RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #108

LA MUJER DEL BLUES

Bien, dejadme poneos en situación. Todo empezó cuando mi novia desde hace tres años me dejó por mi mejor amigo. Una semana después perdí mi trabajo. Esa parte realmente no me hubiese importado si Jenny no se hubiese ido. Eso era realmente la gota que colmó el vaso. Pasé de escuchar rock duro al blues. Mis colegas me decían que mi vida tenía todos los componentes para una canción country, pero demonios, no importaba lo desesperado que estuviese, deprimido, o solo, en cualquier caso no habría modo en que fuese a escuchar eso. Los mismos acordes una y otra vez. No me malentendáis, no tengo nada en contra de los tíos que escuchan eso. Cada uno con lo suyo. Pero encontré el blues e inmediatamente de enamoré de él. La sensación de que describía completamente la depresión en que me encontraba. La música hacía fácil olvidar nuestros problemas y desplazarlos a los de alguien. Como vivir en los zapatos de otro durante los seis minutos aproximados de la canción.

Encontré un bar de blues no muy lejos de mi apartamento en el centro. Lo encontré mientras deambulaba muy tarde una noche. Pude oír la música desde la calle y me hizo entrar. La voz de la mujer me dijo que era negra y enternecedora. Una voz plena rica. En mi cabeza imaginé el estereotipo de una cantante negra de blues, de cuerpo pesado, en sus cuarenta y alcohólica. Cuando entré me sorprendía agradablemente. Tenía aproximadamente mi edad, veintialgo. Su cuerpo en forma de reloj de arena estaba acentuado por el vestido de terciopelo que sujetaba su cuerpo tirante como si estuviese aferrado de por vida. Cada una de sus curvas era revelada a cualquiera que la mirara. Su lento contoneo seductor casi te hipnotizaba.

Agarré una mesa en frente del escenario y me senté sobrecogido mientras escuchaba su voz calmada. La sala débilmente iluminada y llena de humo lo hacían más intimo. Me sentía como si solo estuviésemos ella y yo en ese club hasta que me saludó un camarero que tomó mi pedido de bebida. No tengo idea de cuanto tiempo estuve allí. Me perdí en el tiempo cuando me senté y la escuché, miré sus movimientos sexys, miré en sus ojos y ella me llevó a su mundo. A la hora de cerrar. Educadamente me dijeron que era hora de que me fuese. El hombre corpulento miró mi bebida aún sin tocar y después a mí y se rió a carcajadas.

"Hijo, creo que te ha arrastrado. Es terriblemente duro resistirse, así que no te culpes."

No entendí qué quería decir con eso. Agarré mi abrigo y tragué el licor caliente. Su calor bajó por mi cuerpo y me envolvió como una manta borrosa. Mientras me dirigía hacia la puerta oí al hombre gritarme.

"Abriremos a las cuatro mañana. Ya nos veremos entonces."

Con esto se dirigió hacia la parte trasera del club riéndose para sí mismo. Me dirigí a casa con sus palabras y su cuerpo en mi cabeza. Esa noche tuve varios sueños de ella, tanto sexuales como no. Me desperté al día siguiente con la polla más dura que haya tenido en años y cada vez que ella entraba en mi cabeza vibraba. Fui al baño y tomé una ducha fría. Me ayudó con la polla por el momento. Pero a lo largo del día, volvía cuando ella lo hacía.

Tenía que volver. Miré mi reloj. Eran las tres y media. Podría estar allí en cuarenta y cinco minutos. Recogí un poco y salí. Me encontré el tráfico más lento que de costumbre. Quería estar allí justo ahora. Finalmente pude llegar y aparcar al lado del bordillo. Puse suficiente cambio en el parquímetro para las siguientes seis horas. Realmente no creía que fuese a estar tanto tiempo, pero es mejor asegurarse. Dios sabe que difícilmente podría pagar una denuncia por aparcamiento ahora.

Entré en el club y aparte del hecho de que acababan de abrir estaba igual que la noche anterior. Débilmente iluminado y lleno de humo. Me pregunté si tenían alguien solo para eso. Me hice con la mesa que tuve la noche anterior. De la nada apareció el hombre corpulento.

"Sabía que volverías hijo." Me tendió la mano. "Mi nombre es Earl y llevo esta pequeña ratonera."

"Soy Jake y tenías razón sobre que estaba enganchado. No podía llegar lo suficientemente rápido."

