RELATOS EROTICOS #1
HISTORIA #99
RITMO DE LOS RAILES
Partimos de Union Station a las 8 de la tarde más o menos. En la canción, el tren salía por la mañana y llegaba por la tarde. Creo que las cosas habían cambiado desde que Steve Goodman montó en tren y escribió la canción. Podía vivir con eso. Desde la primera vez que escuché a Arlo Guthrie cantando sobre “La Ciudad de Nueva Orleáns”, había querido hacer este viaje. A menudo, en el trabajo o en la ducha, me sorprendía a mi mismo tarareando la melodía. Ahora, estaba realmente en el legendario tren, viajando de Chicago a Nueva Orleáns. Estaríamos “cambiando de vagón en Memphis, Tennessee” sobre las 6.30, “mitad de camino de casa y estaremos ahí” sobre las 3.30 de la tarde. OK, admitiré que no tiene el mismo impacto lírico como el viaje del cantautor. Como iba a aprender, no obstante, hay todavía algunas maravillosas vistas para ser vistas “noche en La Ciudad de Nueva Orleáns”. Era lo suficientemente afortunado para ser testigo de algo que todavía arde en mi memoria sexual.
No había hombres viejos en el vagón restaurante y el único juego de cartas estaba siendo jugado por una rubia delgada de largas piernas en sus muy tempranos veinte. Estaba sentada en una mesa jugando al solitario. Soy consciente de que soy bajito y rechoncho. Nunca me consideré estar en la misma liga sexual que las jóvenes rubias altas con figuras delgadas sexys. Ni siquiera estoy seguro de que practiquemos el mismo deporte. Esa noche, sin embargo, tenía suficiente espíritu romántico y suficiente alcohol para iniciar una conversación. Ella era amigable. Supe que su nombre era Dense. Su novio era un interno en Jackson, MS y que se dirigía a verlo. No me sorprendí de que tuviese novio, ni, tampoco de que fuese un médico. Estaba un poco sorprendido de que una joven con una agenda tan apretada viajase en tren, en lugar de volar. Me contó que adoraba el ritmo de los raíles, le relajaba. Las prisas, el espeluznante ritmo rápido de los viajes aéreos la ponían tensa. Sin darme los detalles, me dijo, que para este encuentro, necesitaba estar relajada cuando llegase allí. Asentí simpáticamente pero no la presioné. Tomamos unas cuantas copas y echamos unas risas. Era casi medianoche cuando deambulamos hasta nuestros asientos.
Había algunos más que “quince viajeros sin descanso” en el tren pero el vagón en el que estábamos estaba escasamente poblado. Dense movió sus cosas unas pocas filas atrás al asiento del otro lado del pasillo del mío y hablamos en susurros un poco más antes de sacar nuestras mantas. Ninguno había pagado el dinero extra para el vagón dormitorio. Soy lo suficientemente bajo para ser capaz de dormir en la mayoría de los espacios y me las arreglé para tumbarme sobre los dos asientos, mi cabeza hacia la ventana un poco acurrucado pero moderadamente cómodo. Dense era más alta que yo sobre unos quince centímetros; mucha de su altura extra estaba en sus largas, piernas contorneadas. Reclinó su asiento todo lo que podía. Cerré mis ojos. El ritmo de los raíles suavemente mecía mi cuerpo. Había sido una buena noche. Aún no sabía qué o quién estaba a punto de venir.
Estaba casi dormido cuando escuché al conductor anunciar nuestra llegada a Carbondale. Con los ojos cerrados, oí a la gente cerca de nosotros salir. Dense y yo ahora teníamos toda la trasera del vagón para nosotros. Me asomé y ella parecía estar durmiendo. Su largo pelo rubio y su forma delgada bajo la manta rosa hacían una bonita visión en la luz oscura. Cuando el tren partió de Carbondale, volví al sueño. O eso es lo que pensaba que iba a hacer.
Oí a Denise moviéndose en el asiento al otro lado del pasillo. Imaginé que probablemente encontraba problemas para ponerse cómoda. Abriendo un ojo, se hizo aparente que, bajo la manta, estaba quitándose los vaqueros. Mi imaginación dibujó sus largas, esbeltas piernas desnudas hasta sus bragas. Entonces imaginé sus bragas y el montículo de su conejo perfilado en la tela. Mi polla se levantó con el pensamiento. Estaba casi perdido en sueños calientes cuando escuché un poco más de movimiento al otro lado del pasillo. Mi primera reacción fue lástima por su dificultad para ponerse cómoda, incluso sin sus pantalones. Cuando otra vez abrí un ojo para echar un vistazo, mi segunda reacción fue un asombro agradable.
Recostada en el asiento reclinado, tenía abiertas las piernas. Su mano derecha estaba bajo la manta y entre sus piernas. No podría decir si la mano estaba dentro o fuera de sus bragas pero estaba definitivamente frotando lentamente arriba y abajo su coño. Sus ojos estaban cerrados. Lentamente, mi mano se movió para liberar mi erección. Bajo la manta, la sujeté en mi mano y lentamente recorrí con mis dedos el mástil mientras miraba a Denise acariciar su conejo. Seguimos así varios minutos en el oscuro vagón, ella sobre su espalda con sus ojos cerrados, yo en mi lado con un ojo abierto, ambos acariciando ligeramente, también ambos lentamente incrementando nuestro ritmo.
Entonces ella elevó sus rodillas, yo perdí la pista de su mano pero no su ritmo. Sus caderas habían empezado a balancearse con los movimientos de la mano. Estaba haciendo pequeños empujones pélvicos contra su mano. Sus labios se habían abierto y podía escucharle emitir suaves gemidos desde su garganta. Sus caderas e se balanceaban a la vez que el traqueteo del tren sobre las vías. El tren se estaba moviendo muy rápido en este tramo. Empecé a bombear mi polla al mismo ritmo rápido y estable. Era como estar en melodía con el universo. El joven coño de Dense, la velocidad del tren y mi dura polla estaban sincronizados. Sabía que no podría mantener este ritmo mucho más. Mi corazón estaba bombeando, mi ingle estaba tensa con el orgasmo que se estaba creando y se estaba volviendo más difícil refrenar mi respiración pesada. Podía oír la respiración de Dense convirtiéndose en jadeos gastados. Sus piernas estaban abiertas de par en par. Podía ver de nuevo el bulto de su mano. Parecía que tenía varios dedos dentro de su conejo y estaba empujándolos con el insistente ritmo de los raíles. Entonces, juro, que el tren levantó la velocidad.
El legendario “Ciudad de Nueva Orleáns” estaba acercándose a Kentucky. Denise estaba apresurándose hacia el orgasmo y yo estaba preparado para ambos. Sus caderas estaban empujando con el ritmo más rápido de las ruedas de acero, sus dedos bombeantes también intensificaron el ritmo. Su cabeza estaba tirada hacia atrás y estaba moviéndose un poco de lado a lado mientras el resto de su delgado cuerpo estaba enrollado alrededor de sus dedos. Vi su boca abierta cuando su orgasmo empezó a precipitarse sobre ella. Yo me corrí con fuertes chorros viendo su cuerpo vapuleado bajo su manta rosa, sacudiéndose varias veces antes de llegar un yaciente y jadeante descanso. Todavía intentando dormir, rodé sobre el asiento para reubicar mi cuerpo respecto de la nueva mancha húmeda de mi manta.
Cuando empezaba a dormirme pude oír a Dense cantando suavemente bajo su respiración.
“Buenas noches, América. ¿Cómo estas?”
Sonreí abiertamente a lo que escuché. Estaba muy bien, muchas gracias
.
FIN
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