RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #129

LUJURIA BALANCEANTE

Lujuria balanceante Me levanté a echar una meada. Ninguna de las dos cosas eran tan fáciles esos días como solían serlo. Mis rodillas dolían cuando salí de la cama y me dirigí en la oscuridad hacia el baño. Me quedé delante del water con mi polla en la mano, esperando que mi próstata cooperase. Mi mujer, Marge, estaba en Florida ayudando a su hermana enferma. Hacía unos pocos años, cuando me retiré, estuvimos pensando en vender la casa vieja y mudarnos a Florida. El vecindario se estaba volviendo demasiado ruidoso para mi gusto. Llevad a los niños a la siguiente puerta, por favor. Este verano parecía que habían invitado a todos los niños gritones del vecindario a su jardín para saltar del maldito trampolín. Los saltos y gritos durarían horas, me ponían de los nervios. Sus padres me recordaban a los hippies que veía cuando era joven. Creo que su nombre era Jeff. Su pelo moreno estaba normalmente recogido en una coleta. Quiero decir , del tipo de hombres que lleva coleta, por amor de dios. Su mujer, Cathy, tenía el pelo liso rubio. Era tan liso que creo que lo planchaba y tan largo que le colgaba hasta el culo. Aunque, creo que he de admitir, que su culo parecía invitador en esos estrechos vaqueros que siempre llevaba. Marge estaba siempre cuchicheando sobre los tops de tirantes con los que se pavoneaba, diciendo que no debería estar enseñando sus pechos y su abdomen desnudo a los niños. Francamente, no veía ningún daño, habrían visto más carne en la playa. Además, eran unas tetas muy agradables, no se si me entiendes. Finalmente terminé de vaciar mi vejiga y estaba a punto de volver a la cama cuando oí algunos crujidos provenientes del jardín trasero de la casa de al lado. Miré por la ventana y no podía creer lo que veía. Había una luna llena en el cielo despejado. Había visto muchas lunas llenas. No recordaba haber visto dos personas desnudas en un trampolín antes, de hecho estoy bastante seguro de no haber visto dos personas en el exterior en un trampolín tras medianoche tampoco. Pero, bastante seguro, de que eran Cathy y su marido, en cueros tumbados, besándose y moviendo sus manos por todo el cuerpo desnudo del otro. Empecé a sentir una vieja sensación familiar abajo, y miré para ver que mi polla estaba semi rígida. Sonreí en la oscuridad. Sus pieles parecían fantasmagóricamente blancas a la luz de la luna. Sus cuerpos se estaban frotando. El adorable trasero redondo de Cathy estaba en mi dirección, sus glúteos tensando y destensándose. Ver ese beso desnudo y la tensión levantó mas mi polla. Se levantó más alto y se puso más dura cuando vi a Cathy lenvantarse para montar a Jeff. Sus bonitas tetas desnudas se balanceaban a la luz de la luna. Tuve unos tres cuartos de vista cuando guiaba su polla dura hacia su coño. Se sentó recta y dio un pequeño balanceo con su culo. El trampolín se balanceó, bombeando la polla de Jeff dentro del oscilante coño de Cathy. Cuando el movimiento empezaba a relentizarse, ella se volvía a balancear. Nunca pensé en un trampolín como una máquina para follar antes, pero el modo en que lo estaban usando, parecía estar haciendo el trabajo. Mi polla dura estaba en mi mano, sacudiéndola con los balanceos. Le daba una larga sacudida cada vez que se balanceaba. Ver su joven, firme carne desnuda en movimiento era bastante excitante, sabiendo que tenía una polla dentro de ella era un bonus. Cathy empezó a frotar sus pechos mientras montaba la polla de su marido, su boca estaba un poco abierta y tenía esa bonita sonrisa en su cara sexy. Jeff empezó a balancear su culo sobre el trampolín y sus movimientos se volvieron como un tartamudeo. A veces parecía que estuviesen balanceándose tan fuerte que Cathy fuese a deslizarse fuera de la polla y casi termina con su culo en el césped. Ambos estaban riendo ligeramente y respirando con fuerza. Tras unos minutos dejaron de balancearse. Cathy se inclinó para besar a Jeff y se sujetaron con fuerza, su polla todavía dentro de ella y contoneando su pequeño culo redondo un poco. Yo todavía estaba bombeando mi vieja polla viendo ese dulce cuerpo joven retorciéndose sobre su hombre. Cathy me pilló por sorpresa cuando se quitó de la polla de Jeff y se sentó, con sus piernas abiertas sobre los pies de él. Ahora podía ver su vello oscuro rodeando su coño. Bien, al menos parecían oscuros contra su piel pálida. Jeff tiró un poco de sus piernas y levantó sus rodillas. Su espalda estaba hacia mí ahora. Parecían estar mirándose a la cara durante un momento. No tenía idea de lo que estaba pasando allí. Entonces vi la mano de Cathy empezar a frotar su coño. Parecía que Jeff estuviese probablemente sacudiendo su polla. Estaban sentados allí con sus piernas separadas masturbándose. Desde mi cuarto de baño, me uní a la acción, bombeando tan fuerte como Cathy estaba haciéndolo y la chica lo hacía con fuerza. Ella siguió mirando la cara de Jeff. Le sonreía cuando deslizó dos dedos dentro de su coño y empezó a bombearlos dentro y fuera del estrecho coño dulce. Su boca estaba un poco abierta pero mantenía su mirada. Ambos estaban ahora moviendo sus caderas. El trampolín se estaba volviendo un mar en tormenta de nuevo. Cathy empezó a morder su labio inferior. Bajó su mano izquierda para frotar su clítoris, sus dedos se movían muy rápido dentro y fuera de su coño. Parecía Jeff estaba sacudiendo su polla muy rápido y yo estaba haciendo lo mismo. El semen se estaba revolviendo en las bolas, preparándose para salir disparado de mi duro mástil caliente. Cathy empezó a temblar. Su boca estaba abierta como si boquease por aire pero a pesar del orgasmo que atravesaba su cuerpo mantenía sus ojos abiertos y sobre la cara de Jeff. El cuerpo de Jeff empezó a sacudirse justo después de Cathy. Cuando empujó su polla hacia Cathy pude ver que estaba corriéndose en algún tipo de pañuelo. Este chico viejo estaba a solo unos tirones por detrás. Me sujeté en el umbral de la puerta y el orgasmo me golpeó con fuerza, por un momento pensé que iba a tener un ataque al corazón. Mi polla se sacudía en mi mano mientras me corría en el baño. Me balanceé contra la pared mientras luchaba por respirar. Mis doloridas rodillas estaban temblando mientras tropezaba hacia la cama. Tal vez ese trampolín no fuese una mala cosa, después de todo. .

FIN




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