RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #80

NEGRO Y BLANCO

Jonelle se sentó en la oscuridad, mirando a las imagenes intermitentes en su pantalla de ordenador. Su dedo estaba ocupado atacando a su clítoris erecto mientras sus ojos se centraban el la gran polla negra empalando a la pequeña chica blanca hasta el fondo de su velloso conejo. Una pulsación del ratón y otra imagen saltó a la pantalla, esta de otra chica blanca, pero esta vez chupando la protuberancia de una gran polla de ébano. La chica de la fotografía era muy joven, quizá dieciocho o diecinueve años, pero el aspecto de su cara era de absoluta satisfacción y sumisión. Sus ojos estaban mirando hacia arriba, mirando directamente a la cara del semental negro que estaba alimentándola con su erección. El coño de Jonelle se contrajo con fuerza, la primera señal de un profundo orgasmo que estremecería su cuerpo. Su dedo volaba sobre su clítoris, ocasionalmente sumergiéndose en su agujero para conseguir lubricación para su pequeña protuberancia caliente. Desde que tuvo su primer orgasmo tres años antes, había fantaseado sobre ser tomada forzadamente por un hombre negro con un gran pene. Por qué alguien se obsesionaba con ciertos deseos sexuales o fetichistas es algo para los psicologos del mundo, todo lo que Jonelle sabía, era que la mera visión de una gran erección negra hacía que su coño se humedeciese y sus rodillas se debilitasen. Lo que le excitaba más aún, era si la polla en cuestión estaba clavándose en una joven blanca. Con la llegada de la world wide web, cualquiera podía encontrar material sexualmente explícito que satisfaciera sus necesidades, y para Jonelle esto significaba pasar sus tardes navegando los sitios interraciales buscando imágenes de gigantescos hombres negros haciéndolo con inocentes jovenes blancas. Aunque nunca había tenido ningún contacto sexual con un hombre de ningun tipo, estaba segura de que cuando llegase el momento, perdería la virginidad con un hombre negro con una gran polla, o al menos es lo que esperaba.

Al día siguiente en la escuela, su amiga Ashley la empujó y en una voz excitada dijo, "Tienes que ver lo que encontre en la web anoche, es un chat sobre sexo, no lo vas a creer" "¿Qué quieres decir con sobre sexo?", preguntó Jonelle, "¿cómo hacerlo o qué?" "No tonta," rió Ashley, "gente hablando sucio con otros, ya sabes, corriendose" "Wow, ¿de verdad?" preguntó Jonell interesada. "Si" respondió Ashley, "tienes que venir después del colegio, vamos a hacerlo juntas, ¿ok?" Las dos chicas quedaron en encontrarse después de la escuela e ir a la casa de Ashley. Cuando llegaron, la casa estaba vacía, nadie más estaba en casa, así que Ashley se sentó en el ordenador y rapidamente lo inició, y unos minutos después estaba introduciendo su nombre en el directorio del chat y dijo, "Bien nena, estamos dentro". Usando el alias "hotteen"(adolescente caliente), algunos hombres rapidamente contactaron con ella esperando tener un chat privado. Ashley escogió a uno que se hacía llamar "HungLong" (cuelga largo) y escribió una respuesta. Tras algunas bromas, HungLong aclaró algunos detalles y comenzó a hacer preguntas sexuales muy intimas. Ashley estubo respondiendo así como preguntando algo, y en poco tiempo tenía a Hung Long corriéndose sobre el teclado. Jonelle vió con fascinación cómo su amiga intercambiaba palabras calientes con el desconocido y después de una media hora Ashley se desconectó y apagó el ordenador. "No es increible," exclamó, "excitar a un chico con tu ordenador, maravilloso" Jonelle asintió que sí de hecho era maravilloso y anotó la URL de la web que hospedaba el chat. Definitivamente tenía que comprobarlo por sí misma.

