RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #81

LA PRUEBA DE ROPA

"Awwww mama, ¿Tengo que hacerlo?," gritó Judy Kilmer "Ahora estate en silencio y sientate," le amonestó su madre, "estaremos allí en unos minutos" Judy giró la cabeza y miró malhumoradamente por la ventana de pasajero, temiendo su primera visita a la tienda de lencería de su madre. "Jesus," pensó para sí misma, "solo tengo dieciocho años, qué demonios necesito de una lencería?" "Bien," pensó resignadamente, "debo superarlo, porque no hay realmente nada que pueda hacer sobre esto." Lencería Erotica era una pequeña tienda en un área residencial fuera de la calle principal, una señal de neon en la ventana frontal atraía la atención a una, de otro modo, aburrida fachada. Judy y su madre entraron en la tienda y fueron inmediatamente recibidas por la propietaria, Geri Archer quien dijo, "Hola Kathy, y esta debe ser Judy" Estiró la mano y graciosamente sacudió la mano de Judy, mientras todo el timepo la miraba directamente a los ojos. Geri era una atractiva mujer de mediana edad de unos cincuenta años adivinaba Judy, con el pelo teñido rubio y un gran busto prominente. "Como hablamos por teléfono," dijo Kathy a Geri, "creo que Judy es lo suficientemente mayor para empezar su colección de lencería fina, tiene cuerpo de mujer, y siento que ropa interior bonita podría hacerle sentirse más femenina, ¿no estas de acuerdo?" "No puedo estar más de acuerdo contigo," entonó Geri entusiasmadamente, "algunos bonitos sujetadores y bragas pueden hacer maravillas por tu psique"

"Ok Judy," odenó Geri, "vamos a quitar esa ropa para que podamos medirte." Judy, poniéndose roja, giró su espalda a las dos mujeres mayores y lentamente, se deslizó toda su ropa, mientras Geri permanecía de pie pacientemente esperando con una cinta medidora textil a que la chica se desnudara. Las dos comentaron el bonito cuerpo que tenía Judy, Geri estaba especialmente impresionada con sus grandes pechos. "Todas las mujeres de nuestra familia tienen grandes tetas", dijo Kathy, "y también las áreas púbicas muy velludas", lo que fue evidente cuando Judy se giró de cara a Geri. "Mmmmm," musitó Geri, mirando a la peluda vagina de Judy, "vamos a tener que hacer algo con eso." Poniendo la cinta alrededor del busto de Judy, Geri puso la cinta tensa y apuntó la medida, y procedió a medir su cintura y caderas. Judy podía equivocarse, pero sintió que Geri estaba dejando que sus manos vagasen un poco libremente sobre su piel, causándole un escalofrío. Geri y su madre miraron los números que estaban escritos en la hoja de datos y dejaron a Judy permaneciendo de pie desnuda en el centro de la habitación mientras ellas discutían el tipo de sujetador que sería mejor para un busto del tamaño del de Judy. Geri apuntaba a que sentía que Judy necesitaba la ayuda interior de aros de metal para semejante pecho, y solo para ilustrar el punto, se acercó a Judy y sujetó sus pechos en sus manos, inmediatamente causando que sus pezones sobresaliesen como pequeñas erecciones, lo que hizo que otra vez se pusiese roja. Geri entonces preguntó, "Judy, ¿tus pezones se endurecen como ahora mucho?" mientras los pellizcaba suavemente. Antes de que Judy pudiese responder, su madre saltó y dijo, "Dios, si, sus pezones siempre se estan mostrando a través de sus blusas, es muy atractivo." "Estoy de acuerdo," respondió Geri, "debemos tener un sujetador que sea suficientemente fino para mostrar su pezones, son una de sus mejores características," mientras continuaba pellizcando los pezones de Judy, haciendo que sus piernas se volviesen débiles y su vagina empezase a humedecerse.

