RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #73

MISION DE MISERICORDIA

"Marie," llamó Mr. Horton por su intercomunicador a su secretaria, "por favor, ven y traéte tu libreta." Marie rapidamente se puso de pie y entró en la oficina de su jefe, trayendo su libreta de dictados como él había pedido. Las posibilidades de que tuviese que hacer algún dictado eran pocas o ninguna, pero parecía correcto para cualquiera que pudiese verle ir al despacho privado de Tom Horton. "Ah Marie," la recibió con una amplia sonrisa, "Me siento un poco tenso esta mañana y me prenguntaba si podías ayudarme a liberar toda mi tensión." Marie, solo sonrió, caminó hasta él tras el gran escritorio de roble, y levantó su falda por encima de su cintura, mostrando sus delgadas piernas revestidas con medias de seda y sus braguitas bikini que estaban enmarcadas por un adornado liguero. Durante los últimos tres años, todo el tiempo que había trabajado como secretaria privada de Mr. Horton, tenían un ritual casi diario. Ella entraba en su despacho, se exponía ante él, y el le comía su conejo en el escritorio frente a él, y hoy no era una excepción, exáctamente a las nueve en punto él la llamaba a su despacho y tenía a la bonita joven levantándose su vestido para que él pudiese tomar parte de su adorable cuerpo. Ella hacía tres veces más de lo que una secretaria ejecutiva solía hacer, y Tommy era realmente bastante buen follador para un hombre mayor. Sus bragas, ahora en sus tobillos, les dió una patada y se subió al escritorio, separando sus piernas para hacer su vagina accesible a su boca hambrienta. Él inclinó su nariz cerca de su abertura y tomó una profunda inspiración, saboreando el aroma de su joven conejo en su punto. Marie, manenía su conejo pulcramente recortado, porque si lo dejaba inatendido, se vertía en una verdadera jungla de pelo púbico negro y además, con él recortado, su clítoris y sus labios eran más fáciles de encontrar par sus jefe con su lengua. Su conejo estaba casi entrenado para esperar un fuerte orgasmo inducido oralmente al menos una vez diaria, y por alguna razón que no entendía, su coño se contraía el resto del día, a veces llevándole a ir al servicio donde manualmente se liberaba. Era definitivamente un caso donde la manipulación diaria de su clítoris con una lengua ansiosa mantenía su vagina contenta y tranquila.

Besando el interior de sus firmes muslos, Mr. Horton lentamente avanzó hasta su conejo húmedo, pausándose por el camino para mordisquear y lamer su carne joven. Ella suspiró con satisfacción sabiendo que en unos momentos su conejo iba a recibbir la atención que tan desesperadamente necesitaba. Si clítoris estaba fuera de su funda protectora y hambrientamente esperando la llegada diaria de su amigo, la lengua caliente de Tommy, y mientras daba golpecitos sobre él, tocándolo levemente, hizo que ella empujase sus caderas hacia arriba, esperando tomar contacto con su desobediente lengua. "Mmmmm, la nena quiere una buena mamada ¿no?", le preguntó, sin esperar realmente una respuesta a su pregunta. Obtuvo su respuesta cuando ella usó su mano para empujar su cabeza con fuerza en su goteante raja, mientras el recorría su lengua arriba y abajo en su húmeda abertura, hasta que se estableció en su dura protuberancia. "Chúpamelo," le rogó, haciendo saltar sus caderas, intentando desesperadamente mantener esa preciosa lengua justo donde mejor le iba a hacer. Finalmente tras diez minutos de bromas, se abrío paso hacia su pequeña erección, mordisqueando y chupándolo hasta que se corrió totalmente en su boca con una orgasmo tremendo. "Dios Tommy," suspiró, "lo haces tán bien, no se lo que haría sin esto" "Tendremos nuestra otra sesión por la tarde, ¿ok?" preguntó él, mientras ella se ponía sus bragas de nuevo y se estiraba la falda. "solo llámame cuando estés preparado," respondió ella, "y vendré". Esa siguiente sesión, ella sabía que implicaba que ella le satisfaciese oralmente, algo que realmente le divertía, así que tras sentarse en su escritorio, ella pensó en lo afortunada que era en tener un jefe tan comprensivo.