Después esa tarde, tras terminar sus deberes, Jonelle se sentó en su ordenador y conectó con la web del chat. Se hizo llamar "HotWhiteTeen" (adolescente blanca caliente), esperando que este indicador atrajese a hombres negros. Durante la mayor parte de una hora Jonelle no respondió ni envió ningún mensaje, solo observó lo que pasaba, quién era hablador, quién no lo era, quién era vulgar, y a quién le gustaba mantenerlo limpio. La gente dejaba la habitación, solo para ser reemplazados por otros, muchos nombres de chat únicos. Fue justo uno de esos nombres que le llamó la atención, e hizo que su corazón saltase, "BlackMeat" (polla negra) de repente apareció en la pantalla y en segundos estaba llamando a su cyber puerta sexual. "Hey baby," escribió él, "¿Qué te parece estar con un semental negro de treinta y cinco años?" Era ahora o nunca, y Jonelle se lanzó y respondió, "Tengo dieciocho años, soy una chica blanca que nunca ha estado con un hombre negro antes." "Bien baby," respondió, "yo tengo veintitres centímetros de dura polla negra solo para tí". El corazón de Jonelle se aceleró mientras ella y su misterioso semental intercambiaban conversaciones calientes sexys, esto era mucho más excitante que mirar fotografias sexys. La posibilidad de interactuar con otra persona era una excitación real. Después de que ambos se hubiesen corrido, prometieron volver a quedar la siguiente noche a la misma hora. Esto siguió durante varias semanas, y Jonelle empezó a sentir que realmente empezaba a conocer a su compañero de cyber sexo. No solo intercambiaban conversaciones sexuales, si no también las cosas mundanas de cada día que los amigos intercambian. Estas cosas normales todos los días hacían que Jonelle sintiese que BlackMeat se había convertido en un verdadero amigo, así con un poco de miedo, Jonelle dió el primer paso de que tal vez pudiesen encontrarse, y fué rapidamente decidido que se encontrarían el Sábado por la tarde en la zona de comidas del centro comercial. Para que se reconociesen, Jonelle llevaría un sweater rojo, chaleco y una gorra de los Chicago Bears de baseball, y Rod, su verdadero nombre, llevaría una chaqueta negra de cuero y botas de cowboy con punteras plateadas. Finalmente iba a pasar, y Jonelle dificilmente podía esperar.

Jonelle se sentó nerviosa en una mesa, sorbiendo un té helado y constantemente escaneando la sala buscando a su cyber amante. Justo cuando estaba reparada para irse, un alto atractivo Afro-Americano se acercó a su mesa y dijo, "Tu debes ser Jonelle, soy Rod". Jonelle fué instantáneamente tomada por el natural poder que parecía emanar del gran hombre negro, y su vagina instantáneamente se inundó en perspectiva de verlo desnudo. Se excusó por un momento, se fué y se compró una Coca-cola, volvió y se sentó en su mesa. "¿Te gusta lo que ves por ahora?" preguntó en una profunda voz, "Si, mucho" respondió ella, "¿y tu? quiero decir ¿te gusta lo que ves también?" Se rió con risa fácil y respondió, "Está bien, se te ve bien." Tras haber tenido varios orgasmos juntos a través de la red, ninguno tenía muchos secretos sexuales ocultos al otro, excepto, por supuesto, el hecho de que Jonelle era vigen, un pequeño detalle que ella había omitido en su resumen cyber sexual. Cuando le contó a Rod que era realmente una virgen que nunca había hecho nada como esto antes, él se excitó realmente, la tomó del brazo y la dirigió hacia su coche. En unos minutos estaan en frente de un bloque de apartamentos nuevo, y Rod dijo, "De aquí es de donde salgo, este es mi sitio."

Con su gran brazo alrededor de su cintura, subieron un tramo de escaleras al segundo piso donde él abrió la puerta y entraron. El apartamento estaba oscuro y acogedor, con artefactos africanos, pinturas y alfombras dominando la decoración. Tras semanas de cyber sexo, Rod sabía que Jonelle estaba fascinada por la visión de un hombre negro desnudo, así que lentamente empezó a quitarse su ropa, empezando con su camisa. Jonelle se sentó en silencio mirando el cuerpo musculado de ébano que se mostraba ante ella. Su conejo estaba ahora goteando como un colador, sus bragas se humedecieron con su jugo, y cuando Rod finalmente se quedó en calzoncillos, un estrecho bikini marron oscuro, un gran bulto era claramente visible a través del fino material, y se acercó a ella para que pudiese tener una mejor visión. "Quítalos, nena" le ordenó, y con temblorosas manos tiró de ellos desde la cadera hasta sus tobillos. Por primera vez en su vida Jonelle estaba viendo una real, un pene erecto, y uno grande negro.