Después de unos pocos minutos más de jugar con sus tetas, Geri fué a la trastienda y volvió con un conjunto de braga y sujetador malva. "Este debería ser perfecto," dijo Geri, "una 34D de copa de sujetador y una talla siete de braga." Otra vez Geri se puso detrás de Judy y le ayudó a deslizarse el sujetador de encaje mientras su madre comentaba, "Muy bien, sus tetas se ven espectaculares." Geri giró alrededor de Judy y respondió, "Tengo que darte la razon Kath, tiene un super pecho, ahora vamos con las bragas, las probaremos primero y haré algun recorte si es necesario." Ahora Judy estaba un poco menos auto consciente de lo que había estado, y facilmente se deslizó en el bikini, y un pequeño mechón de pelo marrón brotaba de la apertura de sus elásticas piernas, Geri pasó sus dedos sobre ellos y respondió, "Tendremos que recortar los bordes de su conejo para que no se vea." Judy se quitó las bragas mientras Geri iba a por unas tijeras. Cuando volvió, tenía a Judy sentada en una silla con sus piernas separadas mientras la señora mayor comenzó a recortar los bordes del gordo pelo púbico de Judy comentando, "Dios mio Judy, estás húmeda, miralo Kathy, esta empapada."

Kathy miró sobre el hombro de Geri directamente al coño abierto de su hija, y lo que vió fue una muy hinchada raja, cubierta de una maraña de vello púbico mojado. "Tiene un cuerpo muy sensible," dijo Kathy, "ella y su novio han estado tenieno sexo por lo menos durante un año" Judy no podía creer lo que le estaba pasando, aquí estaba con sus piernas extendidas enfrente de su madre y de una total extraña, y lo siguiente que pasó todavía fue incluso más asombroso cuando Geri tomó su dedo y lo insertó en su vagina húmeda. Un audible gemido gorgoteó de la garganta de Judy, y Geri y Kathy ambas rieron cuando la joven empezó a retorcerse mientras la mujer tocaba su raja. Lo siguiente que Judy sintió fué una lengua probando su apertura vaginal. ¡Geri le estaba comiendo el conejo delante de su madre! "Dios mío," gimió Judy, "cómeme mi conejo, por favor no pares" Judy miró a su madre, y se asombró al ver que se había metido la mano bajo su vestido y estaba frotando furiosamente su conejo. "V-v-v-osotras estais locas," gimió Judy a través de los dientes prietos, "dios, Geri, chúpa mi clítoris". Geri empujó con más fuerza en la vagina abierta de la jovent, tomando especial atención en su inundado clítoris mientras ambas, madre e hija estaban ahora terminando con estruendosos orgasmos. Judy hacía saltar sus caderas para encontrar la boca abierta de Geri, mientras su madre tenía tres dedos metidos en su propia raja humeante. Geri se apartó del coño de Judy lo suficiente para decirle a Kathy que se tumbase en el suelo y le comiese el conejo. Se había quitado las bragas antes, y ahora estaba increiblemente caliente por la mamada al joven conejo. Kathy hizo le que le había dicho, se tumbó de espaldas y deslizó su cabeza bajo el vestido de Geri donde encontró una gran vagina, sobresaliendo en un estado obvio de excitación sexual. Geri bajó su vagina hacia la boca esperante de Kathy, mientras esta continuaba frotando su propio clítoris. Ahora las tres estaban en el borde de sus orgasmos, y cruzó la mente de Kathy que podría ahogarse por el coño peludo que tenía empujándole la cara. Geri tenía un conejo increiblemente caliente, y le tomaría un par de succiones más hacer que se corriese. Con su propio coño siendo comido, Geri volvió a lamer la bonita vagina en frente de ella mientras gemía, "dios este pequeño coño sabe bien" Los tres clítoris estaban ahora en piloto automático, todos siguiendo su camino más allá del punto de no retorno. Judy fué la primera en erupcionar, su clítoris explotando bajo la experta mamada de la vieja amiga de su madre, y cuando Judy gritó en éxtasis, ambas ella y Geri simultáneamente se corrieron, Geri en la boca abierta de Kathy y Kathy masturbando su palpitante clítoris.

Geri continuó vesando y mordisqueando la vagina de Judy hasta que tuvo otro orgasmo, y ambas de las mujeres mayores rieron y bromearon con Judy sobre su sensible conejo. Judy se puso por sexta vez roja y dijo, "Creo que lo heredé de mi madre." Las tres rompieron a reir y se abrazaron. Cuando estubieron todas vestidas, Kathy dijo, "Bueno, ¿La semana que viene estaría bien para nuestra siguiente prueba de ropa?

FIN


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