Marie salió a las doce para encontrarse con su amiga Erica para comer y tras pedir su comida, hablaron un poco mientras esperaban que llegasen sus ensaladas. Erica parecía un poco deprimida y Marie intentó descubrir lo que preocupaba a su amiga. Erica finalmente se derrumbó y le confesó que su vida amorosa estaba patas arriba, y que no había estado con ningún hombre en un mes. Había descubierto a su novio saliendo con otra mujer, así que se había desecho de él como de un mal hábito. El único problema era que era un chico bastante decente y tremendo follador, pero desde entonces su coño estaba constantemente al borde y ninguna cantidad de masturbación podía sustituir a un hombre y su polla en vivo. Las dos mujeres se compadecieron, hasta que a Marie le surgió lo que creía que podía ser la solución a su problema. Le pidió a Erica que fuese a su oficina a las tres menos cinco, y que no le preguntase nada. Le prometió, no obstante, que a las tres y media, su problema sería cosa del pasado. Erica miró a su amiga durante un buen rato y finalmente accedió a encontrarse con ella. Su comida llegó y pasaron el resto del la hora de descanso hablando de cosas de chicas y relajándose juntas.

A las 2.55 exactamente Erica fué al despacho de Marie, con cara de duda. "Bien," anunció, "Estoy aquí, ahora dime cómo vas a solucionar mi problema." Antes de que Marie pudiese responder, el intercomunicador sonó y una voz proveniente del pequeño altavoz dijo, "Por favor Marie ven, y traete la libreta, por favor." "Vamos" dijo Marie a una confusa Erica, mientras tomaba a su amiga del brazo y la dirigía al despacho privado de Tom Horton. "Mr. Horton," empezó Marie, "esta es la amiga de la que te había hablado, creo que le podemos ayudar con su problema ¿verdad?". Tommy le dió a Erica un vistazo aprovador, se levantó y le dió la mano, y dijo "no veo por qué no, ¿para qué están los amigos si no les puedes ayudar cuando necesitan que les echen una mano, verdad Erica?" Erica asintió tontamente con la cabeza y miraba asombrada como Marie desabrochaba los pantalones de Mr. Horton y los dejaba caer hasta los tobillos, un momento después sus calzoncillos boxer se reunían con sus pantalones, dejándolo desnudo por debajo de la cintura. Erica no podía evitar lamerse los labios en anticipación mientras hambrientamente veía la gran erección brotando de la entrepierna de Tommy. Marie la tomó en su mano y suavemente la sacudió hacia delante y detrás mientras comentaba, "Creo que es una polla adorable, ¿verdad Erica?" Erica asintió lentamente sin quitar sus ojos de las serpiente de un solo ojo por un segundo. Marie pudo ver que su amiga estaba en estado de shock, así que dirigió a Mr. Horton alrededor del escritorio, guiándolo con su polla hasta que estaba justo delante de su amiga. Liberándolo de su sujeción, Marie tiró de la mano de Erica hacia el duro miembro y susurró, "Durante la siguiente media hora es tuya, no malgastes el tiempo."