Ambos reímos, él mucho más fuerte que yo. Me dijo que Nikki estaría fuera en poco rato y que me iba a traer mi bebida. Esperé ansiosamente.

Tras una pequeña eternidad apareció por detrás del escenario. Mis fantasías volvieron y tuve que moverme un poco en la silla. Era el único allí excepto por Earl, así que cantó directamente hacia mí. Estaba perdido de nuevo, solo que esta vez estaba perdido en ella, no en la música. Todo el tiempo que estuve allí sentado solo pensaba en lo que sentiría su cuerpo de ébano contra mi piel pálida.

"Por favor discúlpenos mientras mientras tomamos nuestro descanso. Estaremos de vuelta en un cuarto de hora."

Volví a la realidad y miré con sorpresa que caminaba hacia mí.

"Hey cielo, soy Nikki, te ví ayer, pero te fuiste antes de que pudiese alcanzarte."

"Oh si que me alcanzaste."

Enarcó una ceja y deslizó sus manos a sus curvas caderas.

"¿oh, de verdad?¿Quieres tomar una copa?"

Accedí. Fue hacia la parte trasera del local me hizo una seña para seguirla. Me dirigió a su camerino y cerró la puerta tan pronto como hube entrado. Se giró de espaldas a mí y me pidió que desabrochase su vestido. Quería cambiarse para la segunda parte del show. Felizmente agradecido, mi polla vibrando contra el interior de mis pantalones. Mientras se dejaba caer el vestido, alargó la mano y suavemente la movió a lo largo de mi entrepierna.

"Mmmm baby, parece que estés a punto de saltar."

Suspiré con fuerza y no sabía qué hacer. Ella se hizo con el control. Antes de darme cuenta estábamos desnudos y en el sofá. Su suave piel negra presionando contra mí. Nos juntamos en un profundo beso y dejamos que nuestras lenguas girasen en nuestras bocas. Ella gimió ligeramente en el beso, su rica voz enviaba olas de placer a través de mi cuerpo. Mi polla dolía por estar dentro de ella.

Separó las piernas y trepó encima de mí. Mientras me miraba se frotó su húmedo conejo sin vello por toda mi polla, hacíendola saltar bajo ella. Sus tetas negras se movían ligeramente con su risita. Colocó sus caderas y sentí su apertura agarrar la cabeza de mi polla. No pude aguantarlo más y presioné mis caderas hacia arriba haciendo que su conejo de ébano se tragase toda mi polla.

Mientras se sentaba a horcajadas sus caderas empezaron a moverse contra las mías y yo levanté las mías hacia las suyas. Nuestra lujuria a pleno rendimiento. Su estrecho conejo sujetaba mi polla fuerte mientras me deslizaba dentro y fuera de ella, su dulce miel cubriendo mi mástil completamente. Hacía tanto tiempo que no tenía una buena follada sabía que no duraría antes de correrme. Me concentré en correrme con ella.

Se inclinó hacia delante para besarme otra vez y mientras nuestras lenguas bailaban nuestro ritmo crecía más intenso. Su gemido se volvió más fuerte y más frecuente. Se sentó y colocó sus manos de largas uñas contra mi pecho. Me corcoveaba salvajemente, casi incontrolable así como la traía al borde del orgasmo. Los sonidos y olores del sexo llenaron el pequeño camerino.

En mitad de un empujón su gemido se paró y aguantó la respiración mientas su cuerpo se ponía rígido, todo su cuerpo tembló incontrolablemente cuando se corrió. Su conejo se espasmo alrededor de mi polla haciéndome explotar en su interior y cubrir su interior con mi semen. Con sus uñas clavándose en mi pecho, nos fundimos en uno mientras nuestros clímax nos consumían, nuestros gemidos y gruñidos armonizados.

Se colapsó en mi pecho y nos quedamos allí recuperando la respiración. Tras un rato, llamaban a la puerta. Era Earl.

"Nikki, deja que se vaya ese chico cielo, tienes que terminar el show."

Se rió y rápidamente se vistió. En ese momento supe exactamente a qué se refería Earl.

FIN


RELATOS EROTICOS  videochat 

Prohibida su reproduccion total o parcial
Copyright © LS Interactiva Tele media S.L. 2003 - 2006 -
WEBMASTERS
CONTACTAR
INICIO

Política de Privacidad