Vic detrás de
ellos. "Empezaremos con algo agradable y fácil," dijo Vic, "vosotros, mamá y papá, sobre el sofa." "Tu niña, coge esa
silla grande," y todos ellos se movieron a los sitios que Vic les había indicado. "Ahora, mamá, vamos a verte hacer que explote su cabeza" Muy lentamente, casi en cámara lenta, Faye bajó la cabeza hacia la parte saliente de su marido y cuidadosamente tomó su blanda polla en su boca. "Vamos zorra, chúpasela fuerte," le mandó Vic. Faye Wells miró a la cara de su marido con ojos tristes, pero volvió al trabajo chupando su ahora creciente miembro. Mientras su madre le hacía una mamada a su padre, Chelsea miró hacia otro sitio, no queriendo ver a sus padres siendo degradados. "Hey niña, ¿Cuál es tu nombre?" preguntó Vic, "Chelsea," respondió con una voz suave. "Bien, Chelsea, no quiero que te sientas abandonada, así que quiero que mires a mamá y papá y jueges con esa pequeña bonita raja mientras lo haces," ordeno Vic. "No, por favor, no me lo hagas hacer," lloró, mientras se giraba y miraba hacia otro lado. "Papá, mejor dile a Chelsea que será mejor que haga lo que le digo o ¡bang!¡bang!" dijo Vic. "Por favor, cariño" le rogó su padre "haz lo que te dice". Lentamente la chica se giró hacia sus padres. Ahora la polla en la boca de su madre había crecido hasta sus 20.3 centímetros completos y su madre estaba moviendo su cabeza arriba y abajo, hasta que la polla de su marido tocaba con el fondo de la garganta. Chelsea extendió sus piernas y empezó a frotarse el coño con su dedo intermedio, mientras Vic, estaba ocupado grabando los eventos que se estaban desarrollando frente a él. "Frótate el clítoris para la cámara, pequeño chocho," le ordenó Vic a Chelsea. La chica encontró su pequeña protuberancia dura y corrió su dedo por encima y alrededor de ella, haciéndole jadear. "Hey colegas," se rió Vic, "¡la pequeña Chelsea va a correrse en TV!"
Aun pensando que estaban siendo forzados a practicar sexo en frente de un extraño y su hija, la excitación era tan fuerte para ellos que ignoraron que Howard estaba ahora respirando con fuerza, gimiendo cada pocos segundos mientras su mujer trabajaba en su gran polla. Chelsea pudo ver del modo en que su madre estaba chupándola que tenía una gran experiencia haciendo mamadas, y su propia pequeña raja estaba ahora virtualmente echando fuego, de ver a sus propios padres practicar sexo oral. "No te corras en su boca," dijo Vic, "cuando eyacules, sácala afuera y hazlo sobre su cara, quiero que todos vean lo buena mamadora que es tu mujer." Faye pudo sentir como los estículos de Howard se compactaban, indicando que se estaba preparando para disparar su carga y aunque ella normalmente tragaba su semen, esta vez sacó su polla de su boca y la sujetó fuerte, manteniendo su cara cerca para que le llegase la primera explosión de semen. Gimiendo, "Me estoy corriendo," Howard vació su escroto por toda la barbilla y la boca abierta de Faye. Viendo a su madre con la carra llena de semen, Chelsea se dejó llevar con un pequeño gemido mientras se frotaba su caliente raja hasta correrse. Tomando todo el sonido y la acción en vivo en la cinta, Vic aplaudió su actuación. "Gran trabajo, chicos," rió "Ganadores del premio de la real academia"
Esperando que el viacrucis hubiese acabado, se levantaron y buscaron sus pijamas, pero se pararon cuando Vic dijo, "No tan rápido, todavía me queda cinta libre, y creo que deberíamos llenarla." Apuntando el .38 a Chelsea, Vic preguntó, "¿Has chupado alguna vez un coño?" Antes de que pudiese responder, Vic apuntó a su madre y dijo, "Poneos allí y cómeselo ahora" Faye empezó a protestar, pero Vic apuntó con la pistola otra vez a su hija, y rápidamente cerró su boca. Faye se tumbó con las piernas extendidas, exponiendo una cubierta peluda marrón sobre su piel púbica, e incluso bajo toda esa