Marie cerró la puerta y volvió a su escritorio en el despacho exterior mientras miraba por encima de su hombro una pequeña sonrisa se cruzó por su cara mientras decía en voz alta, "Bien, al menos he hecho mi buena acción del día" Dentro del despacho interior, Erica y Tommy permanecieron cara a cara, mientras ella sujetaba su duro pene en su mano. Pensando que podía ser demasiado tímida para dar el primer paso, la atrajo hacia él, aplastando sus labios contra los de ella. Su cuerpo respondió a ese contacto y ella se inclinó contra él, con su duro pene clavado entre ellos. El le mordisqueó la oreja y susurró, "Realmente me gustaría que me la chupases," Erica se separó y se arrodilló, dejando sus labios recorrer levemente la suave cabeza púrpura. Aunque su polla solo medía unos diecisiete centímetros de largo, era extramadamente gorda, y Erica tuvo que forzar su boca para meter la cabeza aterciopelada. Dios, sabía bien, hacía tanto tiempo desde que su boca se había llenado con un pene tan precioso, y había algo totalmente erótico en tener la erección de un hombre en su boca, un sentimiento de poder, notando que le controlas con la habilidad de mantener su polla satisfecha. Los hombres eran siempre más grandes y fuertes que las mujeres, pero una vez que su polla estaba en tu boca, eran tuyos. Erica cogió los testículos de Tommy, y pudo sentir sus bolas tensarse mientras se acercaba al orgasmo, y aunque podía haberlo apartado y dejar que le follase, pero en ese momento lo que quería era tener la boca llena de esperma, así que mientras sacudía su mástil con una mano y sujetaba sus bolas con la otra, Erica indujo a Tommy a vaciar su esperma en su garganta. Él gimió mientras derramaba la propina de su polla, disparando chorro tras chorro de semen caliente en su garganta. Cuando ella sintió que empezaba a ablandarse, a disgusto, liberó su pene y le dejó recuperarse. Él la levantó y empezó a desbotonar su blusa y susurró, "Vamos a quitarte esa ropa" Ahora solo en sujetador y bragas, Erica se contorsionó y desabrochó las sujeciones y dejó que su sujetador se deslizase de su pecho permitiendo que sus pechos de talla 90 con pezones rosa oscuro sobresaliesen orgullosos, rogando por ser acariciados y chupados. "Las bragas" le ordenó después, mirando cómo las deslizaba hasta sus tobillos. Su felpudo era un perfecto triángulo de grueso vello púbico, recortado lo justo para ocultarse bajo el bikini. Sólo con ver este joven cuerpo espectacular revivió el pene de Tommy, mientras se levantaba ahora a más de media asta y creciendo por segundos. La inclinó sobre el escritorio y separó sus piernas, mostrando su raja y su culo. "Voy a tomarte por detrás, zorra" gruñó mientras tomaba su culo en sus manos y deslizaba su polla contra su apertura húmeda. Ella gimió con fuerza cuando la gran cabeza forzó su camino hacia su apertura, y ahogó un grito cuando él metió su polla hasta el fondo, haciendo que tuviese un devastador orgasmo en el primer golpe. "Te gusta esto, huh, zorra" le susurró entre dientes, mientras forzaba su órgano dentro y fuera de su coño. "Jesus," gimió ella, "ha sido tan jodidamente largo para mí, fóllame más, fóllame más" Solo oirle utilizar ese lenguaje le llevó al borde mientras su polla le daba a la indefensa vagina un tremendo baño de sémen. Sintiendo la polla arrojar su semen, Erica sintió que su propio orgasmo golpeaba su coño caliente mientras oleada tras oleada de placer recorrían su cuerpo mientras Tommy empujaba dentro y fuera de ella. Cuando la última gota de semen salía de su polla, se deslizó fuera de ella, dejando un rió de semen recorriendo su pierna.

Después de vestirse, Tommy le dió las gracias y la condujo a la puerta. Erica se giró, rodeó con sus brazos el cuello de él, le dió un gran abrazo y susurró, "Gracias por estar aquí cuando más lo necesitaba" Le dió un rápido besito en la barbilla y salió por la puerta. Cuando pasó por el escritorio de Marie, ambas chicas se guiñaron el ojo y Marie dijo, "¿Mañana para comer?" Erica sonrió y respondió, "No me lo perdería por nada del mundo."

FIN

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