RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #47

LA VISITA

Gwen subia ansiosamente las escaleras al apartamento que ella compartia con su compañera, Anna, quien le había prometido una sorpresa grande para cuando regresera del trabajo. ¡Ella se había estado preguntando todo el dia que era esa sorpresa, y la había estado volviendo loca. Intentando abrir .la puerta torpemente con su llave, escucho a Anna gritar dentro del apartamento, “¡está abierta!”. Gwen se apresuró a entrar, impaciente por encontrar lo que tenía Anna para ella. ¡Su elación dio vuelta repentinamente a los celos cuando ella vio que la “sorpresa” que la estaba esperando, sentada en el sofá junto Anna. Era una hermosa rubia delgada, quién la miraba como caminaba. ¿“Qué está sucediendo aquí?,” Gwen preguntò nerviosa, “Ella es Krista,” contestó a Anna, “¡se va a quedar con nosotras unos dìas!”. “No,” gritó Gwen, “¡no la quiero en nuestra casa!”, Ana se levanto rápidamente y dio a Gwen cachetada en la cara y la escupio, “escuchame putita, si deseo traer un poco de carne fresca lo haré, y si te digo que te la comas, por dios que lo haras ò tu pequeño culo lindo serà una sombra oscura de rojo”, luego volvio darle otra cachetada solo de regalo y ella gimio, “estoy siendo clara?!?” “S-s-si, Anna”, contesto Gwen con remordimiento,”lo lamento”.“Bueno”, dijo Ana, “¡¡¡compensanos con una bebida!!!”, sin decir una palabra Gwen fue a la barra y preparo unos tragos largos para las tres.

Después de saborear de sus bebidas por algunos minutos, Ana dijo, “Gwen, a Krista chupar conchas, ¿no es asi Kirsta?”. Mirando a Gwen, Krista contestò, “¡especialmente las peludas!” ¡Gwen dio la vuelta sonrojandose porque era obvio que Anna le había dicho a Krista sobre abundancia de bello pubico de Gwen!. Anna estaba parada y le pidió a Gwen, “levantate el vestido para mamà!”, muerta de vergüenza, Gwen estaba parado delante de su compañera con la que compartía el departamento y esa extraña, con su vestido levantado de modo que sus panty-medias y bombacha estaban a la vista de las muchachas. ¡Anna la puso enfrente de ella y frotó arriba y abajo de sus piernas junto con el frente de su bombacha, tomandose el tiempo para tirar de un mechon del bello marrón oscuro que se asomaba por entre sus piernas!. Ella nunca le permitió a Gwen recortarà su concha peluda porque la volvia loca todo ese bello entre sus piernas, y como se mojaba su compañerita, Anna sabía que nunca la dejaría porque ella la hacia acabar como ninguna otra mujer lo habia hecho antes. Y no sólo chupaba su concha, solia ponerse una correa con un consolador que volvia a Gwen loca de lujuria. Està no era la primera vez que Anna llevaba amigas a su casa, la ùltima vez, llevo a una marimacho como Anna, y esto significaba un poco de competición.

¡Anna deslizò la bombacha de Gwen, exponiendo su vagina melenuda, y tomò un dedo y introdujo a lo largo de la longitud del tajo de Gwen y dijo, “la pequeña perra ya esta mojada”, “ven aquí Kris, siéntelo tu”. “Krista frotò el tajo de Gwen, pero con más precisión para encontrar su clítoris ahora duro y lo trabajó entre su pulgar y dedo, haciendo que sus piernas se sacudieran con la constante manipulación de su clítoris, acercándola a su orgasmo. “Recuestala y chupasela”, ordenò Anna, y con su vestido aùn levantado, Gwen se recostó en el sofá con sus piernas abiertas de par en par. “Por el amor de dios, que concha màs peluda”, dijo Krista entusiasmada, y lo próximo que sintio Gwen fue una lengua caliente moviéndose rápidamente en su concha. Empujaba sus caderas hacia arriba, intentando hacer que Krista comiera su concha más duro, Anna rió y dijo, “Para la pequeña perra calentona nunca es suficiente”. Las manos de Anna no eran menos lenta acercandose al culo de Krista a través de su falda, deslizando su mano por debajo para jugar con su concha. Krista continuaba lamiendo la concha de Gwen, mientras que Anna le quito su falda, y Gwen se deslumbro, porque Krista tenía un culo perfecto. ¡Ana quito con prisa su bombabacha por la entrepierna y dio un fuerte tirón, el sonido de la tela rasgandose llenó el cuarto, la bombacha de Krista fue rasgada de su concha mojada.

