RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #104

PAPELEO DESORDENADO

Miraba de reojo al reloj colgando entre las dos ventanas a la bahía. Maldición, son ya las once. videochat No podía sacar a mi amante de mi mente y definitivamente no podía concentrarme en el papeleo. Necesitaba terminarlo o mi jefe tendría realmente mucho trabajo. Este consorcio era grande y me habían dejado con todos los contratos y los detalles menores. Por supuesto esto significaba que estaba negociando con toneladas de dinero ocultas en las palabras ingeniosamente creadas por los abogados. Sin presión, ¡ja! He estado llegando tarde a casa del trabajo durante la última semana y sabía que Chelsea lo entendía, pero quería estar allí con ella. Su piel suave, su delicado beso, el modo en que olía y el modo en que gemía ligeramente en mi oído cuando jugaba con su dulce conejo. Agité mi cabeza. No podía mantenerla fuera de mi pensamiento. Me levanté a por una taza de café y para estirar las piernas, intentando convencerme a mí misma de que quería estar aquí y vadear todo este papeleo. Sintiéndome algo más fresca me senté otra vez y me metí en ello. Después de lo que pareció una pequeña eternidad de lectura legal oí un pequeño golpe en mi puerta. "Pase" dije ligeramente irritada. No quería ninguna interrupción. Quería volver a casa. No levante la vista cuando se abrió la puerta. "¿Qué quiere?" Oí un ligero carraspeo. Me di cuenta de que era Chelsea. "¿Qué haces aquí nena? No me malentiendas, estoy encantada de verte." "Pensé que podrías querer algo de compañía. Y en todo lo que pensaba era en ti, mientras estaba tumbada sola en nuestra cama. Así que pensé en darte una sorpresa." En ese momento se abrió su largo abrigo y reveló su sujetador y bragas de satén. Mi corazón a punto de salirse de mi pecho y me sentí humedecer. "Dios mío nena, ¿has llevado eso hasta aquí?" Al principio estaba molesta. videochat Eso rápidamente cambió cuando se paseó hacia mi escritorio, despojándose del abrigo y dejándolo en el respaldo de la silla. Levantó su pierna y puso el pié en la esquina de mi escritorio, fingiendo que se estaba ajustando sus medias blancas. Sus piernas eran interminables y sus curvas podían dejar a cualquiera fuera de combate. Giré mi silla y di unos golpecitos en mi regazo. "Ven aquí Chelsea, quiero enseñarte cuánto te he echado de menos." "Oh dios, Jackie, eres mala." Se subió a mi regazo y rápidamente la besé, dejando que mi lengua se deslizase de mi boca a explorar la suya. Su olor hizo que todo mi cuerpo hormiguease. Frambuesas y Vainilla. Inhalé profundamente mientras rompía nuestro beso y empecé a besar y mordisquear su cuello, acariciando su cabello con el reverso de mi mano. Sus largos rizos rojos caían sobre sus hombros, derramándose por su espalda. En nada había desabrochado mi falda y estaba tirando ligeramente de ella. Levanté mis caderas de la silla para ella y rápidamente me quitó la falda. Se quedó entre mis piernas y se inclinó por otro beso. Cuando nuestro labios se sellaban sus ágiles dedos trabajaban abriendo todos los botones de mi blusa revelando mis pechos descansando en mi sujetador de encaje blanco. Sonrió brillantemente cuando vio mi cuerpo casi desnudo y alcanzó los ganchos de su sujetador; con un toquecito de su muñeca sus pechos perfectos fueron liberados. Se giró y se inclinó mientras empujaba sus bragas de satén hacia debajo de sus caderas hasta los muslos dejándoles caer finalmente al suelo. Se quitó los zapatos de tacón alto y las medias entonces volvió su atención a su abrigo y deslizó su mano dentro de uno de los bolsillos interiores. En segundos oí un ligero zumbido viniendo de su mano. Vi la luz reflejada contra el metal mientras ella se paseaba de espaldas a mí. Había traído a Plateado. Era seria a la hora de sorprenderme. Habíamos tonteado en mi despacho antes, pero nunca se había traído nuestro juguete. Se arrodilló frente a mí y deslizó su mano por mis muslos dejando que el mástil vibrador de frío metal jugase con mi piel. Miré hacia abajo y me devolvió una sonrisita burlona. Empujó la cabeza contra mi conejo, haciendo que un punto húmedo apareciese en la entrepierna de mis bragas. "Ahora no lo harán" Dijo y empezó a tirar de ellas con su mano libre. Una vez que tuvo el elástico de la cintura pasadas mis caderas para revelar mis labios depilados estaba satisfecha y continuó con sus bromas. Deslizó a Plateado entre mis labios y la línea del talle de mis bragas y recorrió mi cuerpo hacia arriba, dando besos así como se alzaba. Plateado se quedó en su lugar cuando ella subió a mi regazo. Envolvió sus piernas alrededor de mi cintura y presionó sus caderas contra las mías, forzando a Plateado a empujar más fuerte contra mi clítoris en un lado y su clítoris descansaba contra e otro. Sus ligeros gemidos llenaban mi oídos mientras ella sentía el frío metal contra su abultado clítoris. Deslicé mis manos sobre sus muslos, rodeándolos sobre sus contorneadas caderas hasta su culo apretándolo ligeramente. Así como se apretaba contra Plateado y mis caderas, mi presión crecía. La vibración contra mi clítoris enviaba olas de placer por mi cuerpo, especialmente cuando ella presionaba sus caderas más hacia delante. Así como sus presiones se aceleraron y se hicieron más fuertes, se inclinó por un beso, su cabello cayó hacia delante sobre mis pechos y hombros. Su lengua encontró la mía y la atrajo a sus deliciosos labios calientes. Tras unos segundos ella estaba jadeando pesadamente en mi oído, su clímax se estaba acercando. Oyendo su desesperación sentí mi orgasmo empezar a crecer. Nuestras caderas golpeando salvajemente contra la pequeña polla, nuestros cuerpos chocando juntos. La silla rodó sobre sus ruedas por nuestro impulso. Sus gemidos se intensificaron cuando alcanzaba el clímax. Arqueó su espalda empujando sus pechos contra mi cara. Inmediatamente empecé a chupar uno de sus pezones erectos, urgiendo su orgasmo. Cuando su cuerpo se estremecía por su clímax, Plateado fue empujado contra mi clítoris y forzándolo a moverse de lado a lado una y otra vez. Eso me llevó al límite y mis gemidos se juntaron con los suyos cuando me corría. Sentí mi eyaculación brotar cuando mi conejo se espasmo. Mi cuerpo se tensó y mis caderas se mantuvieron presionando firmemente contra la polla de metal. Chelsea se inclinó y me besó mientras empujaba sus caderas contra Plateado, ayudándome a recuperarme.. Nos quedamos sentadas besándonos y recuperando nuestros sentidos. Con un beso final se levantó de mi regazo y se puso sus bragas. La vi vestirse y yo abotoné mi blusa y me puse la falda. Se sentó en una de las sillas frente a mi escritorio. "Voy a quedarme por si necesitas otro descanso." Le sonreí mientras la miraba y después al papeleo. "De cualquier modo, no creo que sea dentro de mucho." FINAL

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