RELATOS EROTICOS #1
HISTORIA #125
TRAGO EN EL GRANERO
Trago n e el granero
No había planeado dormirme en el granero. Peor mi hermano mayor Rusty había estado dándome la lata para ayudarle a acabar sus tares. Jolín, ya había hecho todos los míos. Hacía demasiado calor para estar haciendo algo que él ya debería haber hecho solo. Estaba a punto de empezar a golpearme cuando el teléfono empezó a sonar. Rusty corrió a responder. No quería tener mi cabeza cerca de sus puños. Pensé en esconderme en el desván y esperar que la llamada le hiciese subir a su viejo camión e ir a algún lugar lejos de mi pelo.
Creo que fue el calor o tal vez estar molido por mis propias tareas pero me dormí allí. Cuando me desperté, estaba oyendo voces debajo. Una de ellas era la de Rusty. La otra pertenecía a una chica. Estaban susurrando.
Miré al techo e hice oreja. La chica estaba riendo y Rusty le estaba susurrando algún tipo de dulzuras. Cuando sonó como si se estuviesen besando, imaginé que podría ser seguro echar un vistazo rápido. Bastante seguro, Rusty estaba besándose con Mary Lou Sykes, una morena de pelo rizado de mi escuela. Creo que todos los chicos de mi escuela perdían la cabeza por Mary Lou. Ella probablemente tenía las tetas más finas de todo el condado, puestas ahí altas y orgullosas en su pequeño cuerpo. Cuando llevaba vaqueros, su bonito culo se contoneaba bien. Como Rusty, estaba a punto de graduarse. El año que viene no iba a ser tan divertido sin ver a Mary Lou contonearse por los pasillos.
Bien, ella parecía estar contoneándose un poco en nuestro granero. Parecía que Rusty tenía su mano dentro de esos dulces vaqueros y movía su mano contra sus bragas. Ella estaba moviéndose contra su mano mientras se besaban con la boca abierta y moviendo las lenguas. Cuando se separaron para tomar aire, Rusty se quitó la camisa. La puso en el banco de trabajo. Mary Lou saltó sobre el banco y Rusty rápidamente se unió a ella. Para mi sorpresa y disfrute, Mary Lou se bajó los vaqueros y las bragas hasta sus rodillas. Su felpudo moreno contrastaba agradablemente con sus firmes muslos pálidos. Rusty intentó quitarle del todo la ropa, pero Mary Lou lo paró rápidamente, así que el chico tuvo que conformarse con desabotonar su blusa. Entonces, habría vendido mi alma inmortal por estar haciendo lo que Rusty estaba a punto de hacer.
Mientras empezaban a besarse de nuevo, Rusty continuó con la ropa superior y en poco rato tenía uno de esas asombrosas tetas fuera en el aire. Era bonita y blanca, con un gran círculo marrón alrededor del pezón. A Rusty le debía de gustar bastante porque se deslizó y empezó a jugar con él. Cuando empezó a chupar el pezón, oí a Mary Lou empezar a gemir. Justo entonces me di cuenta de que mi polla llevaba un rato dura. Deslicé una de mis manos abajo y hurgué un poco en mis vaqueros. Siendo tan silencioso como me fue posible, dejé mi dura polla libre y la sujeté con mi mano. Las cosas se estaban poniendo más calientes abajo.
Mientras Rusty seguía chupando esa teta, deslizó su mano entre los sedosos muslos de Mary Lou. Sus dedos se deslizaban arriba y abajo por su conejo. La chica estaba gimiendo y pude oír suaves sonidos de sorbo mientras Rusty se trabajaba ese bonito coño forrado moreno. Mi mano estaba lentamente bombeando mi polla.
Mary Lou llegó a gemir tan alto, que empecé a preocuparme de que alguien la fuese a oir. Rusty debía estar pensando lo mismo porque abandonó esa fina y firme teta y apagó los gemidos con su boca. Se estaban besando desesperadamente cuando Rusty empezó a tocar el coño de Mary Lou con movimientos cada vez más rápidos. La bonita morena estaba corcovándose sobre su mano todo lo que era capaz y finalmente arqueó su espalda y culo sobre el banco mientras Rusty desaceleraba los movimientos de su mano hasta suaves palmaditas. Cuando Rusty rompió el beso, la chica todavía estaba respirando con fuerza.
Rusty se arrodilló y desabotonó sus vaqueros. Rápidamente liberó su dura polla e intentó moverla entre esas dulces piernas abiertas. Supongo que Mary Lou debió darse cuenta de lo que intentaba porque agarró un mechón de su cabeza y tiró bastante fuerte.
“¿Tiene un condón para esto, señor?” Le oí preguntar
“Ah, vamos nena, sabes que no tengo ninguno aquí.”
“No voy a arriesgarme, Russ. Iré a la universidad en otoño”
“Lo se. Lo se. Pero, dios, mis bolas están revolviéndose y doliendo. Podrías herir a un chico permanentemente si no le dejas que se descargue. Una vez, no pasará nada.” Le rogó Rusty.
Mary Lou soltó el pelo de mi hermano y se puso de rodillas de cara a él. Yo estaba mirando ese bonito, redondo desnudo culo cuando ella cogió la dura polla de mi hermano en su mano. Empezó a acariciarla suavemente. Rusty dejó salir un pequeño gemido que se volvió un poco más fuerte cuando ella bajó su cabeza y puso su dura polla en su boca.
Por el aspecto de la cara de Rusty cuando la morena empezó a chupar su polla, el chico estaba en éxtasis. Arriba en el altillo, yo no estaba haciéndomelo mal. Mientras Mary Lou se inclinaba para realizar sus maravillas en la polla de Rusty, su culo se elevaba en el aire dándome una buena vista de su bonito coño. Sus labios vaginales eran rosas e hinchados, su felpudo moreno todavía estaba húmedo. Todo el espectáculo estaba sincronizado su mamada y mi mano moviendo mi polla al ritmo de su culo.
La cara de Rusty se estaba poniendo roja. Respiraba con dificultad y luchaba para ahogar sus gemidos mientras Mary Lou chupaba su polla hasta el fondo y más fuerte y empezaba a jugar con sus bolas. Yo cogí mis propias bolas mientas con mi otra mano empecé a sacudir aún más fuerte. Estaba a punto de correrme cuando oí a Rusty gemir.
“Oh, nena, me voy… estoy llegando”
La morena de pelo rizado no perdió el ritmo. Mantuvo sus labios envueltos alrededor de su mástil mientras sus caderas empezaban a corcovearse y sacudirse. Hundió ambas manos en sus glúteos y lo empujó más cerca mientras se corría en su boca. Yo estaba a solo unas sacudidas de mi hermano mayor pero no tenía a nadie que se tragase el semen, así que me corrí en el heno mientras luchaba por estar en silencio.
Rusty estaba boqueando como un barbo fuera del agua pero sonriendo a la sonriente Mary Lou.
“Woa, nena, no sabía que te lo tragases”
Mary Lou estaba ruborizada.
“Solo en ocasiones especiales. Esta me parecía especial.”
Este día, el recuerdo de ese trago en el granero seguro que se queda como una ocasión especial para mí.
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