¡El culo de Krista estaba para arriba en el aire, una abierta invitación para Anna. El culo de Krista continuaba en la misma posición, mientras Anna desabrochaba sus pantalones y los dejaba caer al piso, exponiendo la grandeza atada a ella. La gran pija de goma saltò hacia fuera. Gwen un participante servicial, le dijo a Krista, , “Krista, ella va a cogerte con la gran pija y es muy buena haciéndolo, te lo va hacer por detrás”. Krista echó un vistazo sobre su hombro y vio a la enorme pija que pronto estaría empujando dentro de su concha, pero rápidamente volvió a mirar a Gwen y puso su boca nuevamente en lo que estaba haciendo, fue derecho a su concha. Anna tomó la cabeza de “su” pija y la resbaló arriba y abajo del tajo de la concha de Krista, haciéndola retorcerse, mientras movía su culo, intentando conseguir que Anna lo metiera en su concha. Gwen estaba al borde de su orgasmo, mientras que la lengua experta de Krista ahora trabajaba fervientemente sobre su clítoris hinchado. Apenas Anna enterró el consolador profundamente en la concha de Krista, Gwen entró en erupción con sus orgasmos y su concha empujaba hacia arriba,tratando de mantener la boca en contacto con su clítoris , mientras Krista lanzó involuntariamente su cabeza hacia atras y gimió mientras que la pija en su concha se alejaba, y después de algunos duros empujones, ella se retorcía a su alrededor, mientras su propio orgasmo echaba en chorro a través de su concha, como resultado del brutal cogida que habia entregado Anna con la enorme pija.

Anna examinó la situación, y vio como las dos chicas traian sus orgasmos para su direcciòn, ahora ella necesitaba tener su propia arma fuera de juego. ¡Sus dos conchitas no habían movido una pulgada desde acabaron, pero ahora sería su turno. Anna se quito la remera revelando un enorme pecho de un corpiño utilitario algo llano, y después de desabrocharlo con su mano derecha, también desatò las tiras de la pija, sacándola de su lugar. Ahora totalmente desnuda, ella rompió precipitadamente el silencio cuando dijo, “¡ustedes dos putitas despiertan y acerquense aquí, pero antes de que lo hagan, quítense toda esa ropa!”. Los dos chicas se acercaron lentamente a sus pies totalmente desnudas, mientras que Anna se sentó abajo y se inclinó en el sofá y levantaban los brazos sobre su cabeza dijo, “¡vengan aquí las dos, mami desea alimentar esas conchitas!”. Gwen y Krista se sentaron al lado de Anna e inclinaron sus cabezas contra el pecho de Anna mientras que ella ordenaba, “chúpensela a mamà, háganla sentir bien”. Ambas chicas metieron los grandes pezones en sus bocas y comenzaron a cuidar gentilmente a Anna, y pasando un brazo alrededor de cada muchacha, Anna bajo su mano y froto en el clítoris de cada una de ellas. Mientras las chicas chupaban, Anna comenzaba a desesperarse, detectó que sus dos juguetes conseguían acercala a otro orgasmo. Ella realmente amaba a esas mujeres femeninas, eran obediente cuando cogian, y les encantaba que les digan que tenían que hacer. Cada noche por ejemplo, Gwen amamantaba en el pecho de Anna, era una cosa automática para ella meterse en la cama y ponerse un teta en su boca. A tal punto que Ana dudaba que Gwen podiera ir a dormir sin la presencia tranquilizante de sus penzones en su boca. Volviendo de nuevo a la tarea actual, era hora de teminar con estas dos otra vez y entonces acarbar. “Bueno putitas, mamà quiere quieren que sus conchitas tengan un orgasmo bien fuerte, , entonces acaben para mamà”. Gwen y Krista ambas al oír la voz de Anna, no tenían ninguna opción de tener otro orgasmo, mientras ambas se sacudían mientras que acababan por segunda vez en los últimos minutos.

Despues de acabar, Anna tomó el enorme consolador que había usado y lo empujado en su agujero, empujandolo de un golpe hacia adentro y hacia fuera, mientras que sus chicas continuaban chupando sus pezones, para satisfacer a su amante. Enterrando los 20 centimetros duros de goma hasta el puño, Anna finalmente estaba al borde y convulsionando alcanzo su orgasmo. Después de que acabara, Anna saco la gran pija, fuera de su concha mojada, obscenamente separandolo de su concha peluda. Acariciando ligeramente las caras de las chicas, comentó, “ambas son mis juguetes para coger, y nunca lo olviden”, mientras que Gwen y Krista se acurrucaban más cerca y continuaron atendiéndola.

FIN

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