RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #67

MAZMORRA

Fred sólo había oido sobre la "mazmorra" por las fuentes de rumores, el rumor era que chicos-juguete, estaban allí para cuidar todos tus deseos sexuales. Bien esa noche lo iba a saber porque había sido invitado a asistir a una fiesta al salón del sexo gay clandestino por un amigo de un amigo. Se suponía que se iba a encontrar con Pete en un bar del centro después del trabajo y que irían desde allí. A las 6.30 pm Pete paseó hasta O'Fallons y le dijo a Fred que podrían ir a comer algo porque la "mazmorra" no abría hasta las 10.00 pm. La cena consistió en ponerse al corriente y la charla habitual de nuevos amigos cuando se conocen, pero habia un trasfondo definitivo de excitación mientras el reloj avanzaba lentamente hacia las diez.

La "mazmorra" estaba en un descuidado polígono sobre el río, y excepto por el inusual número de coches, nunca habrías sabido había allí un club nocturno. La entrada era en un callejón detrás de una antigua planta empaquetadora de carne que dirigia hacia un pronunciado tramo de escaleras. En la puerta interior había dos de los gorilas más grandes que Fred hubiese visto nunca, pero Pete mostró lo que parecía ser un pase plastificado de algún tipo y les permitieron entrar a una habitación levemente iluminada. Así como los ojos de Fred se ajustaban a la luz, se asombró con lo que estaba viendo. Aproximadamente, la mitad de la gente estaba totalmente desnuda, mientras muchos de la otra mitad estaban en distintas fases de desnudez.

Al menos el 90% de los clientes eran hombres con un considerable número de ellos menores de veinticinco. Todos los camareros estaban desnudos con la excepción de unos collares con pinchos alrededor de sus cuellos, y mientras miraba alrededor de la habitación Fred vio muchos de los hombres con erecciones mientras bailaban y jugaban con los demás mientras en el escenario al final del pasillo una banda de rock de cinco personas tocaba una mezcla de heavy y rock duro. Después de unos minutos Pete sugirió que fuesen a alquilar uno de las cabinas y dejasen su ropa. En minutos estuvieron deambulando entre la multitud frotando y tocando sus cuerpos, especialmente sus pollas. Ahora Fred podía ver por qué casi todos tenían una erección, era una determinación podías sentir a cualquiera que quisieras. Un hombre joven con una erección de veintitres centímetros le preguntó a Fred si quería chuparle la polla. Tomó a Fred por su polla y le dirigió hacia una mesa vacía al lado de la pared, donde Fred se sentó mientras el joven semental metía su erección en sus labios. Era intoxicante en pocas palabras. Mientras su boca se deslizaba sobre la cabeza aterciopelada, sintió como su propia polla empezaba a palpitar. Tras varios minutos de fuertes mamadas, Fred sintió como la gran polla empezó a sacudirse incontrolablemente en su garganta y una gran cantidad de semen estaba llenando su boca. Era increible. Con semen goteando por su barbilla Fred a regañadientes, liberó la reblandecida polla, y el joven hombre le dió las gracias a Fred y desapareció en la multitud.

Ahora Fred estaba caliente de lujuria y su propia polla estaba palpitando para aliviarse. Una mujer de treinta años y su marido se le acercaron y le preguntaron si el hombre podía chupársela. La mujer dijo que su marido nunca había chupado una polla antes y quería probarlo, así que Fred le indicó al hombre que le siguiese y lo tomó como un pato en el agua. La mujer se sentó y se masturbó mientras su marido chupaba y lamía ansiosamente la polla de Fred. Fred gimió cuando se acercó a su orgasmo y la mujer llamando a su marido chocho chupa-pollas, solo hizo que Fred se excitase más, mientras de la nada otra mujer se arrodilló y empezó a comer el caliente coño de la mujer, la escena oral fue mucho para Fred y se corrió en la garganta del ansioso chupador. La mujer también llegó a un aplastante orgasmo, corriéndose en la boca de quien le lamía el coño. La mujer del suelo todavía necesitaba aliviarse, así que la joven mujer se tumbó en el suelo y dejó que la mujer situase su coño justo encima de su boca. La mujer estaba totalmente desnuda y tenía un gran par de pesadas tetas que bamboleaban de lado a lado mientras hundía su conejo en la boca hambrienta de la joven esposa. El marido chupa pollas se agachó al lado de la mujer y tomó un pezón en su boca y lo chupó suavemente. Este era un verdadero equipo de aventuras con la esposa encargándose de su conejo y el marido haciendo un número con sus grandes pezones. Como la mujer estaba tumbada con las piernas abiertas y su conejo era tan accesible, Fred se deslizó entre sus muslos y clavó su rapidamente creciente polla en su caliente coño. Ella gimió con fuerza dentro del coño de la otra mujer, y pronto los tres estaban llegando a otro orgasmo. Fred estaba ahora golpeando su polla dentro y fuera del estrecho coño de la esposa cuando ella estaba recibiendo la corrida del coño chorreante de la otra mujer. Fué la de la mamada quien erupcionó primero, su fuerte grito señalando que se estaba corriendo con fuerza en la boca hambrienta de la esposa. Fred ahora estaba llegando al borde, su propia eyaculación iba a llenar pronto el conejo de la joven esposa de fresco esperma. La vagina de la mujer se contrajo con fuerza y arrancó otro orgasmo fuera de su cuerpo debilitado, agotandole hasta la última pizca de energía que tenía. Los tres se tumbaron juntos, con espasmos en los coños y retraccion de la polla entumecida de la serie de clímax que acababan de tener.

Después Pete encontró a Fred en el bar y se rió cuando vió lo gastado que estaba su nuevo amigo. En su camino a casa, Fred solo pudo esperar volver a la "mazmorra" realmente pronto.

FIN

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