Jonelle lentamente estiró su mano y recorrió suavemente la largura de la balanceante ereccion. Se sentía tan viva en su mano, y cuando acarició la bulbosa cabeza, saltó un poco, mostrándole su sensibilidad. Su mente estaba totalmente centrada en ver y sentir este extraño y maravilloso juguete nuevo cuando Rod la sacó de su ensoñación cuando dijo, "Vamos a quitarte esas cosas, ahora," Jonelle de mala gana dejó el pene negro y lentamente se quitó su ropa, sin dejar que sus ojos abandonasen la erección que estaba apuntando directamente a ella. Rod vió con fascinación como la joven blanca se desnudaba. Cuando se quitó el sujetador y las bragas, una precipitación de adrenalina se disparó a través de él. Era increiblemente excitante. Esta pequeña chica blanca rubia parecía tener solo dieciseis. Llevaba un pequeño sujetador 32A, una prenda que era realmente innecesaria, debido a que sus pechos no eran mas que dos pezones hinchados en un pecho liso. Sus bragas eran un bikini blanco de algodón, que cualquier pre-adolescente podía haber llevado, y cuando estubo finalmente desnuda, Rod pudo ver que su conejo tenía solo un indicio de fina pelusilla rubia cubriendo sus pequeños bultos labiales. Ahora de pie delante de él, a Jonelle le preocupó que él no la aprobase y le mandase irse, así que cuando él le dijo que se girase para poder ver su culo, estaba segura de que estaba disgustado con ella. Lo siguiente que dijo, en cambio, hizo que su corazón saltase y su conejo se inundase. "Desde ahora zorra, cuando te llame, vienes, ¿lo tienes?" le ordenó. En una baja pero obviamente excitada voz le respondió, "Si Rod, cuando llames." Ahora era el momento en que se dió cuenta de que su lugar sería con él, cuando él le respondió, "Otra cosa zorra, desde ahora llamame señor, ¿hablo claro?" Ahora Jonelle estaba cerca de tener un clímax solo estando cerca del negro dominante con su gran erección, y el duro tono de su voz le hacía sentirse una coneja blanca muy sumisa, de hecho.

Lo que sucedió después fué lo más extraordinario que Jonelle hubiese experimentado en toda su vida. Rod la tomó por la cintura con sus dos manos poderosas y la levantó hasta que su conejo estubo directemente en frente de su cara. Había visto fotografías de hombres comiendo conejos, pero no estaba ni cercanamente preparada para el asalto oral que Rod hizo en su pequeño coño. Atrayendo su conejo hacia sus labios, su larga lengua serpenteó, recorriendo arriba y abajo la largura de su pequeña raja. Jonelle sintiendose como una muñeca de trapo en las grandes manos del gigante, gimió con fuerza cuando la insistente lengua encontró su pequeño clítoris, y solo le llevó unos segundos inundar su boca con su eyaculación cuando tuvo su primer orgasmo con otro humano. Rod le dió a su coño unas lamidas extra, y entonces la arrodilló frente a él. "Ya sabes qué hacer zorra," restalló, "así que hazlo" Habían hablado bastante sobre ello en el chat, y Jonelle sabía exactamente lo que Rod quería, y que ella quería darle. Su boca se abrió y dejó que la cabeza púrpura de la polla se deslizase suavemente en su boca virgen, la sensación de ésto no era como nada que hubiese sentido. Era como sumisión y poder ambos a la vez, poder porque sabía que ella era quien causaba que su señor tuviese esta magnífica erección, y sumisión, porque estaba de rodillas rindiéndole pleitesía con su dura polla en su pequeña boca caliente. Con la cabeza en su boca, cogió sus pesados testículos con una mano y sacudió su gruesa erección con la otra. Esto era mucho mejor que lo que hubiera esperado que fuese. Su piel blanca contrastaba contra su cuerpo de ébano, la grandiosidad de sus genitales, su perfecta estructura muscular, y su naturaleza dominante todo combinado para convertir su clítoris en su esclavo sexual.

