RELATOS EROTICOS #1

HISTORIA #105

SEDUCCION ALIEN

Tom estaba sentado en su porche, bebiendo una cerveza, cuando vio las extrañas luces en el cielo. Parecían estar en un círculo y parpadeaban en azul, amarillo y rojo. No se parecían a las de ningún avión que hubiese visto antes. Se dirigió al maizal para verlo mejor. Caminando entre los altas filas rectas del excelente maíz de Iowa mantenía su vista en el cielo. Todavía estaba ahí e, incluso, el círculo parecía estar haciéndose mayor. Parecía estar acercándose al suelo. Una luz blanca empezó a brillar en el centro. Maldita sea, si no parecía algún tipo de platillo volante, pensó Tom. Vio un rayo gordo de luz blanca y entonces su mundo se volvió negro.

Cuando se despertó estaba tumbado sobre una mesa en una sala blanca. Varios espejos del suelo al techo reflejaban el blanco estéril.  Lo único que rompía con el color era su bronceado cuerpo desnudo sobre la mesa. Mirando uno de los espejos pudo ver las líneas de bronceado de su camiseta. Sus piernas no estaban tan morenas como sus brazos. Había estado trabajando en la granja desde que era un niño e, incluso en sus treinta, su cuerpo estaba bien musculazo y su abdomen estaba plano. Dos cosas parecían estar fuera de lugar pensó. Tenía un pequeño sarpullido rojo en el lado derecho de su cuello y una sólida erección sobresaliendo de su moreno pubis. Por alguna razón estaba caliente como el infierno.

De repente se dio cuenta de que uno de los paneles blancos que formaban la pared tenía un brillo verdoso. No sabía porqué pero sabía que debía tocar el panel, lo único que sabía era lo que tenía que hacer. Sintió una ligera vibración a través de sus dedos y miró asombrado como el panel se desvanecía revelando otra habitación. Esta habitación estaba suavemente iluminada con un brillo rosa, una cama gigantesca ocupaba la mayor parte del espacio. Tumbada en la gran cama estaba una pequeña y bonita mujer oriental. Estaba completamente desnuda. Unos pocos dedos de su mano derecha estaban presionando contra su vello púbico negro. La otra mano estaba cubriendo uno de sus pequeños pechos firmes. Tom supuso por su suave cuerpo esbelto y su bonita cara que estaba en los veintipocos. Sus adorables ojos almendrados estaban mirando a su erección y sonreía tímidamente.


Se acercó a la cama e intentó presentarse.

“Mi nombre es Tom,” dijo en una voz sueave, esperando no asustarla.

Ella negó con la cabeza. Su corto pelo negro caía alrededor de su adorable cara.

“Tom,” dijo él apuntándose a su pecho.

“Liu,” dijo ella apuntando entre sus bonitos pechos de pezones morenos. Ella empezó a frotar ligeramente su conejo. Tom estaba ahora lo suficientemente cerca para ver que, ella también, tenía un sarpullido circular rojo en su cuello. Sus brillantes ojos sesgados lo miraban con lujuria. Su dura polla estaba pulsante en respuesta. Había oido hablar de la Viagra e imaginó que alguien o algo les debía haber dado a él y a Liu una dosis de algo así. Cuando Liu abrió sus brazos y sus piernas no había duda de lo quería que él hiciese. Su dura polla y hormigueantes pelotas le informaron de que realmente no tenía otra elección.


Tom trepó a la gigantesca cama y Liu enrolló sus delgados brazos y piernas a su alrededor. Su cuerpo olía a picante. Su piel se sentía sedosa y cálida contra él. Sus pequeños pezones erectos estaban empujando contra su pecho y estaba mordisqueando el lóbulo de su oreja. Pudo sentir su vello púbico rozando contra sus pelotas mientras hundía su entrepierna contra la de él. El sabía que de ningún modo sería capaz de resistirse a esta pequeña oriental caliente y, francamente, no quería resistirse. Su boca se cerró sobre uno de sus pequeños pechos, movió su pezón con su lengua. Ella gimió contra su oído y se movió más vigorosamente contra su ingle. Su gran mano izquierda encallecida se movió hasta su pequeño culo. Era capaz de cogerlo todo con una sola mano. Se sentía maravillosamente suave y cálido retorciéndolo con su palma. Liu susurró unas pocas palabras en un idioma que él no podía entender mientras él amasaba su dulce culito.


La mano de ella bajó entre sus cuerpos. Firmemente sujetó su dura polla y repitió las palabras. Tom miró a su bonita cara y negó, intentando hacerle saber que no entendía lo que estaba diciendo. Ella le dedicó la universal mirada femenina de exasperación y empezó a sacudir su excitada polla, moviéndola más y más cerca de su coño hasta que finalmente pudo sentir su caliente humedad en la sensible cabeza de su polla.


“Oh,” finalmente se dio cuenta, “follar. ¿Quieres qué te folle?”

“Follar,” repitió ella con una sonrisa.


“Lo que sea por complacer a una dama,” murmuró Tom mientras ella guiaba su dura vara hacia su humeante coño. Estaba estrecho. Tom se movió con cuidado, con miedo de herir a la pequeña pero lujuriosa chica. Liu era cualquier cosa menos cautelosa. Sus pequeñas manos agarraron su culo y lo empujaron dentro de ella hasta que su polla se hundió hasta el fondo de su dulce, húmeda calidez. Sus ojos estaban cerrados y su boca abierta mientras gemía con placer. Empezó a moverse bajo él, Tom apoyó la mayor parte de su peso en sus rodillas y se unió a su fantástico ritmo, su mano todavía sujetaba su culo, sus bolas se balanceaban bajo el movimiento de sus ingles. Tan estimulados como estaban, era una follada rápida y furiosa. Liu estaba gritando una serie de palabras incoherentes, su pequeño cuerpo se empujaba contra él con sorprendente fuerza una y otra vez, empujándolo a grandes picos de increíble lujuria. Tom empezó a follar su estrecho coño más fuerte y más rápido, sujetándola en su mano mientras sus caderas se corcoveaban y golpeaban contra su bombeante ingle. Sus cuerpos estaban resbaladizos por el sudor. El cuerpo suave oriental de Liu estaba colorado. Clavó sus uñas en el culo de Tom gritando de pasión cuando su orgasmo cruzó su cuerpo. Tom sintió su culo agitarse en su mano y su conejo tensándose alrededor de su profundamente hundida polla blanca. La poderosa sensación en sus bolas lo incendió como un meteorito de lujuria, disparó montones y montones de caliente esperma en su conejo sediento. Sus ingles se movieron juntas mientras los orgasmos se tensaban a través de sus cuerpos unidos.


Tras uno de los espejos, un grupo de seres con grandes cabezas y pequeños cuerpos miraban con fascinación y satisfacción. Su programa de reproducción parecía estar funcionando bien.

 

FIN


Prohibida su reproduccion total o parcial
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