coacción, su raja estaba húmeda, el resultado de tener la polla de Howard en su boca. Chelsea se arrodilló y se inclinó, colocando su boca directamente sobre el coño húmedo de su madre. Siempre se había preguntado cómo debía ser probar un coño y ahora lo iba a saber. Sus fosas nasales estaban llenas con el aroma a zumo de coño, eso era intoxicante. Trabajando con su lengua arriba y abajo de la raja de su madre, ambas mujeres pronto entraron en situación. Aunque ella no quería, Faye sabía que era inútil resistirse a tener un orgasmo porque siempre que le comían el chocho era cuestión de tiempo hasta que su coño se estremecía en un completo clímax. Poniendo su coño contra la boca de su hija, Faye le dejo saber lo urgentemente que necesitaba correrse. Chelsea, sintiendo la necesidad de su madre, lamió y mordisqueó en su erecto clítoris. El gemido gutural de Faye hizo trizas la decencia que necesitaba para correrse de cualquier manera y ahora no le importaba quien le estubiese mirando. Vic dejó la cámara grabando y animó a las dos mujeres, mientras Howard estaba mirando en silencio como su hija satisfacía oralmente a su madre y su mujer y avergonzadamente tenía que admitir que era excitante, y su propia erección volvió a aparecer. Viendo esto, Vic dijo, "ponte detrás del pequeño chocho y fóllala por detras". Ahora ya en piloto automático, Howard se arrodilló detras del bonito culo de su hija. Su coño, brillando por la humedad, era increiblemente precioso. Tomando su polla en la mano, la deslizó arriba y abajo por sus labios, provocándole con su gran cabeza hasta finalmente insertarla en su agujero, lentamente hundiéndola hasta el fondo de su raja. Ella soltó un alto gemido cuando toda la polla forzó su camino en su estrecho coño, y Howard, ahora conducido por la pura lujuria, empezó a penetrarle con lentos y ritmicos golpes, aumentando gradualmente el ritmo hasta se fué. Ahora los tres miembros de la familia estaban en un estado de frenesí sexual con Faye haciendo saltar sus caderas intentando conseguir que su hija le chupase con mas fuerza, y Howard ahora utilizando a su propia hija como su muñeca sexual personal mientras golpeaba con fuerza su carne hasta el fondo, como los golpes de un pistón. Chelsea por su parte estaba salvajemente lujuriosa, no tenía suficiente del caliente coño en su boca, y el sentimiento de ser follada al estilo perro por su propio padre la estaba llevando al abismo. Vic tomaba panorámicas y primeros planos de los movimientos rápidos de las entrepiernas centrándose en el bonito conejo de Chelsea. Faye fue la primera en irse cuando gritó, "Dios, estás comiéndome el coño y me estoy corriendo en tu boca," mientras Chelsea casi ahogada, cuando la alcanzaba y agarraba por detrás del cuello para acercarla con fuerza contra los labios de su coño. Oyendo a su madre correrse, el coño de Chelsea se espasmó alrededor del tubo de follar de carne que tenía dentro de su coño, su orgasmo fue profundo y largo, el resultado de un coño en su boca y una gran polla hasta el fondo de ella. Howard, aunque hacía mucho que se había ido, tubo el buen sentido de sacar su polla del conejo de su hija cuando disparó su carga y la roció por todo su bonito culo, su semen bajando por la raja de su trasero. "Lo tengo todo, lo tengo todo" gritó Vic.
Cogiendo la cinta de la cámara, Vic la guardó para que todos ellos lo viesen. "Si alguna vez pienso que habeis hablado, sois historia, enviaré esta cinta a todos los que conoceis y a algunos que no conoceis, sed buenos y yo lo seré" Con esas palabras finales, Vic, cogió su bolsa y salió por la puerta trasera hacia la noche. Todavía desnudos, la aterrorizada familia se abrazaron y se volvieron a poner sus pijamas. Eran las tres de la mañana y hora de volver a la cama.
FIN
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