Aunque quería que él eyaculase en su boca, Rod tenía otra idea, así tras sentarse en una silla con su polla alzada hacia arriba, le hizo señas para que ella trepase sobre él. Nerviosamente hizo lo que le había dicho, pero aunque haria lo que fuese por él, siendo esta su primera follada, y teniéndola él tan grande, no podía evitar sentirse un poco aprensiva. Rod sintió su miedo, y no queriendo arruinar su relación después de hablerla empezado, le habló tranquilizadoramente, asegurándole que sería cuidadoso con ella, especialmente durante su primera vez. Con las piernas temblorosas Jonelle se tambaleó desequilibradamente, la gran cabeza ahora rozando los labios de su inundado coño. "Ok, nena, bájalo lentamente, si, es eso, agradable y facil," le urgió Rod, mientras le ayudaba a guiar su polla hacia su pequeño conejo estrecho. Jonelle intentó desesperadamente relajar sus músculos vaginales, pero no tenía esperanzas. Su conejo era un manojo de nervios fuertemente enrollados, y el único modo en que podía pasar era con fuerza. Con ella empujando hacia abajo y él hacia arriba, la gran cabeza se deslizó con casi un chasquido. La sensación inicial de ser estirada causó una momentánea punzada aguda de dolor, pero cuando su coño se acostumbró a tener semejante gran invasor dentro de él, el dolor fue gradualmente reemplazado por un maravilloso placer cálido.

Cuando Rod estubo seguro de que estaba preparada, empujó unos centímetros más dentro de ella, parando cuando veía que estaba incómoda. Fué duro para él no meter toda su polla hasta el fondo en un solo golpe, solo mirar a la pequeña zorra blanca montando su polla era suficiente para hacer que un hombre normal se corriese justo ahí y ahora. Cuando estaba a medio camino dentro, Rod sacó casi toda fuera y lentamente la volvió a empujar a dentro, siendo cuidadoso con no ir demasiado lejos. Con cada penetración llegaba un poco más profundo, hasta que la tuvo totalmente empalada en su dura erección. El conejo de Jonelle estaba ardiendo absolutamente, la mezcla de placer y dolor era más de lo que podía aguantar. No podía creer el inmenso tamaño de ella. Nunca hubiese creido que su estrecho coño pudiese acomodar semejante polla. En algún punto, no estaba segura cuando, Rod había parado de empujar y ella empezó a saltar arriba y abajo de su dura polla. Ahora era su esclava totalmente, adicta al gran pene llenando su pequeño coño. Pensaba que su primer orgasmo había sido fuerte, pero no estaba preparada para el clímax que estaba a punto de experimentar. Sus músculos vaginales se contrajeron en la polla masiva, intentando sujetarla, pero no fueron capaces. No obstantte, las contracciones convirtieron su conejo en un infierno sexual. Rod nunca había sentido un conejo tan estrecho, y viendo cómo esta delicada pequeña chica blanca suburbana se había convertido en una adorable amante de las pollas negras, bien, era más de lo que su polla pudiera soportar, así cuando Jonelle sintió la primera explosión de semen disparada dentro de su coño, un estruendoso orgasmo se disparó a través de su estirado conejo. Ahora ambos habían perdido el control, Jonelle prácticamente saltando arriba y abajo sobre el gran semental, y Rod olvidando completamente ser cuidadoso, embestía con su polla dentro y fuera del pequeño conejo blanco. Cuando hubo acabado, Jonelle se quedó contra su señor, dándole pequeños besos en su velloso pecho, hasta que lentamente Jonelle sintió la gran polla ablandándose y deslizándose fuera de su ahora dolorido coño.

Mientras conducía de vuelta al centro comercial para recoger el coche de Jonelle, ambos hicieron planes para quedar más tarde esa noche en el chat. Ahora tenían realmente algo sobre lo que hablar.

FIN

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